se iba a morir. moriría, y la culpa sería los tres ensayos que le faltaba terminar. nunca había sido buena en ello, no tenía idea de lo que estaba haciendo, la última vez que había comido algo que pudiese considerarse comida real había sido hacía quizá tres días ( aunque no lo recordaba del todo bien ), no había podido dormir bien, la práctica se había prolongado como media hora más y estaba exhausta, y extrañaba tanto a su familia y a su novia que le estaba causando físico dolor en el pecho. de no haber sido por el sonido de su celular, probablemente habría pasado de escribir el ensayo a su testamento. “ ay, mi amor. ” murmuró, y su voz se quebró como si estuviese a punto de llorar. quizá lo estaba. “ nunca para ti, dios, realmente necesitaba escucharte. ¿cómo estás? ”
no lo pudo evitar, en cuanto la voz de su novia cortó la distancia entre ambas, sus pulmones se llenaron de aire concluyendo en un suspiro lleno de amor y melancolía. estaba siendo un día difícil, lo confirmaba. ‘ estoy... extrañándote. pero eso no es novedad, ¿cierto? ’ cuestionó, soltando una desanimada risilla que se encontraba muy lejos de trasmitir diversión. ‘ fuera de eso estoy bien. ’ mintió, evitando comenzar aquella llamada con negatividad. ‘ el departamento estaba vacío cuando llegué hace rato así que por primera vez en el día tengo un momento de tranquilidad. ’ agregó, ahora sí, dejando en su tono de voz un leve tinte de humor. aquél lugar casi siempre resultaba un alboroto así que apreciaba que de vez en cuando le otorgaran un momento de paz a solas. ‘ ¿y tú? ¿ya cenaste algo? ¿cómo vas con los proyectos que me contaste hace rato? ’