No es un fragmento de vivencia, ni mucho menos un texto coherente donde se expone con claridad las nociones aparentes del escritor, tampoco remordimiento de culpa por los actos que a diario dispersan su atención y controlan su mente pues no tiene conocimiento alguno de qué hace o escribe. Dejo de ser un sujeto de emociones y repele cualquier acto que conlleve a tener una relación social y aparentemente vive aislado y no encuentra consuelo en ninguna actividad en la que pueda perder su tiempo de ocio. Un escritor sin inspiración pero con preocupaciones, alertado por un souvenir que lo teletransporta cuando está mal, quizás perdió el sentido de la vida y solo se resguarda en vivir de recuerdos que no nutren su alma o quemo sus espectativas a tal punto de sentirse insuficiente y es por ende que sus escritos perdieron interés. Una vida triste para quien encuentra pasión en cada frase y logra convertirla en poesía visual. ¿Está en el olvido? Puede que solo busque recostarse sobre su cama abrazando su libreta y con una botella de vino siempre en frente... esta en silencio, siempre permanece así; pensativo. Me pregunto ¿qué lo atormenta? o ¿por qué las letras dejaron de ser un refugio? Quiero creer que solo es una etapa en la que debe recurrir a sus lamentos y fracasos para tomar la pluma y dejarse llevar por su imaginación pero aunque las noches son frías y su habitación se hace cada vez menos adictiva, la adrenalina que recorre su cuerpo al estar sentado en su cama mirando las paredes pensando en un futuro tan incierto como poco lógico se ha convertido en algo indescriptible. No cuenta con una musa con quien pueda salir de su silencio para que sus textos cobren sentido. Sin embargo no deja que sus pensamientos se centren en la desesperada búsqueda de un amor; pasajero, profundo y apasionado ya que para él la vida va mucho más allá, aunque no la entienda, aunque no le vea sentido y aunque aveces quisiera pausarla. El escribe siempre para alguien, un remitente que puede que no exista o quizás solo no tenga interés en leerlo, pero sus sentimientos los encierra en párrafos que aveces son imposibles de entender pero ahí está, siempre escribiendo aveces mucho, aveces muy poco y otras veces solo se postra frente a su ventana con una copa de vino a mirar un atardecer, no se inmuta a decir alguna palabra, un gesto o ruido alguno, en el fondo siempre se escuchará el sonido rápido emitido al rozar el papel con su mano esperando encontrar sentido a lo que pretende escribir. Es extraño verlo con la seriedad en su rostro de manera permanente, es triste sentir que alguien pudo haberlo lastimado y por eso su presente es tan sobrio y miserable y aveces me pregunto, ¿quién pudo olvidarlo? Pues su soledad es su única compañía por lo que es difícil diferenciar entre lo bohemia de una vida adapatada a la realidad de la civilización llena de emociones frágiles o simplemente encuentra placer en estar distanciado de todo aquello que considera osbtaculizara su inspiración. Puede que no sean tan buen escritor pues sus textos están perdidos en las tardes lluviosas, nadie nunca lo leerá y eso es lo que más asusta pues estará perdido en un pequeño recuerdo aparentemente correcto de lo que fue en vida... un escritor sin gracia, sin alientos y poco centrado. Aveces puedo verlo y sentir su desespero, la ansiedad con la que despierta diariamente o la depresión que susurra a su oído cada noche y lo obliga a terminar una botella de vino a diario. Temo por él, aunque confío en que podrá volver hacer lo que lo apasiona llenando su vida de canciones clásicas y su sonrisa de una alegría que no se desvanezca con los días, pero será difícil y aunque esté solo, verlo sentado frente a su ventana me llena el alma porque veo que en su reflejo siempre estará su más grande espectativa, iluminando sus pupilas, sé que su mirada intenta decir algo pero aún no descifro ese laberinto, puede que esté mal pero lo disimula muy bien y aunque su rostro perdió ese brillo y se tornó gris, vive esperando el momento de que algo pase para escribir sin ser limitado y sentirse libre...