y una triste canción
acompaña a mi poema,
que me traga
y envenena.
¡oh, dios!
¿cuanto tiempo más dura esta condena?

roma★
One Nice Bug Per Day
Claire Keane
cherry valley forever
No title available

No title available

if i look back, i am lost
Today's Document
Lint Roller? I Barely Know Her
sheepfilms
No title available
almost home

⁂
will byers stan first human second

@theartofmadeline

pixel skylines
NASA
Monterey Bay Aquarium
styofa doing anything
Not today Justin
seen from United Kingdom

seen from Malaysia
seen from Malaysia

seen from United Kingdom

seen from Germany
seen from Netherlands
seen from Romania
seen from France
seen from Italy

seen from Australia

seen from Germany

seen from Türkiye
seen from United States

seen from South Korea
seen from Austria

seen from United States

seen from Malaysia

seen from United Kingdom

seen from Türkiye

seen from Türkiye
@lyaentreletras
y una triste canción
acompaña a mi poema,
que me traga
y envenena.
¡oh, dios!
¿cuanto tiempo más dura esta condena?
Me abandonaste,
así, sin más.
Mi corazón estalló,
no lo aguantó.
Lloré toda la noche buscando algún tipo de salvación en cada canción.
Eran las nuestras. Las que bailábamos y cantábamos como locos.
La noche pasó, mis lágrimas se secaron.
Comencé a eliminar mensajes tuyos,
fotos,
cartas
y hasta eliminé nuestras canciones.
Ningún rastro tuyo quedó.
Pero la noche otra vez llegó.
Y me recordó
que no puedo eliminarte de mi corazón.
Encontré en el piso un corazón roto.
No sé cómo lo puedo arreglar,
ni siquiera sé por donde empezar.
Seguramente se estrelló contra la realidad que por tanto tiempo se le ocultó.
Pero algo raro pasó,
le contaron sobre algo que ya sabía,
que ya conocía
y que intuía.
Cuando uno supone algo malo, tiene un poco de esperanzas de que no sea verdad. Pero cuando sale a la luz, todo por dentro se rompe.
“Ya lo sabía” repetimos una y otra vez.
Ya lo sabía, pero nunca pensé que iba a doler tanto.
No sé cómo explicarte,
lo mucho que sufrí mi existencia
y lo mucho que a veces la sufro.
No sé cómo explicarlo,
no puedo sacarlo dentro mío.
Solo sé que acá jamás pude ser yo,
que más de una vez quise volar
y aparecía en el mismo lugar.
“¿Sabes que creo yo?
Que cuando te vayas vas a ser realmente vos.
Siento que acá no podes ser como realmente sos.” me dijo.
Acertó y pude comprobar lo que alguna vez sentí.
Si pudiera,
me iría ya.
Esa es la realidad.
Si pudiera,
volaría ahora mismo.
No puedo esperar a que esto termine,
a estar solamente conmigo.
A poder vivir como quiero.
No puedo esperar a salir de la jaula de una vez.
Si pudiera prenderte fuego, lo haría.
Lo haría sin pensar, sin dudar.
Ya no creo que te puedas curar,
en este mundo nadie te puede salvar.
Me gustaría verte arder,
salir un poco de todo ese hielo
y convertirte en fuego.
Mi corazón es un hielo,
quiero verlo hecho fuego.
Por eso me gustaría encenderlo,
que despierte de ese sueño
y por fin tenga algún sentimiento.
Mi corazón es un hielo,
quiero verlo hecho fuego.
Quiero verlo sentir,
quiero verlo vivir.
Quiero sentir algo que sea exactamente fuerte,
quiero que algo despierte a mi mente.
A veces a uno se le cansa el corazón,
se le cansa la razón.
Se cansa del mundo en el que está
y de las vueltas que te da.
A veces uno quiere irse lejos
pero termina mas cerca de lo que antes podía llegar a estar.
Es triste que la batería se nos agote tan rápido,
