Un poco de lo que es nuestro libro junto con mi co-host Abigail Vallejo, mejor conocida como @abitademango

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Un poco de lo que es nuestro libro junto con mi co-host Abigail Vallejo, mejor conocida como @abitademango
Fuiste la maldita excepción por la cual rompí todas mis reglas (Una y otra vez).
Entre tú y yo ya no puede haber nada y no porque no quiera, sino porque no puedo.
Decido hacerme a un lado aunque tenga que lidiar con esta puta guerra de estar sin ti.
Recuerdo cuando te dije adiós, me fui corriendo tan rápido porque de haberme quedado otro poco me habría puesto a llorar y yo sé fingir muy bien ser fuerte.
Dejé una nota en tu almohada: “te dejo mi bufanda favorita, no quiero que los días de frío te pillen sin algo de mí”… y quise escribirte que siempre amaría tus pecas, tus manos, tus pecas, tus piernas, tus ojos, tus pies, tu hablar, tus pecas, tus labios, tu ropa, tus lunas, tu piel, tus monólogos internos que no sé qué, tus labios, tu nariz, tu manera de beber cerveza, tu voz, tu sonrisa, tus bailes, tus pecas.
Pero lo resumí en un “tengo demasiadas cosas que decir pero me las reservaré”.
¿Por qué?, porque no creí necesario repetirte una vez más todo lo que amaba de ti si ya me iba a marchar, tampoco quería recordarte lo fundidamente enloquecida que estaba de ti, eso solo te haría saber que me iba con todas mis ganas de quererme quedar.
Pero descuida,
te olvidaré a propósito,
descubrí que nunca fue el destino, siempre fui yo siguiendo tus pasos, empatando propósitos, conjugando ideas, nunca fue el destino, jamás fue el maldito destino.
Y jamás fuiste tú.
Tal vez en otro pinche perro estúpido universo sí pensaste en cómo eso me iba a hacer sentir.
“Tengo deseos para el día de mi muerte, también un testamento que respalde mis deseos. Quiero que diga más o menos así:
«No dejen entrar a los hipócritas. No dejen entrar a más de la mitad.
El negro úsenlo porque es hermoso, no porque represente el fin de la vida. O hagan lo que quieran, igual no sé si desde donde esté podré verlos para reírme de los hipócritas que se colaron. Quisiera que no lloraran, pero asumo que será inevitable en mis cercanos. Igual solamente estoy escribiendo lo que quisiera, como siempre.
Quisiera que bebieran mucho brandy y si todo terminara en una orgía maravillosa, entonces también estaría bien aunque yo no estuviera ahí. Ya qué.
Quisiera que no reinara el silencio y los murmullos. ¿A qué se le guarda respeto con silencio, a un muerto? No sean ridículos…
… Todos mis libros son para mis hermanos. (Tengo seis libros que no me pertenecen, favor de entregarlos a su dueño). Pongan mi música.
Nada de quedarse toda la noche a lamentar mi pérdida (a menos que suceda la orgía), ni que les sobrara el tiempo…
… Donen cualquier órgano que aún sirva según mis condiciones de muerte. Que si mi hígado sirve, el pinche milagro del mundo.
Entiendan que no se llora por mí sino por ustedes mismos; realmente no se lamenta el fin de mi vida sino que no tendrán, por lo menos a mediano plazo, con quien suplantar mi humor ácido y maravilloso, aunado a mi graciosa y fingida soberbia.
Pónganme una botella de brandi en donde sepan que me la llevaré, tal vez hacia donde camino el brandi sea lo único que necesito porque el corazón lo dejé regado en cada uno de los que amé.
Si piensan en mí no me invoquen porque siempre fui muy puntual.
Regresaría a la tierra para cuidar a mis hermanos y volver a besar a mis padres.
Debajo de mi almohada hay una hoja atestada de palabras dulces. Esa carta es para que sepa que siempre la guardé cerca de mis sueños y de mí. Esa hoja es para la última mujer de mi vida que adoré con frenesí desde que nos sonreímos por primera vez sin saber que ya escribíamos la historia más grande de amor, para mi eterno retorno»
Como verán, no tengo mucho qué decir porque no he callado mucho en vida, siempre he escupido lo que me viene a la mente, incluso cuando sé que puedo perder a quien amo.”
Reflected red sun. Ancient Egyptian legends. 1920. Title page image.
No te acostumbres ni te enamores de mí. Me quiero morir pronto.
A mí ya me sobró la vida y me faltaste tú; nos llevaremos en la piel no solo por las caricias y los besos, también por el tatuaje que de pronto sentimos necesario tener para plasmar que los momentos donde nos quitábamos las máscaras (aparte de haciendo el amor) era tomando una taza de café.
“Las personas que no aprenden a estar completas estando solas, creen que cualquier compañía les hace bien.”
— Tony E. A.
“Ya casi lleno las dos cartas y no te he dicho nada. Pero vamos a reponer lo perdido:
Te quiero Multiplícalo por cien.
Te quiero Multiplícalo por mil.
Te quiero Multiplícalo por ti:
El resultado es igual a Jaime, es igual a tuyo, igual a siempre”
Hay personas jodídamente especiales que no se lo creen.
La Lorvan🥺
Vivimos en un planeta hidrocíclico
Me gustan los abrazos que llegan de la nada. Sin pedir. Sin avisar. Esas manos que te dicen: “Aquí estoy yo, para salvarte de todo”