Los policías son los nuevos escritores
Un golpe, dos golpes. ¿Cuántos más?
Yo tomaba mi café mientras se hacía la hora de mi rutina. Gritos. Más gritos. ¿Cuántos más?
Un cristal que se rompe. Más gritos y la desesperación arrasada por el pánico.
¿Como los segundos pueden cambiar una realidad? ¿Como la realidad puede cambiar en segundos?
Un segundo es necesario para introducir un cuchillo. Te lo digo a ti, que aún dudas si declarar. Un segundo no te deja contar la historia que yo hoy puedo contar acá.
Denunciar, siempre denunciar. Es la única forma de protegernos, la única forma de no pasar, de víctima a culpable o… de víctima a cadáver.
Denunciar es opcional. Pero a veces no tanto. Denunciar sin ser, no es opción. Ya saben… denunciar sin papeles, impensable. Impensable acercarse tanto a un policía que luego del hola, te dice: documentación. ¿Vieron cuando se suma un miedo sobre otro miedo? Así estaba esa mujer, migrante en España.
Tecleaban y tecleaban. En la policía no dejaban de entrar casos por violencia de género. Sin fábulas. Sin héroes. Sin finales felices. O por lo menos por ahora… solo hechos, hechos, afinar los hechos, desde la vestimenta hasta el tono de voz. Hechos y más hechos.
No era una novela policial, era y ES la realidad.
Los policías son escritores con gran poder de síntesis. Y yo me pregunto… ¿Cuántas historias de estas se llevarán todos los días a casa? Pero sobre todo me pregunto… ¿Cuántas historias de estas se llegarán a contar?











