☂️Idea Fiveya en desarrollo☂️
Normalmente no suelo compartir nada de lo que escribo por aquí (mi autoestima está por el suelo y solo pocas personas conocen mi página de escritos)
Pero esta idea me ha encantado muchísimo y quería compartirla con ustedes.
Algunas aclaraciones:
Esta idea está por desarrollarse por lo que esto es solo la idea central, si encuentran errores tomen en cuenta que lo escribí a las dos de la mañana antes de que se me fuera la idea y qué hay muchas cosas que puliré en el escrito.
AU inspirado en la canción “Cinnamon Girl” de la poderosa Lana del Rey.
Supongo que ¿Dark Vanya? Vanya necesita un abrazo.
Fandom: The Umbrella Academy.
Relación: Vanya & Five.
*Si de verdad no te gusta esta pareja te pido que no leas lo siguiente 😉
Espero que lo disfruten:
Vanya es el miembro más poderoso que posee la comisión, pragmática hasta los huesos a pesar de venir de un hogar totalmente destruído.
Al principio se asustó, dándose cuenta de que la mujer frente a ella quizá era tan buena que ni el avanzado sistema de seguridad de su padre la había detectado, estaba frita, o eso creyó.
Vanya recuerda bien el día en que la comisión la reclutó. Ese día había llorado bastante, pues su padre nuevamente le había recordado lo inútil y poco especial que era porque a su parecer su recreación del capricho número 24 de Paganini no era lo suficientemente bueno. Así que ahí estaba, escondida detrás del hueco del árbol en el jardín, abrazando sus rodillas tratando de detener inútilmente su llanto y disculpándose con el universo entero por existir, hasta que vislumbró el tenue reflejo rojo de unos zapatos de tacón en el pasto, acercándose a ella con precaución.
Al principio se asustó, dándose cuenta de que la mujer frente a ella quizá era tan buena que ni el avanzado sistema de seguridad de su padre la había detectado, estaba frita, o eso creyó.
La mujer le habló de la manera más dulce que alguien se hubiera dirigido a ella jamás. Con sus compañeros molestándola en la escuela, tachándola de rara, sus vecinos evitándola como la peste, su madre había fallecido cuando ella nació y su padre jamás se lo perdonó, era obvio que Vanya caería fácilmente en los juegos de “The Handler” sin saber siquiera en lo que se había metido. La señora le explicó pacientemente la razón de su intervención.
Al parecer ella tenía poderes, que podrían ser de ayuda para la causa “más grande de la humanidad”. Vanya la miró como si estuviera hablando en otro idioma que ella no alcanzaba a comprender, pero le creyó. Además, después de que mencionara que sería para la causa “más grande de la humanidad”, Vanya no pudo silenciar las voces en su cabeza gritando y suplicando por un poco de atención, ella sería parte de esa gran causa y ya jamás la tratarían como de la horrible forma en que lo hacían, no, tendrían que respetarla.
Con horror vió la tarea que le sería asignada, pero no pudo negarse, Vanya no dejaba de presionarse a sí misma. Ellos la habían salvado de la horrible vida que llevaba; ellos la habían ayudado a descubrir sus poderes, Vanya ya no era una Don nadie, no podría pagarles mal, no podía fallarles luego de eso. Así que con su mejor careta, Vanya aprendió a ocultar sus emociones y centrarse en su trabajo, después de todo era su deber.
No tardó en ganarse el respeto y admiración de todos, y con solo 17 años se convirtió en la más eficaz asesina que la comisión hubiese tenido alguna vez, la limpieza y pragmatismo con la que hacía su trabajo, le había dado la fama de leyenda.
Vanya era ahora, una pieza central en la preservación de la línea del tiempo, Vanya era un gran engranaje, uno muy importante, y ella no se mentiría, le agradaba ver cómo solían verla las personas.
Algunos la miraban con admiración, alguien a quien seguir, pero otros preferían apartar la mirada, pues el miedo hacia ella era más grande que su admiración. Vanya aceptó eso, era mil veces mejor ser temida que olvidada o rebajada.
Un buen día a sus manos llegó quizás el reto más grande de su carrera, sus años de servicio estaban prontos a terminar, y podría retirarse al tiempo que ella quisiera, con todas las comodidades del mundo, aunque claro, Vanya no tenía realmente la intención de retirarse, pues la comisión era todo lo que ella tenía.
