No puedo prometerte la luna y las estrellas, porque sería prometer una mentira.
No puedo prometerte que te haré feliz, porque sería alimentar la esperanza de algo que jamás alguien podrá llenar.
No puedo prometerte lujos ni cosas materiales, porque sería prometer vanidad.
No puedo prometerte una vida llena de paz y tranquilidad, porque sería prometer una vida sin equilibrio.
No puedo prometerte que estaré siempre contigo, porque el tiempo es tan efímero como nosotros.
No puedo prometerte una relación perfecta, porque sería negligente llamarla relación.
No puedo prometerte toda una vida juntos, porque incluso al morir lo hacemos solos.
No puedo prometerte una vida sin dolor, porque sería prometer algo que no podemos controlar.
No puedo prometerte que seré perfecto, porque sería prometer algo que no soy.
No puedo prometerte una verdad absoluta, porque terminaría prometiéndote mentiras.
No puedo decirte «te lo prometo», porque incluso eso sería prometer un vacío sin fondo.
Pero sí puedo prometerte amor, sonrisas y cariño mientras dependan de mí, porque todo lo demás son suposiciones.
Prometerte que intentaré amarte cada día será la mayor promesa que pueda hacer realidad.
— Una visión del amor sin idealizaciones.