esto tendría que ser algo fantástico.
Cuando la vida te decepciona,
uno ya no quiere seguir,
ni sentir.
Uno solo quiere partir.
Un poquito rota
y demasiado inspirada.
Así me encuentro, acostada.
Mirando el techo de mi habitación,
buscando algún tipo de salvación.
Nada pasa, nada aparece.
Esta angustia solo crece y crece.
Me pierdo en ella y mi alma estalla
y al hacerlo
miles de letras
salen disparadas.
Y acá estoy
otra vez.
escribiendo
para intentar sanar,
cómo aquella vez.
Quiero escribir hasta que las palabras me griten basta,
quiero leer hasta que el mundo deje de joder. (o doler)
Y otra vez estoy acá, escribiéndote
y otra vez estás allá, ignorándome.
No se si me escuchas o no,
pero necesito que despiertes a tu corazón,
necesito que sienta,
que puedas dar amor.
Hay gente ahí afuera que te quiere
y necesita que no seas una piedra.
Que puedas amar,
que te puedas entregar.
Solo te pido que intentes una vez mas,
¿En que vas a fallar?
Quizás esta vez te arriesgas
y todo sale como lo soñas.
Amar no es sufrir,
amar es sentir,
es vivir.
Que tristeza me da ver
que te moviliza mucho más
una calle cortada
o una pared pintada
que una mujer secuestrada,
violada,
empalada
y metida en una bolsa tirada.
Son las 03.40am y estoy pensando en que puedo llegar a ser la próxima.
Y no, no me agrada para nada esa idea. Me llena de miedo.
Mamá.
Mamá, si desaparezco, por favor, no le creas a nadie lo que puedan llegar a inventar de mi.
Mamá, si desaparezco y aparezco sin vida; seguí luchando por mi y hace mierda todo.
Por favor buscame, buscame por todos lados. Buscame hasta encontrarme. Viva o muerta. En un año o cinco. Pero buscame, por favor. Yo en lo único que voy a pensar va a ser en vos y en cómo salir de ese lugar y poder correr a tus brazos.
Tengo miedo de que les creas. Que creas que yo me fui para acostarme con otro, que yo andaba en algo raro o que yo los provoqué para que me lleven.
Tengo miedo de no poder luchar, de que logren llevarme y meterme en esa camioneta.
Tengo miedo de que la próxima foto que aparezca en todos lados sea la mía.
Tengo miedo de ser la próxima. La próxima violada, la próxima encontrada desnuda en un descampado. La próxima metida en una bolsa, quemada, empalada, ahorcada, enterrada viva.
Tengo miedo de vivir ese infierno, tengo miedo de tan solo pensarlo, mamá.
Tengo miedo de que te pase a vos, a mi mejor amiga, a mi hermana o a alguna amiga mía.
Tengo miedo de que le pase a alguna nena, adolescente, adulta más.
Tengo miedo de que esto siga pasando hasta que acaben con nuestra existencia.
Tengo miedo, mamá.
Tengo miedo de salir.
Tengo miedo de salir
y
jamás
volver.
Te odié.
Si, no te voy a mentir. Cuando te fuiste, te odié.
Pero no fueron por tus excusas baratas y tus “te amo” sin sentirlos.
Te odié porque estaba más que segura de que nadie me podía derribar, de que nadie me podía matar.
Pero lo hiciste, lo lograste. Pudiste matarme y hacer que caiga de rodillas para luego romperme a pedazos y que queden todos desparramados por el suelo.
Odié que rompieras mi discurso cuando decía que ya nada me podía matar, porque odié ver que me equivoqué. Me mataste y me dejaste.
Odié ver cómo mi mundo se caía una vez más y odiaba saber que era por vos. A mi el terremoto me destruyó la cuidad completa y a vos ni siquiera te movió un pelo.
Pero, ¿Sabes como hice para sacar ese odio?
Recordé.
