Créditos a quien corresponda
Yo con Roberto
DEAR READER
Today's Document
taylor price
No title available
Peter Solarz

❣ Chile in a Photography ❣
TVSTRANGERTHINGS

Kaledo Art
Sweet Seals For You, Always
sheepfilms
RMH
Three Goblin Art
dirt enthusiast

Origami Around
Acquired Stardust

★
tumblr dot com

shark vs the universe
NASA

ellievsbear

seen from Malaysia
seen from United States
seen from Singapore

seen from Singapore
seen from Malaysia

seen from United States

seen from Singapore

seen from United States
seen from Côte d’Ivoire

seen from Côte d’Ivoire
seen from Côte d’Ivoire

seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Russia
seen from United States

seen from United States
@manchas12e
Créditos a quien corresponda
Yo con Roberto
Hace unas semanas leí unas cartas que publicó en Tumblr un chico, me recordaron a un amor y le envié un mensaje diciéndole que me gustaron muchísimo y que había algo de ellas en mí, hoy me respondió y dijo que esperaba que ella lo leyera, le dije que Mario Benedetti dijo lo mismo y que sufriría más saber que lo leyó y nunca lo buscó. Mi ex tampoco me leyó y nunca lo haría porque se sentiría culpable por sus actos. Qué tenemos los artistas, qué pueden expresar todo su sentir, pero nunca para las personas que los provocan, por que jamás nos ven, escuchan o leen y uno se queda decepcionada porque todo mundo ve su corazón, menos para quién es, por qué, no lo sé. Una vez leí que la comprensión es importante que comunicar, puedes hablar muchísimo, pero sino te entienden no sirve, es la misma situación. ¡Que desdicha! Pero es verdad que uno revela sus sentimiento más por uno que por cualquier otra cosa como la fama o la polémica, pero uno siempre espera ver una reacción, que su amado lea cuanto lo amábamos y la relación se recupere o que lea cuando nos daño y se arrepiente, también que lean cuanto los odiamos y nunca se olvidan, no importa qué, pero que nos miren, que provoquemos algo en ellos. Pero nunca pasa nada.
Siempre he tenido problemas con los electrodomésticos. Con la regadera, a veces el agua sale demasiado caliente o demasiado fría, peor es cuando no hay agua (porque el alcalde la roba). Las computadoras nunca me han funcionado correctamente durante mucho tiempo, tampoco nunca he tenido un celular propio, siempre han sido de otras personas y luego míos. El internet siempre ha sido pesimo, no importa si estoy en mi pueblo, en la gran ciudad o en la playa. Una vez un espejo enorme que estaba colgado arriba de la mesa de donde estaba el módem, se cayó y quedó colgando, pero bajo lo suficiente para cortar el cable del módem, pero el espejo no se quiebro. A veces lloro mucho porque nunca he tenido suerte con los electrodomésticos, ni en el amor. En ocasiones recibo un amor frío que me quema y en otras un amor caliente que me descontrola, peor cuando amo a alguien que tiene cuitas en el amor, porque beso a mi amado, pero sus labios me saben a su ex pareja y cuando paso mi lengua por su cuerpo me sabe a hierro por tanto sangrar de dolor. Y lo curioso es cuando suceden cosas extrañas en mis posibles relaciones; de la nada el fruto se pudre y yo me quedo confundida. Pésima con los electrodomésticos, desdichada en el amor.
Y una mañana te despiertas, y aunque tienes sueño te levantas con emoción, te metes a bañar y por la ventana, mientras estás en la regadera la luz bonita del sol te ilumina y se siente bien, cálido. Te arreglas y llegas a tu universidad, comienzan esos juegos de integración para conocerte, mientras haces fila comienzas a conversar con tus nuevas compañeras y próximas amigas. Te sientas en el césped a comer sándwiches con ellas y te sientes como en una película de alguna manera, y les cuentas en breve quién eres o vas a ser y ellas a ti, se ríen y la estás pasando genial. Y por primera vez sientes que encajas y estás estudiando la carrera de tus sueños. Regresas a tú casa, cansada y te duermes un rato, para después despertar y comer sushi. Se hace tarde, son las 7:00 p.m. y te preparas