Cuando pasas diez meses escribiendo algo que no te pertenece, algo que, aunque puedas ver, entender y estructurar, pero que no puedes sentir, tarde o temprano llega el momento en el que tienes que aceptar que las cosas no estĂĄn funcionando. Proyecto Aurora fue, desde el principio, una historia que yo sabĂa que me iba a costar, no porque no tuviera la habilidad para contarla, sino porque, aunqueâŠ













