Discurso visual: La montaña mágica — Arsgravis - Arte y simbolismo - Universidad de Barcelona
Las montañas simbolizan el lugar del encuentro entre el cielo y la tierra, del hombre con Dios. Discurso visual de Raimon Arola

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Discurso visual: La montaña mágica — Arsgravis - Arte y simbolismo - Universidad de Barcelona
Las montañas simbolizan el lugar del encuentro entre el cielo y la tierra, del hombre con Dios. Discurso visual de Raimon Arola
Cuál red que me retenga,
dónde un mástil como a Ulises,
dónde un muro de algas pérfidas
que me corte este vuelo,
que me imprima en la lengua
otra sed que no sea
esta sed de tomarte
con huracanes ciegos.
No hay cuerda que me toque,
no hay turbios arrecifes.
Soy un rayo perfecto.
Ardo en un girasol
delirante de celo.
La sangre se me escapa,
tornado adolescente.
Una orquídea de oro
te he de poner por sexo.
No hay ríos maniatados,
no hay sal, no hay torcedura
que me lacere el paso.
Voy a beber el mar
que guardas retenido, a arrancarte la copa,
el algodón de nieve, de la leche de los lares,
lentos linos, luceros.
Cubro de cielo tu espalda.
Tú entre mi espalda y el cielo.
ANA ISTARU, La estación de fiebre.
Fotos:
Breathe, by Tomohiye Ikeda
Kamaitachi 34, 1968, by Eiko Hosoe
Loie Fuller, early 1900′s
Amor de los incendios y de la perfección, amor entre la gracia y el crimen,
como medio cristal y media viña blanca,
como vena furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las cerraduras de la muerte.
BLANCA ANDREU, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall.
Fotogramas de One from de heart (Corazonada, Francis Ford Coppola, 1982) y Singing in the rain (Cantando bajo la lluvia, Stanley donen y Gene Kelly, 1952)
Venías, ave, corazón, de vuelo,
venías por los líquidos más altos
donde duermen la luz y las salivas
en la penumbra azul de tu garganta.
Ibas, que voy
de vuelo, apártalos, volando
a ras de los albores más tempranos.
Sentirte así venir como la sangre,
de golpe, ave, corazón, sentirme,
sentirte al fin llegar, entrar, entrarme,
ligera como luz, alborearme.
JOSÉ ÁNGEL VALENTE, El Fulgor (XXX)
Fotografía de Wendy Bevan.
Borrarse.
Sólo en la ausencia de todo signo
se posa el dios.
* * * * * * *
Postrados mientras
arriba el rayo no visible
se envuelve en la tiniebla.
Manada ciega
de animales oscuros
volcados sobre el barro.
¿Quién vendrá de lo alto
con fragmentos de viento
a darte nombres?
JOSÉ ÁNGEL VALENTE, Al dios del lugar.
Grabado de Flammarion, L´atmosphere, 1888.
Sobre el hielo
sobre roca
sobre la corriente
sobre hierro
sobre el cristal
sobre fuego que serpentea
dejando atrás
trazos de aire
de arena
de agua
marcas
en la piel
en los huesos
en la sangre
palabras que consignan
lo que está oculto
lo que escondemos
abre el alma sus ventanas
sobre los prados del mundo
bebe
sus confines
abre sus puertas
a los que viajan
como los vientos
que inspiran al cuerpo
sus placeres
mientras el cuerpo les brinda
su soplo de vida.
MARAM AL-MASRI, Señales del cuerpo.
Fotografías de Wendy Bevan
LOS MISTERIOS PERMANECEN
Los misterios permanecen,
yo sigo el mismo
ciclo del tiempo de la siembra
y del sol y la lluvia;
como Démeter en la hierba,
multiplico,
renuevo y bendigo
como Baco en la viña,
sustento la ley,
abrazo los misterios verdaderos,
el primero de ellos
nombrar muertos a los vivos;
soy el pan y el vino.
abrazo la ley,
Sustento los misterios verdaderos,
yo soy la viña,
y las ramas, tú
y tú
The Mysteries Remain
The mysteries remain,
I keep the same
cycle of seed-time
and of sun and rain;
Demeter in the grass,
I multiply,
renew and bless
Bacchus in the vine;
I hold the law,
I keep the mysteries true,
the first of these
to name the living, dead;
I am the wine and bread.
I keep the law,
I hold the mysteries true,
I am the vine,
the branches, you
and you.
H.D. (Hilda Doolitle).
Foto: Louis Faurer. Freudian Woman. NYC. 1947
"Todos nuestros principios eran correctos, pero nuestros resultados eran erróneos. Este es un siglo enfermo. Diagnosticamos la enfermedad y sus causas con exactitud microscópica, pero cada vez que aplicamos el bisturí curativo, apareció una nueva llaga. Nuestra voluntad era firme y pura, la gente tendría que habernos amado. Pero nos odian. ¿Por qué somos tan odiosos y detestados?
Les trajimos la verdad, y en nuestra boca sonó a mentira. Les trajimos libertad, y en nuestras manos parece un látigo. Les trajimos una existencia viva, y donde se oye nuestra voz los árboles se marchitan y se oye el crujido de las hojas secas. Les trajimos la promesa del futuro, pero nuestra lengua tartamudeó y ladró..."