para ir a caminar un rato, porque haces ejercicio. Y te das cuenta que estás viviendo la vida que siempre quisiste, (comenzando, mejor dicho). Estás en una ciudad desconocida y sola, alejada de todas aquellas personas que te hicieron daño, de todos los lugares que te traen malos recuerdos, dejando de lado los juicios de una ciudad pequeña y conservadora, venciendo tus miedos, atraviendote a cumplir tus sueños y sobre todo, siendo feliz (o por lo menos, siendo estable) y la tristeza se esfumó y la ansiedad se acabó. Te das cuenta que sí es verdad que, hacer tus maletas y irte lejos, si cambia tu vida y que, el sol si puede salir para todos.
A veces me da tanta vergüenza lo traumada que estoy, que me dan ganas de llorar. Es terrible y quiero remediar eso, pero sé que es un proceso doloroso y no sé, no estoy lista para hablar de estas cosas dolorosas, solo sé expresarlas a base de chiste de humor negro y en redes sociales, de una manera indirecta. Todo mundo sabe lo mal que estoy, pero a la vez es algo íntimo. Y es que de alguna manera, deshacerme de todo lo que dolió, sanar el pasado, es superarlo, es cerrar eso. Y siento que en el fondo no quiero porque todo lo que ahora me duele en su momento me hizo tan feliz, feliz como nunca había sido y no quiero perder esos sentimientos, porque cuando pienso en esos momentos me da un poco de esperanza, de no sé, que quizás volveré a ser así de feliz algún día o que que el amor existe, todo es tan irónico y a veces no le encuentro el sentido a seguir aferrada a una historia tan pobre como la nuestra.
“Ahora yo no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que los libros dicen que se puede.”
— Eduardo Galeano. La máquina. Amares. (via williammoll)
Sé que vas a sentir curiosidad por lo que escribo de ti, te lo puedo mostrar si quieres, pero no quiero sentirme decepcionada. Sé cómo eres. "No me digas las cosas que hago que te hieren porque me haces sentir mal al saber el daño que te hago". Si lees lo que escribo de ti, vas a llorar y sentirme más miserable y culpable, así que me dirías que te envíe algún texto y lo haré, y tú me dirás algo seco y frío como "ya lo leí" y no dirás nada al respecto, ni lo fabuloso que escribo, ni nada sobre el daño que me hiciste. Cambiaras de tema. Y yo te preguntaré si de verdad lo leíste, dirás que sí, algo enojado, pero yo seguiré sintiendo que no porque sé que casi no te gusta leer y odias saber que eres el malo de la historia, y aunque lo jures, no puedo creer que no te pongas a ti primero, que cuides tus sentimientos aunque eso me hiera. Es que ya no te creo casi nada, tan dañado dejaste todo.
—L, no me lo tomes a mal, eres increíble. Me la pasé bien contigo, pero necesito más que eso. Necesito más que una persona con la cual la paso bien a ratos.
—¿Estás terminando conmigo?
—Ese es el problema. ¿Qué estoy terminando? Ni siquiera somos amigos porque adoro besarte, ni somos novios, mucho menos pretendiente porque jamas he escuchado de ti que te gusto.
—Pero, me gustas.
—Sí. ¿Y luego?
—Yo, no lo sé.
—Exacto. Yo quiero alguien a quién pueda darle todo mi amor y recibir su amor. Ya sabes, una pareja. Ya no tengo 17 años para estar jugando sin responsabilidad afectiva.
—¿Necesitas un novio?
—No, pero quiero un novio. Y yo sé cómo tú eres.
—Te quiero, seré tú novio.
—Pero sí yo te lo mencionó, a ti no te pasa por la cabeza que estemos juntos de manera oficial. Ese es otro problema. No quería incomodarte, no quiero estar con alguien que no se mueve por miedo, necesito alguien que esté dispuesto a todo por mí.
B, he estado saliendo mucho, de jueves a lunes. A donde sea, pero ya me aburrió los planes tranquilos, ya no quiero ir a cenar y nada más. Me gustan más las fiestas. Ver a chicos en fiestas. Ahora entiendo, te entiendo. Te aburría salir conmigo a cenar alguna parte y después volver a casa, es a 1:00 a.m. y te preguntas ¿es todo? Para mí era fascinante ese plan, no sé si porque era contigo, o porque tenia 16 años y no salía mucho. Pero tú ya tenías 18 años, duraste más de un año con tu primer, a quien a diario veías y tenían ese tipo de planes. Entiendo que yo te di flojera, perdóname, era muy pequeña.
