Me habría gustado escribirle... pero nunca lo hice.
Yo había querido escribirle desde hace mucho, pero se me ocurrió que tal vez el no quisiera leer lo que yo le hubiese escrito, es posible que se hubiese molestado y yo no quería molestarlo. Nadie podía interesarse solo así por los asuntos de alguien más, ¡qué egoísta de mi parte! Pretender que a él le importarían sus recuerdos junto a mi o mi opinión sobre lo que vivimos, pero yo, yo hubiese querido que lo supiera. Anoche me dormí pensando en qué palabras habría usado de haberle escrito, en medio de la noche, se me ocurrieron las más increíbles poesías, las historias más hilarantes, los pasajes literarios más complejos y fructíferos, no logre nunca escribir ninguno, yo habría querido hacerlo, pero no lo hice, nunca le escribí, aunque quería escribirle desde hace ya mucho tiempo, me imagine que él no vería ni riqueza ni poesía ni nada en mi escrito, no sabría apreciarlo, de repente y no eran tan valiosos ni tan sabios, quizá era yo quien debía aprender un poco más de arte, tal vez no servía para eso y el habría sido duro juez, yo no quería ser juzgada, solo quería decirle un par de palabras, palabras que nunca dije pero que pensé demasiado en decirle. Hoy me levante con la idea de haber pasado la noche escribiendo, el libro más extraordinario de todos había nacido en medio de mis sobresaltos y mis retozos en cama, tal libro no estaba en el papel, me habría gustado mucho anotar esa parte en que… en que… ya no recuerdo de qué iba, estoy segura de que era increíble, eso es innegable, uno nunca olvida lo asombroso y yo no lo había olvidado, solo no lo había escrito. Durante el almuerzo me acorde de Él y suspirando recordé un par de cosas que no había agregado a mis anteriores escritos, esa vez en que él y yo… yo y el… debió ser algo realmente conmovedor, incluso llore, habría sido genial que lo leyera, realmente genial.














