Domingo 16 de septiembre
Creo que el despertar perdió el tedio desde el momento en que pude manejar mis miedos, o no tanto como manejarlos, más bien darles vida y convertirlos en algo risible.
Claro que no siempre fue tan fácil y llegar a esto, inconscientemente, me ha tomado años. Hubo días en que me levantaba tan asustada que me sentía desorientada, mi realidad empezó a convertirse en algo que era manejado por mi imaginación y por quienes me acompañaban en la noche, esos 'seres' o entes a quienes los doté de personalidad y de forma cuando tal vez sólo han sido sombras desde el día que soñé que caía por el borde de mi cama hacia un cementerio, cementerio que ahora asimilo con los círculos del infierno que planteaba Dante en la Divina Comedia, porque así lo vi, mi familia y yo recorriendo un camino que siempre volvía al mismo lugar, sentía eterna cada vuelta y es hoy el día en que aún me pregunto cómo tengo un recuerdo tan claro de un sueño que pasó hace poco más de una década y cómo es que lo sentí y siento tan real.
Pero en fin, sueños extraños, que no quiero calificar como pesadillas, me han perseguido toda la vida, o desde que recuerdo. Tales sueños han intentado ser explicados de mil maneras, teorías sobre ellos es lo que me ha botado la vida. Primero las mías, dejé de ver televisión hace años y actualmente evito ver gore, terror y hasta cualquier otra cosa porque pienso que esos sueños son consecuencia y secuela de todo el contenido que consumí en su momento, todas esas películas de bajo presupuesto y toda esa mierda frita de internet; independientemente de que no sea susceptible fácilmente a sentir miedo o asco, me convenzo de que la película que me recorre la cabeza es una serie de recuerdos de lo que vi en las pantallas y también de recuerdos de lo que viví en el universo objetivo, ese presupuesto fáctico, los dos siendo tergiversados evidentemente por mi cabeza para llegar a ser los sueños que me despiertan en medio de la noche o al comienzo del día con una sensación de extrañeza.
Segunda explicación: médicos "Creando enfermedades que curar en sus farmacias". Ya me han dicho que es un cuadro sugestivo de terror nocturno o simplemente es consecuencia de mi trastorno afectivo bipolar, tantos diagnósticos y tan pocas respuestas. Tantas pepas entre ansiolíticos, moduladores, antidepresivos, sedantes y antisicóticos que siguen sin darme una solución de fondo. Químicos que me vuelan la cabeza, me producen un montón de sueño que al otro día se ve transformado en agotamiento inmanejable. Ese sueño nada reparador que deja corriendo aún a mi subconsciente.
Y una tercera: mi factor espiritual. Ya me siento como el Cuarteto de Nos donde "ya no sé qué hacer conmigo". Me han sellado sacerdotes y 'hermanos' rezanderos, me han hecho lavados externos e internos, me han rezado, me han hecho vomitar, llorar y hasta sentir en llamas y aún entonces sigo igual, ese "espíritu de destrucción" que dicen que llevo adentro sigue conmigo y me he dado en la tarea de aprender a vivir con él. ¿Cómo es que a el resto de mi familia les "funcionó"? Fe, le llaman. Yo le llamo sugestión. Pero bueno, cada quién se aferra a lo que más le gusta o a las mentiras más bonitas para salir de las tinieblas.