14 de febrero. San Valentín. Y yo encerrada en mi habitación por una pandemia, así que me perdí de una festividad en la preparatoria, no recibiré ninguna carta o regalo de mis amistades o pretendientes, algo que me gusta bastante recibir. Odio perderme eso. Lo sé, que frívola soy.
Eso no es lo más triste.
Mañana debería salir con un tipo con el cual se supone que tengo algo. Pero cuando le cuento mis planes para poder vivir de mi arte, todo lo que lleva, me cuestiona. Cree que no podré. Y me siento como una niña de 12 años que sueña con viajar a la luna y todos los adultos se ríen por su estupidez o inocencia. Rápidamente me dice que el arte no es seguro, que debería pensar en mi futuro. Y entiendo que no me vea capaz de lograr mis sueños, pues no me conoce, de ser así sabría mi potencial. Y tampoco es un artista, ni un chico que sienta pasión por algo. No entiende lo que es nacer para hacer arte, no viéndote haciendo cualquier otra cosa que no sea eso, sintiendo la mayor paz, felicidad o lo que sea en el arte que haces. Y no recibí ninguna palabra de aliento de su parte.
Y me sentí triste, pues me di cuenta que no me entiende y tampoco me escucha. Me puse a pensar en ti. Pienso en que eras tan diferente a mí, tu eres todo menos optimista o soñador, un artista mediocre que le faltaba valentía, pero que me entendía, que me escuchaba. Que me veía capaz de dominar el mundo, que creía en mí. Que podía contarle mis planes más absurdos y me iba a responder que estaba loca, pero que si podía.
No sé, te extraño.
Cuando era pequeño odiaba ir a casa de los abuelos. Mi abuela no me quería, mi abuelo nunca estaba.
Siempre me evitaba, me miraba o trataba con desprecio y nunca entendía porque. Miraba como a mis demás primos siempre los apapachaba, los llenaba de regalos y daba todas las atenciones del mundo.
Nunca recibí nada de eso y si tenía una muestra de amor era muy forzada.
Solía observar a mis primos, intenté ser como ellos, para que la abuela me quisiera. Nunca pude ser así. Y me cuestionaba, pensaba que si tal vez fuera güero, más inteligente y atractivo, la abuela se sentía orgulloso de que fuera su nieto.
Pasaron los años y evitaba ir a casa de la abuela, pues siempre me sentía incómodo, me sentía menos y eso me ponía triste, sabía que no había nada malo conmigo.
Era difícil no ir, papá era muy apegado a la abuela, era su favorito. A mamá no le gustaba ir, por la misma razón que a mí. La abuela no la quería.
Crecí.
Y mis papás se divorciaron y eso me dolió, sufrí, pero sobreviví.
Issac era el primo con el que mejor me llevaba. Una noche bebiendo, solos, en una fiesta familiar. Me contó.
—Lamento como te ha tratado la abuela estos años.
—Eres la primera persona me lo menciona. Todos veían sus malos tratos y ignoraron. ¿Sabes por qué era así?
—Sí, pero...
—Dime, por favor.
—Por tu mamá. La abuela siempre creyó que no era suficiente para tío. Y era...
—Morena. Y la abuela es racista.
—Te pareces a ella. Y tus papás siempre tuvieron problemas, muchas peleas y bueno, para la abuela tu mamá tenía la culpa de todo.
—Odio a mí papá. Mamá lo dejó por alcohólico, la engañaba y no trabajaba, a veces cuando peleaban, él la golpeaba.
—Sí, que mal. Tío es un asco.
—Entonces la abuela me odia por quien es mi mamá, algo que no elegí, que no es mi culpa.
11 de febrero del 2021.
Joey y Dawson se conocían desde pequeños, crecieron jugando, conociendo sus familias, viviendo juntos sus traumas de la infancia y desarrollándose como personas.
Cumplieron los 17 años y se dieron cuenta que estaban tan enamorados, pero era un amor diferente. Todo entre ellos era tan tranquilo, cómodo y conocido. Sin dramas, peleas o intensidades. No era la clase de pareja que hacían locuras el uno por el otro, ya fueran necesarias o no.
Comprendían tantas cosas, percibían que significaba los silencios, las miradas, el lenguaje corporal, las apariencias. Todo. Por eso era tan fácil estar juntos.
