「youtu.be/vF1BC07zYTc 」 lol
• Martín Hernández Le quiere cantar una serenata (?) pero a su manera.
¿Cómo es esa? ¡cantarle encima de la canción! bailando como un idiota o acercándosele al rostro a medida que le dedica cada palabra. Mientras haga el ridículo y lo haga reír, será la forma perfecta para dedicarle el tema -que tiene de todo, menos romanticismo-.
—¡Dejaste un beso en mi boca, caliente y suave! ♪ y tu perfume en mi cuerpo, /de tanto amarte/— no puede no sentir que está hablando de ellos, en serio que no, si hasta se sonríe al hacer el idiota —Desaparece la noche y en el silencio ♪ me doy cuenta de pronto que esto es secreto~
¡Quedo soñando de nuevo volver a verte! Mi alma te necesita, esto es urgente ~ ♪
• José Manuel G. Rodríguez Omg. ¡La canción! Ay, no puede negarse a sonreír cuando jajaja, le gusta ese estilo. Demonios.
—¡Jajaja!—La risa escapó de su boca cuando comenzó a notar esos movimientos del argentino, jajaja, él mismo pareció buscar detener sus movimientos ahora mismo para no caer en lo mismo, pero... ¡Nh! La música le puede. Por otro lado, la letra... jaja, también, a sabiendas que Martín la cantaba y se movía de un lado a otro, en lo que el chileno terminó tomando una mano del argentino, más bien las dos y zas, que estaba bailando también. No se sabía la letra, pero, pfff... no se escucha esa música si no es pa' moverse, aunque también es genial fumarse un sisi en la nostalgia. —Ahh-jajaja...
Y seguía riendo, en lo que escondía el rostro en el cuello de Martín, no era un as en bailar, pero hacía lo que podía.
• Martín Hernández Apretó su cuerpo en cuanto lo tuvo para él, ocultando por igual su rostro en el cuello de su chico. Sonreía y tomaba una de sus manos, sin poder mantener el agarre en la otra pero porque había preferido rodear con ella su cintura y pegárselo bien bien.
Estando pecho a pecho y de esa manera, al menear suavemente las caderas, el chileno lo sentiría en su propia piel y estaba seguro que sería suficiente para contagiarlo y bailar.
—Amor secreto~ vivir entre sombras~ es un amor eterno~ ♪
Le gustaba, porque podía meter una de sus piernas entre las del moreno, y sentirlo perfecto. E ir al ritmo del cuarteto sin alejarse un sólo centímetro, y aunque el baile constara de hacerlo para girar a la pareja... nh, le podía permanecer así y girar de a dos muy lentamente.
A ritmo, a ritmo. Siempre a ritmo.
• José Manuel G. Rodríguez Aceptó esa manera en que le asió, manteniendo una sonrisa boba en la boca, soltando risas que se le escapaban sin más. Martín le ganaba con esta manera de envolverle, de hacerle girar y reír, momentos de paz en ese departamento. Lo que añoraba desde días. ¡Con sombra mirando y no a la vez! Completamente desinteresado. Pinche gato(?).
Pero ahí estaban ellos, bailando, pasándola rico. A pesar de todo.
—Mmh, jajaja... que webiai, ¿y qué te dio por... ponerte a bailar mh?—Las manos del chileno estaban cada una ocupadas a su gusto, una entrelazada con la de la Rucia, y la otra descansando en el cabello ajeno, puesto que tenía el brazo apoyado en los hombros del mayor. Las piernas del chileno apretaban con suavidad la ajena, acomodándose perfectamente sobre el muslo. Un roce grato, que mezclaba cierta sensualidad y diversión.
Le era imposible no mover sus hombros. ¡La música le llamaba!
• Martín Hernández Le daba risa el pequeño movimiento de hombros que ejercía Manuel con tanta naturalidad. Bailar con él siempre sería algo que terminaría erizandole la piel y sonrojándole las mejillas —Porque estás bien, flaque ¿que persona que te ame no se pone feliz sabiendo eso?— fue dejando de girar, para abandonarse al movimiento y posar la frente en la ajena.
Empujando su cabeza con cariño para conseguir que lo mire.
—Sos como mi pareja perfecta. ...
Los movimientos cesaron; manteniendo el agarre de su cintura, la cercanía y las risitas que se le escapaban a los dos.
—Te gustan las mismas cosas que a mi, te gusta romper las pelotas como a mi, te gusta... tener... cosas conmigo.— sonreía cada vez un poco más, porque lo que en realidad quería decir era otra cosa.
• José Manuel G. Rodríguez Y poco a poco todo comenzó a quedar quieto, sus pies, su cabeza, sus hombros, quietito en ese momento. Su respiración comenzó a alterarse y las emociones a llenarle todo el cuerpo y la mente, suspendido en esos verdes por unos segundos mientras escuchaba esas palabras.
Lo hizo. Lo miró.
"Sos como mi pareja perfecta".
Las mejillas rosadas de Manuel ardieron aún más, teniendo que quitarle la mirada por un segundo, nada más que un movimiento nervioso, pero... ahí seguía, observándole. Escuchándolo.
La música había terminado y no era más que ellos dos, con los nervios a flor de piel, y la boca semiabierta. Ah, ese tarado. Jajaja.
—También te quiero, Rucia. Y los brazos del chileno rodearon ese cuello, lo estrujaron para sí, pegando su mejilla en la ajena, sus labios rozando una de las orejas de Martín. —Y /soy/... tu pareja perfecta—Dijo, en lo que soltaba una risa. Un poquito de confianza no hacía mal. Apretadísimo contra él, sintiendo todo ese cuerpo trasandino con su pecho y piernas.
No quería soltarlo más.
• Martín Hernández Se mordió la boca por esas reacciones casi involuntarias en Manuel, siempre las había disfrutado. Y cuando digo "siempre" es el sentido más completo de la palabra.
—Yo no te quiero un carajo, yo a vos te amo— fue lo que admitió, estrujando cuidadosamente la ropa que cubría la delgada cintura del moreno. Atrayéndolo todo lo que fuera posible y mirando esos ojos castaños con la adoración que desde el primer día le había envuelto al verlo.
"/soy/... tu pareja perfecta" Mh, los besos no desentonaban de esa afirmación hé.
—A la mierd-... así me gusta, flaquito Jajaja— ¿y esa confianza repentina? sabía que de a ratos el chileno dejaba salir lo mejor de él, y lo enseñaba con orgullo. Sobre todo en la cama /ejem/, pero Martín no se había esperado eso~
Ahí quedaron entonces, abrazándose y conteniendo el cariño evidente que no pueden esconder. Exhalando suspiros y repartiendose los besos en cada rincón de la piel.
Tanta miel ♥