" El Partido negaba el libre albedrío del individuo y, al mismo tiempo, exigía su autosacrificio voluntario. Negaba su capacidad para elegir entre alternativas y, al mismo tiempo, le exigía que eligiera siempre la acertada. Negaba su capacidad para distinguir entre el bien y el mal y, al mismo tiempo, hablaba acusadoramente de culpa y traición. El individuo se encontraba bajo el signo de la fatalidad económica, una rueda en una maquinaria de relojería a la que se había dado cuerda para toda la eternidad y a la que resultaba imposible detener o modificar, y el Partido exigía que la rueda girara contra el sentido del reloj y cambiara su curso. Siempre hubo un error en el cálculo; la ecuación no resultaba"
ARTHUR KOESTLER, Oscuridad a mediodía
"Como en los últimos tiempos se habían multiplicado los casos de atentado por mal de ojo y dado, por tanto, que el aojamiento o cacoftalmia (la palabra había sido extraída de un viejo diccionario del siglo XVI) corría el peligro de convertirse en un verdadero azote, el Estado, con el fin de defender sus propios intereses así como los de sus súbditos frente a ese azote, se veía obligado a intervenir mediante la adopción de una serie de medidas.
Los poseedores de la facultad de aojamiento no eran, como antaño, condenados a muerte; únicamente se los privaba de la posibilidad de cometer sus maldades. Dicho objetivo se alcanzaba arrebatándoles el arma que les servía para llevarlas a cabo, que no eran sino sus ojos dañinos.
De forma tal que, de acuerdo con el decreto, todas aquellas personas acerca de las que se certificara la posesión de esa maléfica facultad serían privadas de sus ojos.
Dicha acción, es decir, el cegamiento, se realizaría a cambio de una indemnización que correría a cargo del Estado y cuyo monto previsto sería mayor para quienes acudieran voluntariamente a mostrar su tara a las autoridades. Se procedería a la desoculación (...), dicho de otro modo, a arrancar los ojos por la fuerza, y en estos casos sin indemnización alguna, a todos aquellos que, de una forma o de otra, intentaran eludir el cegamiento, se ocultaran u opusieran resistencia.
Se hacía un llamamiento a todos los súbditos del Imperio secular para que denunciaran abiertamente, o bien mediante cartas anónimas, a los individuos dotados de este poder, indicando al pie de las denuncias el nombre completo así como la localización exacta de la vivienda o el lugar de trabajo de la persona incriminada. Dichas denuncias podían ser hechas tanto acerca de simples ciudadanos como de funcionarios, por muy elevado que fuera el rango que ocuparan en la jerarquía estatal.
Esta última frase provocó que los ojos de numerosas personas quedaran helados por un instante, como si buscaran un punto invisible en la lejanía"
ISMAIL KADARÉ. El firmán de la ceguera.
Y entre mi yo y mi propia imagen
existe el espacio donde habita
el misterio de la apariencia.
Carlos Ardohain
Imagen Véronïk Beaucé
by Lucien Clergue Eros and Thanatos - Jean Cocteau and the Sphinx, Les Baux, 1959
Meikel S. Church
EL SLOGAN ES EL GRITO DE GUERRA DE LOS MUERTOS
"Algunos pueblos se imaginan a sus muertos o a cierto número de entre ellos como ejércitos combatientes. Entre los celtas de la tierra montañosa escocesa el ejército de los muertos es designado por una palabra especial: <slaugh>. Esta palabra se reproduce en inglés como <spirit-multitude> o <multitud de espíritus>. El ejército de espíritus vuela en grandes nubes de ida y vuelta - como los estorninos sobre la faz de la tierra. Siempre retornan a los lugares de sus pecados terrenales. Con sus infalibles flechas envenenadas matan gatos, perros, ovejas y vacuno de los hombres. Libran batallas en el aire como los hombres sobre la tierra. En las noches escarchadas, luminosas, se les puede oír y ver, cómo sus ejércitos avanzan unos contra otros y se repliega, se repliegan y vuelven a avanzar. Después de una batalla su sangre tiñe de rojo farallones y rocas. La palabra <ghairn> significa <grito, llamada>, y <slaugh-ghairn> era el grito de guerra de los muertos. Más tarde se convirtió en la palabra <slogan>. Los gritos de combate de nuestras masas modernas deriva de los de los ejércitos de muertos de las tierras montañosas"
ELIAS CANETTI. Masa y poder.
Ilustración: Andreas Paul Weber. "El rumor"
BIENAVENTURADOS LOS QUE NO QUIEREN VER, PORQUE DE ELLOS SERÁ EL REINO DE LOS CIEGOS.
Arnold Schönberg. La mirada roja (autorretrato). 1910
La caricia entre el azar de la trayectoria y el destino de lo tocado, alcanzar el alma en la piel, el rastro de lo intocable, el más allá de la pura sensualidad, pues siempre hay un más allá, que nos toca allí donde no lo esperamos, donde no se nos espera...
"La caricia es un modo de ser del sujeto en el que el sujeto, por el contacto con otro, va más allá de ese contacto. El contacto en cuanto sensación forma parte del mundo de la luz. Pero lo acariciado, propiamente hablando, no se toca. No es la suavidad o el calor de la mano que se da en el contacto lo que busca la caricia. Esta búsqueda de la caricia constituye su esencia debido a que la caricia no sabe lo que busca. Este "no saber", este desorden fundamental, le es esencial. Es como un juego con algo que se escapa, un juego absolutamente sin plan ni proyecto, no con aquello que puede convertirse en nuestro o convertirse en nosotros mismos, sino con algo diferente, siempre otro, siempre inaccesible, siempre por venir. La caricia es la espera de ese puro porvenir sin contenido"
EMMANUEL LEVINAS, El Tiempo y el Otro.
Fotografías de Horst P. Horst y Man Ray.
Sin miedo al enigma de ti mismo
Acaso encuentres una luz sin noche
Perdida en las grietas de los precipicios
VICENTE HUIDOBRO, Altazor.
Imagen: William Blake