Crecían, sus vidas necesitaban más que compañía y romance aburrido.
No sabían cómo tocarse, a pesar de haberse desnudos varias veces en broma y conocer sus fantasías.
Había tanto deseo, todo muy recíproco, pero no entendían como expresarlo, que hacer y eso lo arruinaba.
Entonces terminaban, de una manera extraña y confusa.
Volvían con sus viejos amores a distraerse un rato de lo mismo y ser un poco libres. Podían ser todo lo perversos que quisieran y si algo salía mal, solo huían. Aunque esas personas eran importantes, eran prescindibles. Desechables.
Nada tan importantes como ellos.
Tenían todo las experiencias básicas sexuales con otras personas. Hay cosas que debían hacer con otras personas, para no arruinarlo entre ellos. Sembraban en otro lugar, con otras personas y después juntos disfrutaban de la cosecha.
Todo los errores, las malas experiencias, las cosas absurdas las vivían con otros. Así su amor nunca se ensucia.
Muy triste, rompían corazones inocentes y ajenos, que creían que eran tomdos en serio.
No me dejas avanzar. Tu ya tienes novia, ojalá supieras cuanto me dolió eso, me rompió el corazón, pero intenté estar feliz por ti, porque eras feliz. Estás en otro país, lejos, trabajas, ya eres un adulto. Cambiaste tanto, eso quiero creer. Y yo sigo siendo una niña de 17 años que todavía cree que sus sueños se harán realidad, soy frágil, soy una bebé.
He avanzando bastante, soy mejor persona tlj, no estoy enamorada de ti, ni siquiera sé si te amo, pero todavía me dueles mucho y todavía me importas mucho.
Estoy tan traumada, cada vez que llega un chico nuevo, tengo miedo, miedo de que un día me quiera y al siguiente no, que le dé vergüenza y por esa razón tenga que cambiarme el hombre del celular a unoticias, que solamente me quiera ver durante la noche y a solas porque lo único que quiere es besarme y al día siguiente ignorarme, que para él no sea la única, que tenga a alguien más mientras esté conmigo, que elija a alguien más o que todavía esté clavado con su ex. Me siento tan herida, no sé si es tu culpa o mi culpa, porque todas mis inseguridades se hicieron cuando estábamos juntos, siempre pienso que es mi culpa, por haber sigo contigo, porque en serio hago todo mi esfuerzo para no pensar que me hiciste tanto daño, para no tener una mala imagen de ti.
Y siento que soy tan difícil de querer, me siento culpable por no ser la chica de familia bien, de mentalidad estable, emocionalmente tranquila, demasiada bonita o cuerpuda. Siento que me dejaran en cualquier momento me van a abandonar, a pesar de hacer todo bien. En febrero del último año, una de las tantas despedidas que tuvimos, tú me besaste y me dijiste que me querías, íbamos a tener sexo y yo era virgen, y al día siguiente me dijiste que ya no era la única, sé que era la verdad, pero me hizo sentir mal, todavía recuerdo esa palabra, la tengo muy marcada a mí. No sabes el miedo que tengo que me vuelvan a hacer algo así.
Me siento aún más culpable porque sé que en el fondo no hay nada malo conmigo. Soy una apasionada, emocionante, depresiva, generosa, artística, ruda y atractiva en construcción. Y lamento no podrás experimentar todas las cosas geniales que haré en este mundo. Sé que mi amor debería ser celebrado, pero tú solo lo toleras.
Y lo he intentando, he intando ser tu amiga, ser lo que tú quieres que seamos para que podamos estar bien juntos, pero siempre me haces daño. Y siempre vuelves o yo vuelvo y todo me lastima a mí, no sé si a ti, pero yo acabo tan mal.
Después cuando me siento mal por nosotros, estoy sola, no hay nadie. Porque mis amigos se cansaron de decirme que no me quieres y que debería dejarte de responder. Entonces cuando lloro porque me siento mal, no hay nadie que me abrace y me haga sentir que estaré bien, como justo ahora. Ellos me ven como chiste. Estoy llorando, en la oscuridad de mi habitación, escuchando Lana del rey de fondo mientras escribo esto.
