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@miranda-james
A pesar de que nunca podía darse mucho el lujo de tomar el tiempo y salir a un lugar como ese siempre buscaba hacerla feliz. Sus trabajos eran muy diferentes y les costaba estar con el tiempo del otro, pero eso no impedía que siempre salieran o pasaran tiempo junto. –Tal vez es que… serán las 12 de la noche y me dirás que tienes hambre, terminaremos dando vueltas para regresar con algo muy grasoso.—Rio casi imaginado la escena. –Puede ser, aunque me pregunto que si es que la navidad te hace feliz o tienes algo en mente que te tiene mucho más feliz.—Tomo un ápice de diversión antes de robar algo del helado de la rubia. –No sé, la princesa que tiene en mente.–
La rubia mordió su labio inferior ante aquella idea de algo bien grasoso a esa hora, pero la verdad era que solo deseaba helado y ya.—La navidad me hace feliz, las luces, las canciones, estar contigo, tú en general.---Murmuró debido a la cercanía con su esposo. Su sonrisa se amplió; adoraba escuchar que la llamara con esos apodos. Jamie se apegó más a su cuerpo, abrazando el brazo de Anthony.---Quiero volver a casa, por favor.---Susurró, alzando su rostro hacía el de él, mirando directamente sus ojos, sin dejar de caminar.---¿Qué tal te parece esa idea?---Inquirió, mordiendo levemente su labio inferior.
La pequeña rubia permanecía en el jardín de la casa de sus padres, tenía tiempo que no la dejaban salir o tal vez era porque su madre era muy protectora pero ese día había escapado de sus tareas y comenzando a jugar con las flores. La puerta se abrió con la voz de su madre replicando su nombre “Miranda” Fui lo que escucho antes de dejar lo que hacía y regresar su mirada. –Mami, es navidad y no hemos ido por el árbol.—Replico tratando de cambiar de tema.
La verdad era que Jamie no la podía regañar de más después de escuchar a su pequeña decir aquello. Con algo de culpa, caminó hacia donde ella estaba sentada y se colocó a su lado, mirándola de soslayo.---Tienes toda la razón.---Fue lo primero que dijo.---Mmm, ¿quieres que vayamos hoy?---Inquirió, ladeando su rostro levemente.
Siempre que estaba con ella lograba hacerlo sentir como si algo estuviera mejor que antes, era como si a pesar de que ella fuera toda una mujer, dentro de ella hubiera una pequeña niña. –Tienes razón, aunque siempre hay que tener algo más de fuerza que ellos.—Rio levemente mientras daba un paso más para acercarse al lugar donde se hacían pedidos. –El problema es que se la respuesta a eso.—Mantuvo su sonrisa unos segundos mas. Asintio con su cabeza mientras caminaba a su lado mirando nuevamente a su esposa. –Vaya, estas de muy buen humor hoy.—Rio .
---Exacto.---Agregó mientras sacaba un par de billetes de su bolsillo y esperaba a que la cajera le dijera el total. Eran unos cinco dólares, los cuales se los entregó y luego de rechazar la bolsa, tomó el helado en su mano, con cuidado de no tocarlo en donde estaba más frío. Con su mano disponible, tomó la de Anthony, entrelazando sus dedos con los de él.---¿Sí? ¿Y cuál es, amor?---Quiso saber de inmediato, esbozándole una sonrisa aún más amplia mientras alzaba su rostro hacía él.---Pues hoy es un buen día... De hecho, esta es una muy buena semana, ¿no te parece?---Comentó en el momento en que jalaba el cuerpo de su esposo hacía el de ella, mientras salían de la tienda.---¿Vamos ya a casa o a otro lugar?
Adoraba como Jamie podía convertirse de una chica seria a una pequeña porción de amor en tan solo segundos, creo que eso era lo que más había logrado llamarle la atención de la rubia. Su mirada seguía la de ella por lo que sin importar lo que ella hiciera él estaba entrado antes que culminara su acción. –Si lo haces su madre puede regañarte a ti también, luego me tocaría meterme y decir que te regañare en casa.—Bromeo imitando su mejor voz de padre y luego riendo levemente. –Bueno, hay padres que no entiende eso y dejan que sus hijos dominen sus vidas.— Respondió mirando los ojos de la chica mientras se acercaban a que los atendieran. –¿Estas segura que solo quieres helado?— Pregunto aunque sabía la respuesta a eso.
Muy posiblemente Anthony tenía razón con respecto a aquello, así que decidió simplemente hacerle caso sin decir más, con tan sólo esbozar una sonrisa. Sus ojos se detuvieron en los de su esposo, mientras seguía escuchándolo.---Es cierto, pero supongo que es difícil que no controlen tu vida cuando ellos significan todo para ti, ¿no?---Comentó, mientras se encogía de hombros y se acercaba a él, colocando su rostro sobre su pecho por unos segundo, para luego dejar un pequeño beso sobre su mandíbula.---Mmmm, no quieres saber la respuesta a eso, la verdad.---Le respondió.---Mejor dejémoslo solo en helado... Por ahora.---Bromeó, riendo por lo bajo. La rubia avanzó un par de pasos más, llegando por fin a la cajera. Le entregó el envase de helado e inmediatamente miró a Anthony, mientras ella facturaba aquello.---Pago yo, ¿de acuerdo?---Le murmuró, sonriente.
