Una pxta p!nche hamburguesa
La grasa salada gotea efervescente al tocar la superficie caliente de la parrilla, se mezcla con el jugo de la carne y el cremoso cuerpo de queso amarillo barato. No importa que tan horrible sea la vida, siempre será mejor emparedada entre dos panes tostados: cebolla, jitomate y condimentos. Hasta la más amarga y solitaria existencia puede tomar colores vivos al probar esa delicia, en un mordisco puedes saborear el lado afable de la existencia -cuan absurda o patética sea en realidad.
Humeante, jugosa y crujiente.
Transforma una etapa terrible en un recuerdo grato, casi placentero, donde no eras una víctima , solo un infante, ignorante e inocente. Cuando sacias tu hambre, no importa que uses tres cuadros de papel higiénico para vendar la herida que sangra y supura, que trazó tu propia mano y después observarla como a un zanate muerto en la banqueta, como al destello del sol de las olas del mar.













