En estos últimos años he conocido a tantas personas, y de las personas ya conocidas, he visto más allá que lo que ya sabía. Hay personas que pasan por tu vida de forma tan desapercibida que tú misma te preguntas que qué clase de vida tendrá, que por qué no te llama la atención conocerlas. Normalmente son personas que percibo como un poco superficiales o vacías, o que se roban mi energía positiva y aunque tengan mucho que contar, en este caso no me interesan. Sin embargo, hay personas que... van dejando algo en ti que nunca llegas a saber si son huellas o cicatrices, si algún día las olvidarás. Me gusta pensar que son huellas, porque de todo se aprende y con todo se crece. Siempre quiero ver lo bueno de cada persona, tanto así que muchas veces me dicen que quiero defender lo indefendible, y no es así. Solo quisiera que las personas traten de ponerse en los zapatos de los demás, de manera consciente, no solo diciendo "ay! pero si yo fuera ella yo hubiera hecho tal y tal...". Anja! Si bien es cierto que hay situaciones en las que por más que uno trate, no logra entender la psicología de lo que hay detrás de esos eventos terroríficos que ocurren a cada rato en el mundo, todo el mundo está luchando su propia batalla. Recuerden esto SIEMPRE.
El otro día andaba bebiéndome un trago con unas amigas. En el lugar ya no había más parqueo, ni dentro, ni en la calle. Me dice el "guachi" del lugar que me parquee ahí, y me señala un lugar vacío donde hay un portón que dice "No Estacione". Le digo que ahí dice "No Estacione", pero él me responde que a esa hora ya no sale ni entra nadie. Yo, al creer que era un portón de un negocio, y como el "guachi" trabaja en el lugar al que fui y supuse que sabía de memoria las horas de entrada y salida de ese portón, pues accedí. Al rato, como una hora después, me llama "el guachi" que vaya a quitar mi vehículo... Ya sabrán como yo me puse... Le digo: "pero usted no me dijo que nadie iba a entrar ni a salir de ahí?" y me dice que él solo quería hacerme un favor... Cuando voy a quitar el vehículo, hay un LOCA, literalmente eso parecía, una desquiciada que empezó a pelearme. No me dejó decir NADA, luego ya ni siquiera lo intenté, y la dejé que terminara de pelear, no me dejó ni pedir disculpas. Terminó la discusión diciéndome que los carros que ella ha desbaratado no son pocos, que yo me salvé que solo me rayó el carro "de allá hasta aquí..." Yo estaba completamente en shock. Luego se fue, yo quité mi carro, y di una vuelta a la manzana antes de volver al lugar, para enfriarme.
No sé de donde me salió la tolerancia y la paciencia en el momento. No se me atravesó el apellido, simplemente respiré y la dejé pelear. Cuando me parqueo de nuevo en otro lugar, veo el carro rayado, de extremo a extremo, horrible y a propósito, y yo sabiendo quién fue. Ya fría, lo primero que pensé fue "esta pobre mujer está en peligro", no por mí, pero si eso lo hace a diario, se encontrará con alguien que le dé un plomazo, un trompón, una galleta, un estrellón o un jalón de moño... Pero ella tenía la razón, aunque la perdió automáticamente hizo el rayón, pues tomó la justicia en sus manos, y obviamente nunca se enteró del por qué me estacioné en ese lugar y nunca pudo escuchar mis disculpas. Me dio pena, y solo pensé en que la pobre debe estar harta de querer salir o entrar a su casa y siempre encontrar a un "pendejo", como me dijo, estacionado en su portón. Ahí me enteré de que eso era una casa. Y entiendo que dada la ubicación, lo más seguro tuvo que escribir un "No estacione" en amarillo en su portón, para que la gente desconsiderada o borracha, no se le parqueara ahí. Ella no tenía por qué saber que yo tomé en consideración varias cosas antes de parquearme, no tenía por qué saber que no fue a propósito. Ahora bien, al "guachi" le dije claramente, y ya fría, que era un imbécil, y que por ganarse algunos 50 pesos me habló mentira y que ahora iba a tener que gastar un dineral pintando el vehículo por haberle creído a un estúpido como él, que solo quería ganarse esos chelitos por haberme "encontrado" un parqueo. Y luego ya, seguí disfrutando del momento con los amigos con los que estaba. Tampoco me amargaré la vida por algo material, espero que siempre sea así.