urlcoolx:
*hears children crying and screaming out in public* ❝ are you sure you want kids? ❞ to @urlcoolx
El hombre solo ladeo una sonrisa cuando escucho claramente lo que le decía su esposa a su lado. La miró fijamente mientras el sonido de los niños lograba sacarle unas sonrisas solo con pensar que sería de ellos con un niño. La fila para comprar el helado de la rubia parecía más corta pero la cajera era muy lenta por lo que tomo de su mano jugando con el anillo de la fémina. –Bueno, aun quiero verte haciendo eso.—Rio mirando divertido a la chica a su lado. –Creo que muchas veces te costará hacerlo.–
Jamie no podía dejar de volverse para mirar al pequeño, quien al parecer solo quería un licuado de frutas y su madre no se lo daba, no al menos hasta que pagara. Se le ocurrían varias formas de solucionar aquel problema sin llegar a que el niño hiciera aquel espectáculo, pero al parecer, a la pobre mujer no.---¿Y si me acerco?---Inquirió casi hablando para sí misma pues estaba totalmente sumergida en sus pensamientos. Reaccionó justo en el momento en que la voz de Anthony llegó a sus oídos.---Oh, puede que pronto pase, o tal vez no, quien sabe.---Bromeó riendo por lo bajo con él.---Es posible, sí, pero lo intentaré, la verdad, porque se supone que uno es quien manda, ¿no?---Dijo mientras fijaba sus orbes azules en sus propios dedos y los de su esposo, quien jugaba con su anillo.
*hears children crying and screaming out in public* ❝ are you sure you want kids? ❞ to @urlcoolx
Aquel comentario solo causó que una sonrisa ocupara sus labios. En realidad, a la rubia no le molestaba el llanto de los niños, claro, no mientras fuese durante un corto tiempo, de lo contrario, ahí si le causaría problemas.---A ver, dejemos en claro que sí.---Replicó casi de inmediato, aunque seguidamente pensó un poco más para así seguir hablando.---Pero si un hijo nuestro nos hace eso en público, lo castigaré.---Comentó con decisión, mientras volvía su rostro hacía su esposo, alzando sus hombros de forma divertida.
"... Know your best angle, also it depents on what you're wearing. Just work with that as much as posible."
Allá en la fuente había un chorrito.
¿Quieres un pescado?
¿Miranda?
Tenemos que ponernos a jugar en estos días —acaricia su brazo— Ya nos falta, extraño verte así. —muerde su labio respondiendo el beso que su esposa había comenzado.— Felices diecinueve años mi amor.
Allá en la fuente había un chorrito.
Se hacía grandote, se hacía chiquito… Estaba de mal humor…
Ahm... Interesante.
¿Miranda?
Ya veo que te gustan los golpes, tal vez pueda arreglar algo de eso y sacar las fustas — sonrió de lado— Nunca te cambiaría a ti, te amo y esto que tenemos es especial, especial por cualquier lado que lo veas porqué sigues atrayéndome justo como la primera vez y te deseo aún más que cuando te conocí. Mi para siempre es mucho tiempo, tengo una eternidad por delante.
--Sonreí, mordiendo tu labio suavemente.--Sacalas, por mi no hay problema.--Insté divertida, escuchando todo lo que decías. Cuando terminaste, te tomé por el cuello, besando tus labios lentamente. Me acerqué a tu oído y susurré:-- Yo diría que tenemos una eternidad por delante. Feliz diecinueve años, mi vida.
Uhm.
¿Qué pasa, Jake?
¿Miranda?
¿entonces eso significa que debo hacerte enojar? — sonrió de una forma traviesa, ideando alguna forma de mirarla de esa manera. Acaricio su mejilla y dejo su mano sobre esta aún después del beso— Sé lo mucho que me amas, es solo que tengo eso. Nunca había tenido nada bueno durante tanto tiempo. —se acerco y dejo un beso sobre sus labios antes de que ella siguiera hablando— Estoy aquí, ahora, contigo y soy tuyo.
Si, si lo que quieres es recibir un golpe o ese lado salvaje mío.--Bromeé guiñándote el ojo.-- ¿Sabes? Ni yo. Si alguna vez tuve algo duradero fue de... Cinco años y... Fue siendo ángel. Ahora... Esto es diferente y me hace sentir bien porque me gusta. Me gustas tu, tu forma de ser, todo de ti, y no cambiaría nada de lo que tenemos ahora, mi amor.--Susurré sonriendo ante aquel beso, devolviéndotelo rápidamente.-- Y quiero que sea así siempre, porque yo igual estaré acá para ti.
¿Miranda?
Sabes bien a que me refiero — menciono tomando sus manos y descubriendo su rostro— No me digas que mi esposa ha perdido su toque salvaje. —sonrío y beso sus labios con deseo y amor— Me gusta eso, porque a veces siento que te pierdo.
--Si, lo se, solo bromeaba.--Alcé una ceja levemente.-- ¿Mi toque? Por favor, es obvio que no. Pasa que mi "toque" suele salir mejor si estoy enojada.--Sonreí, devolviendote aquel beso lentamente, finalizando de nuevo con otra gran sonrisa en mi rostro.-- ¿A mi?--Negué levemente.-- Sabes que te amo y eso no cambiará. Soy yo más bien la que siento que te pierdo y eso no me gusta.
¿Miranda?
Sabes que más que temer las espero ansioso —sonrío con lascividad acariciando su abdomen—
Cada día me enamoro más de ti.
--¿Si? ¿Y qué es lo que esperas exactamente?--Sonreí, mordiendo un poco mi labio inferior, acomodándome de lado y ocultando mi rostro entre mis manos.-- Yo te amo cada día más.--Confesé aun sonriendo, acercándome a besar tus labios.
¿Miranda?
¿Es una amenaza? —pregunto arqueando su ceja y acercandose a ella— Lo he visto yo. —acaricio su espalda—
Bueno, vale, vale, me has descubierto.--Me giré para acercarme también a ti.-- Y si, es una amenaza. Es mejor que temas.