Jamás pensé que podría llegar a experimentarlo, pero no hablo de atracción o solo un vínculo emocional, hablo de enamorarse, amar enserio. Desde que tengo uso de razón siempre he sido nefelibata, he estado enamorada del amor y me la pasó soñando con el. Pero créeme cuando te digo que una cosa es verlo, anhelarlo, soñarlo y pensarlo a sentirlo, vivirlo, experimentarlo, es simplemente indescriptible, inefable e inconmensurable tanto que esperas que sea inmarcesible y sempiterno de lo increíble que es.
Fue la serendipia de mi vida, a mis diecisiete años conocí a la persona que cambió todo. Ni siquiera sé como fué que pasó, nuestra primera conversación fué simple, genuina y profunda, después de ella recuerdo pensar: "creo que me enamoré". Y sí.
Todavía recuerdo vividamente nuestro primer beso, era el receso, estábamos sentados en unas gradas, había tanta tención y emoción en el ambiente, recuerdo su sonrisa, me tenía harta, ya no lo soportaba, así que simplemente lo hice, lo besé. Si tuviera que arrepentirme de algo, sería de no haberlo hecho antes. Fué lindo, fué mágico, fué todo. En mi corazón quedó grabada su cara de idiota con la sonrisa más grande, genuina e inocente que te puedas llegar a imaginar; sino estaba enamorada en ese momento lo hice. El saber que en ese momento ambos sentimos lo mismo es díficil de explicar, pero así lo sentí.
Experimentar eso, la reciprocidad fué algo único, no necesitaba que me dijera nada para saber que se sentía igual. Con una mirada, una caricia, un beso, un abrazo lo sentía.
Realmente está persona me hizo sentir tantas cosas que no tenían ni punto de comparación con mis tontas fantasías. Todo era nuevo para ambos, no teníamos ni idea de que hacer, solo nos dejamos llevar por nuestro amor, aún cuando sabíamos que terminaría, pero que puedes esperar de adolescentes, son necios, y nosotros éramos unos adolescentes enamorados, con ganas de más.
Crecimos y pasamos por tanto juntos, que estoy segura de que eso solo hizo que nos amaramos más, y claro que toda relación tiene sus altos y sus bajos, también tuvimos momentos difíciles, nos amábamos demasiado.
Hacíamos lo que fuera por ir contra la marea pero hay momentos dónde por más que nos agarremos con fuerza, un mar bravo nos tumba...
Esta persona se fué lejos, por más que hubiera querido correr tras ella y retenerla no podía, pues sabía desde el inicio que era algo que pasaría tarde o temprano, era una gran oportunidad para un mejor futuro, aún así nunca lo asimile por completo. Creo que ni ahora.
Sabía que todo acabaría una vez se fuera, por más promesas, sueños, metas y cosas que hubiéramos dicho y prometido, sabía que no pasaría, no sé si era mi lado realista o pesimista jodiéndome.
Me hice tanto a la idea de que terminaría que solo quise hacer recuerdos para que al menos así no me olvidará tan pronto, realmente quería permanecer al menos en su mente y corazón, ya que a su lado no podría ser.
Nos amábamos a más no poder, de eso no tengo dudas. Pero esto se nos escapaba por completo de las manos.
Recuerdo que le pedí a mi mejor amiga que me acompañe ese día, yo trate de hacerme la fuerte, había tratado de hacer de todo para que realmente se sintiera amado, cómo si no hubiera un mañana, me habría encantado hacer mucho más pero hice lo que pude y lo hice de corazón.
Pero sabes? Soy una llorona. Al final, lloré un poco antes de que se fuera por más que quise que su último recuerdo de mí fuera feliz.
Traté de mantener la compostura como tienes idea. Solo quería correr hacia esas puertas y decirle que se quedará, que no se fuera, que ya se nos ocurriría algo, que no me dejará atrás... Pero lo que hice en su lugar fué ver cómo se alejaba hasta irse hasta desaparecer de mi vista, detrás de una barandilla mientras lloraba en silencio. A veces me pregunto si lo hubiera hecho; algo habría cambiado? No lo sé.
