“ No quise herirte, mi amor
Sabes que eres mi adoración
Y lo seras mi vida entera ”
Con los años que me quedan, Gloria Estefan (1993)
Esto no se trata de la primera vez que escuché esta canción, sino de la última.
Igual voy a hacer un recorrido y decirles lo obvio: crecí escuchando esta canción. Está escondida casi en todos los rincones hermosos de mi memoría, está metida en recuerdos que ni siquiera recuerdo y que estan totalmente llenos de polvo en lo más profundo de mi mente.
Esta canción me recuerda a ella.
La única mujer que esta más dentro de mi que yo misma y que me hace llorar con solo recordar los altos y bajos de nuestra maravillosa y tortuosa historia.
Ser madre e hija no es facil, es dificil y es una asociación de alto riesgo, en donde siempre se sale perdiendo, sin importar qué.
Pero las ganancias son infinitas, como lo es ella; y nunca dejan de enriquecer, porque lo unico que podemos perder y que será desastrosamente irreparable es perdernos una a la otra.
La penultima vez que escuché esa canción, intentaba cantarsela a ella como regalo de cumpleaños y al final terminé mandandosela como 10 dias después, como quien no quiere la cosa y de manera demasiado casual con la excusa de “no quiero que te olvides de mi voz”, porque en aquel momento me sentí incapaz de encontrar mi voz y demostrarme vulnerable con ella, no en su día.
Me siento incapaz todo el tiempo. No es solamente en sus dias.
Eran como las 5 de la madrugada del 12 de Mayo, después de una larga noche en vela, pensando en que a partir de las 00:00 era su día, el primer dia de su día que no iba a estar junto a ella por primera vez desde que tengo uso de razón en toda mi vida.
Es mi adoración, es mi mamá y no existe nadie en el mundo como ella, que me ha herido como nadie, me ha curado como nadie y me ha querido como nadie.
Sin condiciones, como se supone que las personas se tienen que querer siempre.
“ Quizás fue inmadurez de mi parte
No te supe querer
Y te aseguro los años que me quedan
Los voy a dedicar a ti”
Cuando somos niños, sinceramente creemos que el mundo gira a nuestro alrededor, que todo el mundo nos debe cosas y que nuestros padres tienen la responsabilidad absoluta de ser exactamente como nosotros esperamos que sean; (por lo menos así es como me sentí) como si de alguna manera el hecho de que sean nuestros padres, les quita humanidad y tienen la única responsabilidad de actuar en función de hacernos felices y nada más.
Hay que quitarles peso, no todo se trata de mi.
Mi mamá es la persona más dulce, sentimental e irritante que existe. Creo que no hay otra manera de describirla, ella llora por todo, sufre por mi como nadie, me espera siempre, me busca y llora cuando me abro con ella, me perdona todo el tiempo (casi) inmediatamente a pesar de que le duelan mis inmadureces.
No la he sabido querer durante mis 28 años.
Por lo menos, no la he querido como ella quiere que la quiera.
“Sé que aun me que una oportunidad,
Sé que aun no es tarde para recapacitar,
Sé que nuestro amor es verdadero”
Esa amanecer del 12 de Mayo, lloré inconsolablemente, como si la hubiese perdido para siempre, porque me dió demasiado miedo pensar que ella no sabe cuanto yo la quiero y necesito seguir queriendo.
Lloré porque ella no sabe cuánto la necesito en mi vida.
Lloré porque ella no sabe cuanto la extraño.
Lloré porque sé que ella sufre todos los días, cada hora y cada segundo porque yo no estoy con ella.
Tuve un muy fuerte ataque de ansiedad ese día
En todos estos años, he sido incapaz de querer de la manera correcta a las personas y todo este tema desencadena un montón de cosas que aún estoy tratando de descifrar.
Necesito saber cómo arreglarme, para poder amarla, por lo menos un cuarto de la manera en que ella desea que la ame. Porque sé que no amamos igual, ni de la misma manera, porque la cantidad de amor que me pone probablemente haga que subamos un millón de montañas juntas y aún así llegando a la cima, sé que ella seguiría, porque ella es infinita.
Ella es la única persona que merece la pena que yo finja por lo menos 3 segundos que estamos escalando la misma montaña y la estoy queriendo como ella siempre ha soñado que yo, su hija la quiera.
Ahora no tengo esos 3 segundos, pero si los tuviera, la abrazaría como si esos 3 segundos fuesen infinitos, porque ella es mi infinito.
Feliz cumpleaños atrasado, L.