En una cosa de minutos un adulto que de aquel no tenía nada comenzó a cuestionarse algo tan importante y personal como su preferencia sexual. Hasta el momento el hecho de reconocer la belleza de un individuo de su mismo sexo no era un problema; el problema era totalmente distinto, complicado en todo su esplendor, y es que desviar la mirada unos segundos al primo de uno de sus mejores amigos no era ciertamente correcto considerando que admirar a un menor de edad liberando un liviano suspiro entre sus labios dejaba mucho que desear de su persona. Bennett simplemente tenía un pequeño espacio para ser él, libremente, sin recibir malos comentarios, desprecio o lástima; sí, eso era, y el más pequeño seguramente sentía una especie de lazo como el de un hermano a otro, ¿Tamaña descripción lo ayudaría a quitarse la inaceptable idea de la cabeza? Relamió sus labios inhalando discretamente ante la tensión que el presente escenario le provocaba. Por un lado, James continuaba ajeno a su entorno, pero Junseo, quien tenía mucha más experiencia, elevaba la vista de su teléfono celular para oír y observar con detalle lo que acontecía en ese sofá, y no, a Junseo no podía mentirle, era utópico creer que el mayor de los amigos cruzaría los brazos con tranquilidad oyendo una mentira.
Arqueó las cejas y frunció el ceño extrañado cuando este hacía mención de los hombres o compañeros poco atractivos, haciendo alusión a lo que buscaba en una pareja. ¿Hombres? El abdomen se le contrajo y su mano sostuvo el brazo del sillón con fuerza. Con mayor razón estaba en sus facultades para ponerle un freno a aquellos sentimientos volátiles que confundían su mente. “No es tan terrible que el amor o las relaciones no te suenen familiar, ni siquiera eres mayor de edad”, pausó girando el rostro para cruzar miradas, “Estás viviendo una etapa que, según yo, debería estar lo más alejada posible de esas cosas —— dedícate a jugar, dormir y coleccionar cosas, o lo que sea que hagan los niños de hoy”, comentó como un desagradable adulto que establecía una jerarquía entre lo que él era y lo que Bennett representaba a su corta edad. Por si fuese poco, el contacto físico le dio escalofríos, eran sentimientos encontrados, eran sugestiones que tenían poco fundamento, era un gesto de cariño que Eunho estaba malinterpretando a diestra y siniestra en sus tantas reflexiones. Tragó pesado al oír su insignificante nombre articulado por la voz de quien yacía adherido a su brazo; el nerviosismo lo atacaba por dentro. “¿Hm?”, apenas balbuceó para no emitir una palabra y evidenciar la debilidad de su voz en ellas, “Supongo que entonces te irás cuando James quiera dormir, ¿No?”, preguntó elevando la voz para llamar la atención del dueño de la consola. Escuchó algo como una carcajada disfrazada de carraspeo proveniente del otro inmueble, en el que el cuerpo de Junseo estaba esparcido a lo largo. Eunho engrandeció la mirada encogiendo los hombros, fingiendo que desconocía la razón de ese gesto. Internamente deseaba con todas sus fuerzas que Bennett fuese directo a la cama con James y dejase de acurrucarse a su lado, pero al mismo tiempo imaginaba que sería aún más agradable si ambos tuviesen un momento a solas para ponerse a prueba y corroborar su hipótesis: no sucedería nada puesto que todo era mero cariño, compañía y empatía. “Ah, ya entiendo, le tienes miedo a la oscuridad”, asintió frunciendo los labios antes de enredar sus dedos en el terso cabello del menor, olvidándose de la presencia de terceros.
El fugaz actuar de Junseo lo despertó de súbito. Poniéndose de pie guardó el aparato en su bolsillo y estiró los brazos hasta el techo, “Me voy, mañana trabajo y tengo que avanzar en un estúpido ensayo”, ladeó la cabeza posicionando su mirada en Eunho, “Supongo que tú te vas a quedar…”. Diablos, se iba, maldición se iba; ¿De quién dependería ahora?
