En ocasiones la literatura plasma nuestra realidad de una manera lógica y fidedigna. Sin embargo, en ella hay aspectos "mágicos" que pueden desafiar nuestra lógica pero hacernos sentir que hasta lo inverosímil puede realmente ocurrir y allí surge ese realismo mágico. Entre las características que plasmé está como desde los paisajes y el clima se relacionan con las emociones de los personajes, la presencia de situaciones de pobreza o vulnerabilidad y aspectos en su narrativa que nos hacen preguntarnos como es posible que algo ocurra, pero simplemente nos dejamos llevar por los relatos. Tres exponentes claves: nuestro premio Nobel Gabriel García Marquez con su obra "El coronel no tiene quien le escriba", Miguel Ángel de Asturias con "Hombres del maíz" y Juan Rulfo con "Pedro Páramo".