Después, en casa de mi amiga, recuerdo comer un pastel de chocolate con manjar, mientras lloraba desconsoladamente como si esa persona hubiera muerto. A veces pensamos que porque nos anticipamos tanto a algo no nos va a doler o afectar pero no es así. La pasé muy mal, pero también me la pasaba pensando en cómo se sentiría él, de cierta manera, no quería que me extrañe, pero obviamente quería que lo haga, solo no quería que se sintiera mal o sufriera de ninguna forma.
Tras eso solo podía volver a fantasear, imaginar y soñar en volverlo a ver.
No podía salir de mi habitación, mi habitación era un pequeño museo de recuerdos y fragmentos de él, mis almohadas y peluches con su perfume, ropa en mi clóset, un cuadro que pintamos juntos, pequeñas cartas y notas que me había hecho, una caja llena de recuerdos y una galería llena de momentos juntos. (Sigue siendo así).
Es loco pensar como una persona entra en tu vida y cambia todo. Pero no sólo cuando entra, también cuando se va... Llegamos a tener varios problemas de comunicación. Comunicarse y más cuando hay problemas externos a la relación, es un desastre y la distancia no ayuda nada.
No nos estábamos entendiendo bien, ni nos podíamos dar lo que queríamos por las circunstancias, no hay un culpable. Solo dos personas que se amaban mucho y no sabían (ni querían) soltarse.
Anoche recordé ese día que lloramos abrazados en su cuarto por no querer separarnos y no saber que hacer, qué pasaría, realmente nos amábamos, no tengo dudas de ello, éramos mucho.
Extraño sostener su rostro, besar su frente y abrazarle a más no poder. Sentir su olor después de una ducha, oler su colonia, mojar mis manos con sus rizos húmedos, verle sonreír y besarme.
Sé que ahora no puedo verme de esta manera con nadie pero en algún momento, puede pasar pero no va a ser igual, no tiene porque serlo, y eso no es malo, todas personas son diferentes y las experiencias también.
Es algo que nunca más voy a volver a experimentar, genuinamente, nunca lo volveré a sentir pero estoy feliz de haberlo hecho con esa persona, junto a él. Sé que nos quisimos de la manera más linda y pura que pueda existir. Fué nuestra primera vez. Ninguno tenía idea de nada. Solo éramos nosotros. Solo éramos nosotros amándonos. Amándonos como sabíamos y podíamos.
Aunque nos hayamos roto el corazón varias veces, sé que no dejaré de verte con amor. Dejaste tanto en mí que por más que lo intentará no podría odiarte.
Fue mi primer amor, no sé si "el amor de mi vida", pero si fué ese amor que no se olvida.
Confieso, soy un desastre, tuve una catarsis, no sé qué estoy haciendo. Por más que hago estupideces para olvidarle de alguna manera... No puedo. No me veo con nadie, no puedo verme en un futuro con alguien que no seas tú. Por qué?, no lo sé.
No puedo, me bloqueó. Simplemente si no está está persona, no veo a nadie.
Y nada, ahora solo escribo y escribo para no escribirle... Y permitirme sentir.
Espero al que menos una vez sonrías cuando te acuerdas de mí. Porque yo lo hago cuando pienso en ti.
Es feo pensar que tal vez nunca volveremos a hablar. No sólo lo perdí como pareja o amigo, lo perdí en todo sentido...
Te mando amor y te deseo lo mejor en donde quiera que te encuentres ahora.
En fin, las cosas pasan, no todos los finales son felices pero nos dejan muchas cosas buenas y no todas las personas que pasan por nuestras vidas se quedan, pero siempre dejan una parte de ellas.
Cómo recuerdos para la mente y el corazón, anécdotas graciosas para contar en un futuro, cartas y regalos como evidencia de un amor, frases o palabras que terminas agregando a tu vocabulario, canciones que dejan un sabor agridulce pero más dulce, lugares con momentos grabados y olores con nombres y recuerdos, aprendizajes para luego, y los más importante, amor.
Siento que todo es mejor si lo ves con ojos de amor. Hoy estamos vivos, mañana no lo sabemos, vive el presente. Deja huella. Vive, ama, disfruta, aprendé, llora, falla, cagala y vuelve a intentarlo, permite y dejate sentir. Haz las cosas con amor y de corazón. No te arrepentirás.