Recordé que una vez me quisieron matar y acá estoy, recordé que caí alguna vez y me levanté otra.
Recordé lo poco que valía tu amor
y lo mucho que valgo yo.
Por eso luego te borré.
Y no te odié más.
No mereces tanta atención.
Porque cuando veo que cerca estás,
siento que puedo brillar
y que vos
jamás
me vas a apagar.
Mejor aún,
me vas a contemplar
y lo vas a disfrutar.
Es triste ver
cómo una amistad se va.
Es triste pensar
que quizás no la veas nunca más.
Creo que existe un dolor más grande que el de un corazón cansado de amar
y es un corazón obligado a ver que un amigo te ha dejado de querer.
No hay nada más doloroso que tener que despedirse de alguien que siempre tuviste,
de alguien con quien miles de recuerdos vienen a tu cabeza cuando solamente escuchas su nombre.
No hay nada más doloroso que ver que tu amigo se va
y por más que intentes,
nada lo va a cambiar.
Y ahí te das cuenta que hay que crecer,
que hay que entender
y hay que aprender.
Aprender que las cosas cambian y las personas también,
que los tiempos no son siempre los mismos
y que las situaciones te obligan a crecer.
Hay que entender que el crecer viene con muchas etapas
y quizás en esa etapa ya no estás.
Quizás ya no te cuenta en su cabeza,
quizás ya estás fuera de su vida.
Y ahí te das cuenta que es momento de también crecer
y también entender
que ya no está su querer.
Hay que vivir con eso y prepararse,
porque no es la última vez.
Porque a veces elegimos a ciertas personas
y nos olvidamos de otras.
Es momento de despedirse.
Te abrazo, quizás por última vez.
Espero verte alguna vez
y si no,
ojalá seas feliz
aunque acá no estés.
Los dos somos conscientes de que nada es para siempre,
pero creo que no somos conscientes de que lo nuestro tiene fecha de caducidad.
Los dos sabemos que en un tiempo (corto) nos vamos a tener que despedir
y
no somos consciente de ello.
Yo me voy a ir,
a ver otra manera de vivir.
Y vos te vas a quedar acá,
empezando una nueva realidad.
Te voy a tener que olvidar,
como vos a mi.
Voy a empezar de cero
y vos vas a tener que empezar de nuevo.
No se que nombre ponerle a esto.
Somos dos estrellas fugaces que dentro de poco dejan de brillar.
Este amor se va a apagar,
es fugaz.
Deberíamos tener más conciencia de ello.
No me gustaría que te vayas con el corazón partido pidiendo a gritos un poco más,
porque los dos sabemos que eso no pasará.
Somos algo maravilloso
y
corto.
Somos algo que brilla
pero
pronto se apagará.
Solo deseo que tu brillo no se apague
y el mío tampoco.
Ojalá nunca dependas de mi para brillar
y
ojalá tampoco yo dependa de vos para brillar.
No se que es amar
ni tampoco se hacerlo.
Sé lo que es confiar,
pero no puedo hacerlo.
Me duele querer a alguien nuevo,
me duele saber que mis ilusiones siempre terminan muertas.
No espero nada de nadie pero aun así logro sentirme mal con sus actos.
Quizás eso del amor no es para mi,
quizás no es el momento,
quizás ni siquiera es lo mío.
Pero ya decidí dejar de hacerlo,
aunque me cuesta.
Quiero ser piedra,
y ya se cuanto cuesta.
Ojalá lleve a algún lugar estar muerta,
ojalá ser así me salve de todo este miedo,
no quiero sentir,
no puedo sentir,
no sé sentir.
Cada vez que lo hago, todo duele.
No voy a hacerlo,
No quiero hacerlo ya.
Su blog es maravilloso ✨
¡Oh, muchas gracias! Este tipo de mensajes pueden alegrar a alguien y eso has hecho conmigo. Gracias por vibrar tantas buenas energías. <3