Erase una vez, allá por mayo y con un par de días off, agarre el auto y emprendí ruta por 3 horas. La idea era llegar a Lake Tekapo, mas precisamente a una especie de mini pueblo llamado Burkes Pass, literalmente en el medio de la nada. Quería visitar a mis amigos Yani & Leo que estaban viviendo ahí hace un tiempo.
Hermosas rutas, el otoño es mágico por estas latitudes. Todo se cubre de amarillo y rojizo.
La idea era tomar unos días de descanso en medio de la naturaleza, y vaya si fue así! Mis amigos laburaban, así que yo me dediqué a comer y pasear. Por la noche fue más mágico aún, porque las estrellas eran todas para nosotros, no había ni una luz que afectara semejante espectáculo.
A la mañana siguiente, luego de unos ricos mates y tostadas – bien a lo gaucho – (nada de huevos y bacon como me estoy acostumbrando desde hace un tiempo) salí nuevamente a la ruta para pasar el día en Mt. Cook. Uno de los lugares mas escénicos de NZ, con una incipiente nieve en los picos de las montañas y la vegetación en diferentes gamas de colores. Una maravilla. Hice un par de senderitos, me cociné una sopa con mi camping gear que tanto amo, estiré mi yoga matt para relajarme un rato y luego de unas horas volví para cenar con mis amigos.
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En el camino de regreso levante un chico francés que estaba haciendo dedo. Había pasado 3 dias haciendo senderismo a los alrededores de Mt. Cook, me dijo que tuvo un poco de miedo porque ya se estaba poniendo bastante congelado el camino y casi se cae al precipicio. Ese dia era su cumpleaños numero 30. Charlamos todo el camino, como si se nos fuera a acabar el tiempo, obvio,en nuestro broken english.
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visita a Burkes Pass & Mt. Cook Erase una vez, allá por mayo y con un par de días off, agarre el auto y emprendí ruta por 3 horas.