Hoy en el colegio, ocurrió algo lo cuál me hizo levantarme de la silla y gritar a uno y cada uno de los presentes, que se dejaran de mentirse a ellos y a sí mismos. Todo empezó por un compartir que había en el colegio por amor y amistad, no es por ofender, pero que carajos le importa al profesor si jugamos o no amigo dulce. Me ausenté por otros eventos del colegio, y cuando regreso, tenía como obligación hacer un dip, o algo así -.-. Nos había amenazado con hacerlo, o teníamos que hacer un examen, de un tema que sabía que todas perderíamos. dije, a mis padres que como protesta no iría al colegio, porque ya habíamos tenido problemas con ese profesor, porque aunque sé que es una gran persona, solo llega enojado, alzadito a la clase y todas tenemos que hacer lo que sé le de la gana¡¿Por qué?! Es mi dinero! Mis amistades, mi entorno. Todas al final aceptaron el trato, pero allí, me puse a pensar... ¿Por qué no se levantaron y defendieron lo que era correcto? Que nos hiciera el condenado examen, que lo perdiéramos si era necesario... Pero lo perdíamos con dignidad! En esta sociedad todos, o la mayoría somos así, todos se quedan callados, y no dicen lo que piensa, al verse un poco afectados, muy pocos hablan y dicen lo que le molesta, muy pocos se atreven, y casi nadie se lanza. Este país (Mi país Colombia, por ejemplo) está como está porque ninguno de se atreve a derrocar, o siquiera contradecir al “gran profesor.” Nadie se atreve a perder lo suyo, por su dignidad, o miedo al fracaso.
Estamos hartos de profesores, queremos estudiantes que se atrevan, no queremos más niñas que hagan compartir porque les toca, sino niñas que quieran hacerlo, que no necesiten de un examen para compartir con los suyos, que si no les parece algo, no tengan miedo a arriesgarse, y la den toda, jóvenes con los que podamos contar cuando realmente se necesite.