El expediente 5712. Vanya sabía que cualquier mala decisión podría desviar el curso natural del tiempo, su trabajo era eliminar esas odiosas molestias que arruinaban la perfección de la causa, y habían varios tipos, desde las misiones simples porque alguien decidió tomar el autobús equivocado y hacerse el héroe en un asalto que tenía que pasar para desatar la revuelta que llevaría a algún hombre al poder; y las complicadas, las que amenazaban peligrosamente con romper y retorcer por completo la línea temporal, esas en especial eran sus favoritas. Cada misión fue cumplida con éxito, esta no sería la excepción.
Oh, pero Vanya se equivocó. Pues en el momento en que lo vio por primera vez, se comenzó a preguntar si realmente era mejor ser temida que amada, ella había anhelado el amor toda su vida, todos esos sentimientos escondidos bajo un duro muro de roca con asperezas, se quebraba encontrando fisuras, dejando escapar los tormentosos gritos de su alma rota, la que necesitaba ser abrazada y amada. Ahora entendía por que el expediente no tenía una foto, se le hizo extraño pero no le dio importancia, quizás la estaban poniendo a prueba... lo dudaba, ninguno la conocía lo suficiente, ni siquiera ella misma.
El expediente hablaba de un hombre que era similar a ella, poderes de los cuáles él aún no era consciente pero que darían mucho dolor de cabeza a la comisión una vez que lo hiciera. Saltos en el espacio tiempo habían dicho; y ella se imaginó a alguien que le doblaría la edad, no al apuesto joven de su misma edad que veía a escondidas.
Fue imposible decir que Vanya no salió de ahí perdidamente enamorada del joven. Para cada misión ella tendría que tomar un tiempo para conocer mejor al “espécimen” y poder atacarlo en su punto débil, ese era su método, por el cual también se había ganado la fama de sádica, a la comisión no parecía importarle.
Vanya se agradeció mentalmente por el método, pues esto dió la pauta para que ella lo conociera más.
Algunas veces solía espiarlo mientras él llenaba el Pizarrón de su habitación, y cuando este no era suficiente, utilizaba las paredes como su boceto. El maestro más joven que había tenido el MIT hasta ahora.
Su apuesta víctima, no solo era brillante, sino todo lo que Vanya deseó siempre, un hombre con el corazón de frío acero, que se derritiría fácilmente como mantequilla en las manos correctas. Sus manos.
Ella no era tonta y se daba cuenta también que él no estaba del todo cuerdo, debió preocuparse cuando la descubrió mirando su bello rostro al dormir, grabando sus facciones.
“No soy real” le había susurrado entre sueños, levantándose dispuesta a marcharse.
Five la detuvo tomándola de la muñeca, sintiendo que se quemaba en frío por su tacto.
“No, espera, ¿quién eres?”
“Ya te lo dije, soy algo que no es real, ni siquiera debería estar hablando contigo”
“Pero si puedes espiar mientras duermo ¿no es verdad?”
Vanya por primera vez sintió su sangre y no la de otros, concentrarse en su cara, se había sonrojado.
Con fuerza jaloneó su mano para retirarla del alcance de Five.
“¡Espera! Por lo menos dime tu nombre”
Dulce súplica desesperada.
Vanya se lo pensó muy bien antes de responder, no debía hacerlo, pero el calor en su pecho le rogó que lo hiciera, que se volviera loca por un momento.
“Vanya... mi nombre es Vanya” susurró quedito, apenas un siseo que se escuchó, pero que Five captó bien porque toda su atención estaba centrada en ella.
Five no pudo responder nada y solo pudo verla marcharse por la ventana, tan etérea como era.
La mañana siguiente Five despertó creyendo haber visto a un ángel; no había manera para describir la belleza de la joven dama que había acariciado su cara con sus nudillos de porcelana. Suaves como la seda, aroma dulce como la canela.
Pasó los días buscando a la mujer sin obtener nada. Buscó en registros de todo tipo sin encontrar huella de su existencia, de no ser por su tacto, él podría creer la patraña de que ella no era real... ponerse a pensar qué era real solo sería entrar en un debate filosófico que no tendría fin, ni una respuesta correcta, y alguien como él no podía permitirse el lujo de no encontrar una respuesta.
Pero la duda puede carcomerte hasta los huesos y hacerte creer cosas que antes jamás imaginaste.
La única respuesta lógica que Five encontró a su interrogante, fue que seguramente no estaba durmiendo lo suficiente y comenzaba a tener alucinaciones con mujeres tan hermosas que no podrían ser de este mundo.
Comenzó a tomar varias píldoras después de eso, y aunque lo adormilaban un poco, prefería eso a verse como un maniaco. Tenía una reputación que mantener o podría perder su cátedra en la Universidad.


















