Brisa, sol y cielo azul.
No le importaba el alcohol, no le importaba que muchos parecieran aceptar la idea de estar atrapados, lo único que le importaba era que no podía salir de ese lugar y para calmarse un poco, salió al patio, sin camisa y con una sabana y una almohada, las depositó en el suelo y se sentó a meditar. Una hora después, estaba dormido profundamente en su cama improvisada.









