Memoria del futuro
Es curioso cómo ponemos nuestras emociones en algo sin emoción Nos divertimos más con nuestras lágrimas y nuestros sonrisas Sobrecargados y el nivel de audio está alto Vamos buscando cosas para poder destruir Después de ese atardecer en la plaza de los eucaliptos
Dentro de una inteligencia divina trabajando lo artificial Cuerpos creciendo rápido y fin de las muertes a la vejez Billones de años experimentando para vivir en esta máquina Conociendo todos los océanos y ver lo que hay debajo de la superficie ¿Dónde nos quedamos después de morir? ¿Imagina viviendo sueños?
Este poema es una mirada interesante a la memoria, tanto del pasado como del futuro.
El primer verso nos recuerda que, incluso si la tecnología está evolucionando rápidamente, todavía somos seres emocionales. Nos divertimos con nuestras lágrimas y sonrisas, incluso si son solo señales electroquímicas en nuestro cerebro.
El segundo verso habla sobre nuestro deseo de destrucción. Cuando estamos abrumados, a veces buscamos cosas para destruir, como una forma de aliviar nuestra ansiedad.
El tercer verso nos lleva a un escenario futuro en el que la inteligencia artificial es tan avanzada que podemos vivir dentro de ella. Nuestros cuerpos crecerían rápidamente y no moriríamos de vejez. Experimentaríamos miles de millones de años de vida en una máquina, explorando todos los océanos y descubriendo lo que hay debajo de la superficie.
El cuarto verso plantea la cuestión de dónde vamos después de morir. El poeta sugiere que podemos vivir nuestros sueños en el más allá.
Este poema es una reflexión fascinante sobre la naturaleza de la memoria y el futuro. Es una exploración de nuestras emociones, nuestra capacidad de destrucción y nuestro deseo de explorar el mundo.











