—¿En serio? —preguntó, sonriendo. —Bueno, eso es genial. Si algún día quieres enseñárselo a alguien, me encantaría leerlo. —admitió. —Bueno, depende. Mi padre trabaja una biblioteca muggle, así que bastante de ellos son de autores muggles. Aunque mi madre siempre me envía uno que otro de algún autor con magia.
Asintió con una tímida sonrisa a la primera pregunta, ella decía la verdad. —Lo tendré e-en cuenta. Gracias— dijo, agradecía el interés de la chica, pues la mayoría no le daba importancia a lo que ella hacía. —Oh, ya veo. Yo he, he leído muchos libros d-de autores muggles. Los clásicos de princesas siempre fueron mis favoritos— contó, entusiasmada por estar tocando ese tema.















