Mi contacto cero, no es broma. Nunca volverás a saber de mí, y si te veo no te conozco.
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@marcoemperator
Mi contacto cero, no es broma. Nunca volverás a saber de mí, y si te veo no te conozco.
Seguro ya viste este pingüino en algún video en internet. Un pequeño pingüino en la inmensidad de la Antártida que decide alejarse de su grupo. Mientras todos van hacia el agua, él se da la vuelta y comienza a caminar hacia las montañas, hacia el corazón del continente helado.
Su historia es en realidad, el reflejo de ese momento en el que decides dejar de vivir para el "qué dirán" o para las expectativas de la multitud y empiezas a prestarle atención a ese susurro profundo que solo Dios puede poner en el corazón. Es curioso porque, mientras todos en la orilla corren desesperados por un poco de alimento material, este pingüino se da la vuelta y fija su mirada en las cumbres nevadas, asumiendo lo que muchos llaman "locura" solo porque él ha escuchado un llamado que los demás no pueden percibir. A veces, seguir a Jesús se siente exactamente así: como caminar en dirección contraria a todo lo que el mundo considera lógico o exitoso, sintiendo el viento frío de la incomprensión en la cara pero con una paz que sobrepasa todo entendimiento. Lo más hermoso de esta perspectiva es entender que, aunque la cámara lo enfoque solo en medio de la inmensidad blanca, ese pingüino no está navegando en el vacío, sino que camina con el Creador del mismo hielo que pisa, porque Jesús no es un espectador que lo mira desde lejos con lástima, sino el compañero de viaje que ajusta su paso al de él. Si hoy tú te sientes como ese pingüino, alejándote de lo que todos consideran "normal" para buscar algo más alto y trascendente, no temas a la inmensidad del horizonte, porque el mismo que diseñó las montañas es quien te lleva de la mano, transformando lo que parece un aislamiento en el encuentro más íntimo y profundo de tu vida, asegurándote que cada paso tiene un propósito eterno y que, al final del camino, no te espera el olvido, sino el abrazo cálido de quien nunca te soltó.
" Solo estamos de paso por la vida"
🥹🥹🥹🙏✨
Estas incluso en mi sueños cada noche…
Era inevitable que tu y yo nos conociéramos en esta vida. Pero no estar destinados a estar juntos, también era inevitable.
Recuerdo cuando estaba en tus brazos, me recuerdo a mi aspirando el aroma de tu cuello después de hacer el amor, te recuerdo entre mis sabanas llenándome de besos la cara, contándome tus secretos entre risas y llantos, puedo recordar también lo bien que nos veíamos juntos y la luz que desprendía de mi rostro cada que te veía llegar. Pensé que eso sería lo que recordaría para siempre de ti... Pero entonces llegaron los reclamos de vidas pasadas, llegaron los gritos donde me decias que jamas me podrías amar, llegaron los empujones con reproches de conversaciones olvidadas y las palabras hirientes donde exigias que no brillara como solía hacerlo, cuando lo diferente en mi ya no era lo que más te gustaba si no lo que me condenaba a vivir en las sombras, en jamás poder ser presentada como el amor que me jurabas entre gemidos, en nunca tener un sitio en tu mesa por la excentricidad que me rodeaba. Entonces me di cuenta que ya no recordaba mas tus besos de buenas noches, ya no llenaba mi alma tus manos buscandome en la madrugada, solo había esto que pesaba entre los dos y me iba rompiendo poco a poco para terminar en una vida alejada de la tuya, donde deje de brillar, en donde amarme dejó de ser mi prioridad y ahora al recordarte solo puedo pensar en todas esas cosas que te llevaste de mi entre dolor y lágrimas de desayuno
La cuarta dimensión no es solo una coordenada matemática, sino una invitación a imaginar lo que no podemos ver, a pensar más allá de los límites de nuestra percepción.
Tal vez este vacio que estoy sintiendo es la paz que tanto le pedí a Dios.
El error fue tuyo, que fuiste a buscar el amor de tu vida a un sitio donde no hay amor ni hay vida.