Y es que yo todavía te quiero, no sé si te amo, pero sé que te he dejado de amar para siempre, pues ya me he detenido a pensar en eso.
《Alguien me dijo una vez en el momento en que te detiendes a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererla para siempre》 La sombra del viento.
Pero sé que si tu me intentas besar yo no me quitaría. Y sigo aquí, porque me haces feliz. Es muy triste, te sigo dando explicaciones, porque aún no estoy lo suficiente cansada para solo dejar de darlas y irme. Porque aun tengo esperanzas de algo que no sé.
Y no podríamos ser amigos, porque sé que sería incómodo etiquetarte cosas, comentarte cosas, que no querías salir conmigo, ni tomarme fotos conmigo o cosas así, que se te haría difícil decirme que me amas. Me sentiré como siempre me has hecho sentir, como algo oculto, porque tienes novia y sé que de alguna manera esta mal.
¿No piensas en ella? Como te sentirías si ella se vio con un chico, que le llama, que siempre lo busca. Todo lo que tú haces conmigo. Porque aunque quieras cubrirla las cosas, ambos sabemos que no está bien. Y no eres honesto con ella, porque si lo fueras ella sabría de mí y estoy segura que no sabe que existo, porque de ser así ni siquiera me hablarías pq obvio ella te lo prohibiría. La elegiste a ella, le diste el lugar que yo siempre quise. Deberías respetar eso. No te culpo por enamorarte de ella, te culpo por esas cosas que haces. No eres un chico honesto, desde hace tiempo dejaste de hacerlo, como cuando me besaste andando con Delia, al día sig la dejaste, cuando nos vimos en junio en tu carro, y antes de eso me llamaste diciéndome que me querías, que extrañabas mi voz y más cosas. No sé si tu lo recuerdes, pues estabas borracho y así siempre mientes. Pero dijiste que siempre querrás saber de mí y que tenía un pedazo de tu corazón.
Tú sabes que esas cosas están mal, porque no se las dijiste en su momento y sé que ahora te costaría tanto decirlas. Yo sé que yo también estuve mal, pero yo no soy quién tiene pareja.
Y soy tan patética, en serio, soy tan humillante, porque estoy escribiendo esto, que sé que no te importa, yo no te importo, quizás jamás te importe. Capaz ni leerás todo esto, porque te sentirás mal por leer todo el daño que me has hecho y no querrás sentirte así. Porque nadie me había lastimado tanto como tú. Lo peor es que responderas con algo tan frívolo.
Yo no sé que quiero, quiero que me dejes en paz, que dejes de abrir mis heridas, que me dejes de hacer sentir como una niña esperando junta a la puerta. Y por otro lado quiero tenerte en mi vida. Todo es tan confuso. Mucho texto, lo sé. No puedo evitar ser así siempre.
Ya pasaron tres hoy, hoy volviste a hablarme. Fue algo bien random, me dio risa. Estaba en otra ciudad, comprando ropa, así como tú, en otro país. Recuerdo que me sorprendí, me sentí bien, pero no grité de la emoción, ni sentí nervios o cosquillas, tampoco sentí la necesidad de responderte enseguida, lo haría cuando tuviera tiempo y eso me relajó, que ya no eres mi prioridad. Pero le enseñé tu mensaje a mi amigo, algo emocionada y él se sorprendió. Con eso me di cuenta que todavía me mueves el mundo poquito, no eres cualquier persona. Eres una persona importante, como para contarle a mis amistades. Camino a casa te respondí. Tu manera de hablarme fue tan sencilla, diciéndome hola y qué como estaba, como si no hubiera pasado algo intenso, trágico y doloroso entre nosotros. Y te conteste de la misma manera, enviaste unos mensajes más comunes. Después decidí tomar la iniciativa:
"¿Qué pasó?
Nada. Nada más me acorde ti.
Siento que me hablas porque algo te sucede y quieres contarme".
Recuerdo una época donde nos distanciamos y nada más nos hablábamos para contar lo que nos agobiaba. Tú y tu situación amorosa, yo y mi crisis existencial.
"No. No es así.
Esta bien. No sé que deba de decir ahora. No es incómodo, solo no sé si seguir conversando o dejar morir esto.
No te preocupes. ¿Qué has hecho?
Conquista el mundo. Lo normal.
Que humildes.
Las estrellas no son humildes.
¿Qué son las estrellas? ¿Qué son? ¿Rocas?".
