--No, no sé dónde están las galletas– comentó, tragando lo más rápido que pudo. Estaba solo en la cocina y fue tentado por las galletas caseras de alguien, las cuales descansaban en un frasco de vidrio esperando a que algún goloso como él aparezca. La aparición de la otra persona fue una sorpresa, por lo que escondió el resto lo mejor que pudo y se sacó las migajas de sus labios con la manga –Tampoco sé quién las hizo, lo siento.
Oh... Supongo que Fabiana me mintió con los de las galletas entonces. — Se encogió de hombros, haciendo una nota mental de reprocharle luego a su hermana por lo de las galletas. — Pues supongo que las hizo ella o lo más probable, las compró.
