Cerró los ojos apenas sintió el contacto de aquellos largos dedos jugueteando con las hebras de su cabello. Un suspiro placentero escapó de sus labios, sin disimulo alguno, otorgándole la falsa confianza de tener permitido acurrucarse aún más contra el hombro de Eunho. Tal vez aún no sentía el peso del sueño cernirse sobre él, pero si el mayor planeaba continuar con esa clase de gestos, acabaría de forma muy probable en los brazos de morfeo ❝ Puede que sea eso ❞ concedió al fin de cuentas, sólo porque no tenía ganas de seguir dando explicaciones, no al menos cuando Eunho jugaba así con su cabello y el mundo parecía —incluso con los ojos cerrados— un sitio mucho más amable y cálido ❝ Sobre lo demás... no te preocupes anciano, no es algo que me preocupe ahora ❞ una mentira a medias, puesto que Eunho no necesitaba los detalles respecto a estúpido corazón ❝ Pero tampoco quiero terminar coleccionando figuritas y... ❞ un bostezo cómodo y largo lo interrumpió, a tiempo para escuchar como alguien parecía incorporarse de su asiento. La voz de Junseo llegó poco después, anunciando su partida. Francamente poco le importaba, no era cercano a Junseo y tampoco se aborrecían, sencillamente coexistían en la misma habitación sin más interacción que algún saludo. Además, algo le decía a Bennett que ese “estúpido ensayo” tenía nombre; no podía culpar a Junseo, si él tuviese a alguien con quien mensajearse y pasar la noche lejos de allí, lo haría. Su burbuja de comodidad estalló casi al instante, cuando escuchó a Junseo preguntar por Eunho. Temeroso de abrir siquiera los ojos, se quedó en su posición lo mejor que pudo, procurando mantener el aura relajada y somnolienta de la que ya carecía. ¿Lo dejaría ahí el mayor?, ¿Pensaría esperar un poco más?
James habló luego de minutos — o por lo menos, algo más largo que eso le había parecido —, por primera vez siendo de mediana utilidad “¿No es así Eunho?, no me digas que tienes algún otro plan... deberías al menos quedarte hasta que se duerma. ¡Míralo! , aún con los ojos cerrados, logró sentir la mirada de James posarse sobre su cuerpo al menos por unos breves segundos. No necesitaba abrir los parpados para saber qué ocurría. Seguramente James se encontraba señalándolo con su mano aún en el mando, con una de aquellas expresiones tan estúpidamente James, como probando un punto. El elfo no tardó en proseguir “Ya está más dormido si a esas vamos, y sólo tú sabes como hacer eso... lidiar con él, me refiero. Eres al que menos detesta” El sonido de unas manos chocando con fuerza lo asustó, casi al punto de romper su fachada y delatarse. Intuyó que se trataba de su primo, seguramente suplicando a Eunho que se quedara otro rato. Bennett odiaba estar de acuerdo con él, pero esta vez debía concordar, no deseaba que Eunho se fuera tan pronto. No cuando seguía irradiando tan cómoda calidez y su mano —aunque ya no mimando su cabello — posada sobre su cabeza. Estaba feliz, a sus anchas, merecía disfrutar de algo bueno como aquello por lo menos unos minutos más.
Dispuesto a no perder tan pronto aquello, se deshizo momentáneamente de su fachada, ajustándose en su sitio como quien acaba de despertar y no planea hacerlo por completo. Descarado, se aferró con ambos brazos a la cintura del mayor, buscando enterrar su rostro más cerca, en su pecho ❝ Eunho… ❞ gimoteó un poco, sin importarle si James o alguien más lo veía, daba igual si pasaba por un malcriado. Se negaba a desistir tan pronto ❝ No te muevas, trato de dormir... ❞ atinó a decir, aunque no fuese precisamente algo del todo educado. ¡Qué interesaba! El punto era mantenerlo ahí, y aparentemente había funcionado, puesto que escuchó el suspiro de James desatendiéndose del asunto “Perdona hermano, pero es todo tuyo”.