Me reí. Tus preguntas sarcásticas sobre el las estrellas me recordó a una de las tantas veces que nos dejamos y regresate llamándome, preguntándome que hacía y que si creía que Hitler seguía vivo en pleno 2019.
Adoraba que hicieras esas preguntas porque sabías que yo respondería con algo existencial o más absurdo.
Y seguimos hablando, un poco más, de nuestras vidas. Estoy esperando el momento adecuado para enseñarte toda la música, los poemas, los personajes y otras cosas que me recordaba a ti. Que guarde en una cajita de mi mente, para mostrarlo cuando volvieras. Es curioso, cuando acepto que acabó todo, siempre vuelves, siempre vuelvo, siempre volvemos. Volvemos en el momento menos inesperado, de una manera extraña, el mundo nos vuelve a juntar. Y volvemos más unidos, hay un punto donde estamos en nuestro mejor momento, mejor que nunca y de la nada, todo se derrumba, se enfrían las cosas y nos alejamos, esperando volver a vernos. Es un ciclo, un círculo vicioso.
Hoy sé que todavía tienes un pedazo de mi corazón, que aunque no te necesito quiero que estés en mi vida. Y que nunca te diré que no, que lo sabes, sabes que siempre te recibiré con los brazos abiertos.
Amor, corazón de melón. Hoy vi un video, de un nuevo youtuber que conocí, ya sabes como soy. Fue muy interesante. Hablaba de porque escuchar música indie, mi género favorito, mi adoración Lana del rey. Sé que no te gusta ese género ni Lana, incluso lo odias. Pero me vas a escuchar hablar sobre esa música mientras hablamos por llamada. El vídeo explicaba sobre porque escuchar ese género. También dijo que los artistas locales, independientes, te apegas a ellos, porque vas viendo su proceso, su camino al éxito y los sientes como si fueran tuyo. Eres más cercano a un artista local, puedes hablar con ellos. Que incluso podrías contar la anécdota de "yo conocí a x antes de que fuera famoso". Y es tan cierto. Desde que he comenzado mi ig artístico más personas se han acercado a mí, para mostrarme lo que eescriben. Me recuerdan a mí, cuando recién escribía y era una niña de 12 años buscando aprobación de los demás en sus escritos. Pienso en ti, pienso en mí. Pienso en nosotros. ¿Te imaginas? Pasar de ser artistas locales, a grandes artistas. Yo sí lo imagino, nacimos para eso. Las personas podrán presumir que nos conocieron, que nos vieron o cosas así. Sobre todo, podemos a ayudar, aunque tú eres más antipático en ese sentido. No es que seas envidioso en lo que sabes, es que eres muy brusco. Nuestros amigos después, viéndonos crecer. Es que el mundo puede estar en la palma de nuestras manos.
Me imagino, siendo felices, con nuestras carreras artísticas. Por separado.
Pues no sabrás de esto, porque ya no estás conmigo. Y te escribo esto con la esperanza de que algún día, pueda leerlo contigo. Tu me escuches atento, con una pequeña sonrisa haciendo que tus ojitos se hagan chiquitos. Y me digas "me lo hubieras dicho en su momento. Me hubieras llamado".
—Marcela Guzmán Acosta. 30 de noviembre del 2020.
Odio tener que esperar para decir todo lo que siento. No puedo evitar ser tan intensa, expresiva y apasionada. Que ganas de decir: "Te vi aquel día, me llamaste la atención, soy muy intuitiva y siento que eres para mí, pero no es algo que sepa con certeza. Permíteme conocerte, que me conozcas. Me gustas, me gustaste en el momento que te vi y siento que podría quererte y a larga amarte, ser muy felices". Pero no lo digo, me quedo en silencio, las palabras se guardan y se quedan en el papel. Como toda artista reprimida, amando a personas lógicas.
Su voz es dulce, pero apagada. No es una voz que te empalague o te estrese. Su voz es un árbol en otoño, se ve bonito, te produce ternura y tristeza, porque las hojas se caen. Suena algo quebrada, como si en el pasado, algo muy profundo lo hirió. Se ve como una mariposa lastimada. Como esas personas que son muy buenas e injustamente la vida los ha torturado. Es esa voz que te dan ganas de proteger, que quieres seguir escuchando. Parece una luciérnaga.