Con una potencia inmensa de chica súper poderosa, Luciana atraviesa su enfermedad persistiendo en la búsqueda de razones desde las diferentes dimensiones que nos atraviesan: la materia, la energía, lo trascendente, la fe de lxs que la rodean, la propia fe. Y se pregunta por el valor de la vida, por su ser mujer, por el amor propio, por las alteraciones en su corporalidad y la autopercepción, por los parámetros de belleza que pretenden ocultar aquellas transformaciones a las que el cuerpo es sometido, casi como si no existieran. Pero existen, están ahí. Y hoy elige mostrarlas, hacerlas poesía y abrazarlas, para sanar.
Voy a estar re bien, se dice a sí misma. Afirma su deseo con ímpetu para conciliar el miedo y lo vivido. Lo manifiesta y lo corporaliza, instalando la posibilidad de dimensionarlo desde afuera, volviendolo imagen, sonido, objeto, configuración de recuerdos. Y así nos hace descubrir su brillo, su potencial transformador.
En un acto de valentía, Lu expone su recorrido invitándonos a cambiar la perspectiva, a preguntarnos ¿por qué no llenar de amigxs la camilla? ¿Por qué no mostrar una sutura y llenarla de glitter? ¿Por qué no una selfie posoperatorio?. Ella derriba el tabú del cáncer con su fuerza guerrera.
Dispuesta a atravesar las adversidades con sus medias color pastel, brillitos en los ojos y el deseo como estandarte, nos muestra cómo convertir la frialdad en luz cálida, el silencio en lágrima que suelta miedos, la herida en bordado brillante. Nos enseña a permanecer en la búsqueda para manifestar lo que sucede adentro, sin miedo al llanto. A atravesar el dolor haciendo cuerpo la promesa, como un mantra: Voy a estar re bien.
M. Euge Bifaretti <3