He tenido conversaciones importantes con personas nuevas, con amigas nuevas, con gente con la que nunca había estado a solas, solo en grupo. Me doy cuenta y reafirmo más mi posición de tenerle más consideración a las personas. Esa pareja que vez ahí perfecta, ese niño que ves ahí feliz, esa mujer que ves ahí tan tranquila o esa que vez que solo sale a la calle, todas esas personas están pasando por algo. Unas están pasando por algo más grande que las demás, pero siempre por algo. Hay personas tan admirables, nunca hacen notar que tienen alguna enfermedad, o que están viviendo una situación muy difícil, o que la han vivido antes, personas que parecen tener una vida perfecta, pero que en realidad es todo lo contrario.
Me gustan las historias, me gusta escuchar a las personas nuevas hablarme de su vida, de sus situaciones difíciles, de lo que les apasiona, de su trabajo, sus estudios, sus parejas. Le he tomado mucho amor a escuchar, y cada día pienso que lo hago mejor. Si bien es cierto que antes prefería hablar que escuchar (y todavía hablo mucho, LOL) ahora es lo contrario. Y observo, percibo, y hasta ahora no me he equivocado en la elección de esos nuevos amigos, de esas nuevas personas que he dejado entrar en mi vida, porque sé que son resilientes, que son capaces de seguir teniendo un buen corazón y de seguir viendo la vida de forma positiva a pesar de las cosas por las que hayan pasado, y si de verdad aún no han pasado por cosas, por lo menos veo que tienen un corazón puro y sincero.
También tengo de esas personas que les gusta escucharme a mí. Normalmente son mucho más joven que yo, y que les falta tanto por vivir que se encuentran interesante cualquier evento de mi vida. Esta parte es divertida también, porque me recuerda mi grupo de lectura "Ladies of Literatura" donde yo parezco una niña escuchando todas las vivencias de estas señoras de sociedad que tienen de 60 a 70 y pico de años, y que han hecho tantas cosas buenas y han tenido tantas experiencias, que todo lo que escucho es riqueza para mis oídos.
Estoy muy agradecida de Dios y de la vida, por todo lo que me da, lo "malo", lo bueno. Doy gracias por mi familia, porque tengo unos padres maravillosos, que me han hecho saber con palabras y con hechos que están ahí para mí, y que me aman. Doy gracias por mis hermanos, pues aunque hay uno que no está, lo tuve, y viví cosas maravillosas junto a él y tengo bellos recuerdos de nuestra larga familia de seis miembros, mis hermanas que entre las tres tenemos el balance perfecto, porque nos complementamos unas con otras, porque somos tan diferentes. Doy gracias por mi familia extendida, mis primas y primos que me hacen reír, que les gusta agradarme, que me tienen presente, mis tíos y tías. Doy gracias por mis amigos del colegio, que ni el tiempo ha podido con nuestra amistad, especialmente mis chicas. Doy gracias por los amigos de la vida, que son los que más uno ve, con los que unos más comparte, con los que te ríes. Doy gracias por mis nuevas amigas del soccer, las amo y son y ya siempre serán parte de mi vida. Doy gracias por mi nueva familia del Judo de mi hijo, porque nunca había visto una compenetración así entre padres e hijos en una sociedad como la actual donde solo ves niños con sus nanas y nunca te enteras quiénes son los padres (definitivamente es una disciplina que hay que admirar). Doy gracias por esas mejores amigas que son como tus hermanas, que saben hasta lo que estás pensando, que creen lo mejor de ti aún cuando tal vez no te lo mereces (esas sí son pocas). Doy gracias porque alguna vez tuve un matrimonio, aunque haya resultado en fracaso, pues de ahí se aprenden muchas cosas y porque de ahí vino mi hijo, que es mi más grande tesoro, y porque por ese matrimonio mi hijo tiene dos familias hermosas que son locas con él.
Por último, doy gracias por ti, porque eras, eres y siempre serás mi persona favorita. Y porque por ti aprendí cosas que JAMÁS hubiera aprendido.