“El día en que te conocí, puedo decir que no hay un momento de mi vida que recuerde con tanto amor y con tanta alegría, cuando nuestros ojos comenzaron a cruzar miradas, nuestras manos se estrecharon y nuestros corazones juraron amarse en secreto. Son ya mil momentos de amor los que hemos compartido, son mil instantes juntos y muchas palabras en las que nos hemos dicho con amor lo que sentimos. Y yo quiero que siga así, porque con cada palabra, con cada sílaba, con cada sonido que sale de tus labios me estremezco, y aunque ya conozco tu voz, te vuelvo a escucho y me vuelvo a enamorar de ti, una y mil veces. Y créeme, Te quiero seguir escuchando, porque cuando lo hago olvido el mundo, olvido mis penas, olvido hasta el olvido. Sin lugar a dudas, tú eres uno de mis mayores tesoros y te elegiría una y mil veces, en esta vida y en las siguientes, porque sé que contigo puedo tener mucho más de lo que cualquier hombre podría merecer, y que no encontraría en ninguna otra parte a una mujer que lograra igualarte en belleza y en carácter. Porque tú eres única y eres todo lo que siempre he querido, quiero y querré.”
— Ismael R.



















