Aburridos o no de escucharme hablar, aquí voy.
Hoy no vengo como Gitano el Codemaker, hoy vengo como Gabriel, licenciado en pedagogía que trabajó durante dos años como ayudante de jóvenes entre 18 y 21 años.
Cuando uno habla de acoso escolar, lo hace desde la perspectiva de que es un hecho que ocurre más frecuentemente dentro de los espacios de la secundaria. En la primaria son muy pequeños para odiarse entre sí, en la universidad deberían tener otras cosas de las que preocuparse que de lo que hacen o dejan de hacer sus compañeros de salón, pero, ¿adivinan? El fenómeno sigue atacando, en ambos lugares, desobedeciendo directamente la regla de lo que uno podría esperar. ¿Esto significa que el acoso sea aceptado en la secundaria? Para nada, es igual de objetable y debe ser estudiada hasta encontrar una solución. Pero uno suele creer que, llegando a cierta edad, la gente suelte esa toxicidad gratuita que segrega al mundo y comprenda que, al vivir en una comunidad, no puede seguir contagiando al resto. Esto sería lo normal. ¿Qué pasa cuando no ocurre?
Ahí, algo está fallando. Algo que necesita con suma urgencia ayuda de un externo para comprender el problema que lleva a esta persona a ser incapaz de controlar sus propios problemas.
Si comparamos foroactivo con un salón, entonces estaríamos en una mezcla de estas dos últimas arterias. Creo (creo) que la mayoría de los que roleamos en estas plataformas somos mayores de edad, algunos más infantiles que otros, otros más sensibles que aquellos. Todos tenemos historias que contar, es probable que muchos hayan sufrido acoso escolar real en su vida externa, es posible que más de alguno haya sido victimario también detrás de la pantalla. Existe un universo variopinto de personas que integran la comunidad de rol hispana, donde no podemos saber con quienes estamos topándonos.
Porque la misma chica a la que le dices que no sabe escribir y que rolea horrible puede no haber tenido la misma suerte que tú al recibir una educación teórica adecuada. Porque la misma persona que rolea a un personaje al que todos tachan de puta, puede haber sufrido de slut shaming en su vida real. Porque aquel tipo al que tachas de maricón por rolear parejas homosexuales debe haber oído ese mismo insulto muchas veces en la calle. Porque aquel a quién estás deseándole la muerte por algo tan casual como rolear algo que no te gusta, puede fácilmente tener una serie de antecedentes de intentos de suicidios que tú no conoces.
Me pondré como ejemplo, pidiendo disculpas de antemano si parece ser ególatra exponerlo. Poque sí, me pongo a mí, que he recibido mensajes deseándome la muerte o comparándome con enfermedades horribles que tanto daño han hecho.
Soy un hombre, blanco y de veintitrés años. Un hombre, blanco, de veintitrés años, transgénero, latinoamericano, de clase media. Un hombre, blanco, de veintitrés años, transgénero, latinoamericano, de clase media, pedagogo, participante de una serie de movimientos sociales, militante del movimiento de disidencia sexual. Un hombre, blanco, de veintitrés años, transgénero, latinoamericano, de clase media, pedagogo, participante de una serie de movimientos sociales, militante del movimiento de disidencia sexual, sin padre, diagnosticado con depresión exógena, crecido en una población, que padeció trastornos alimenticios desarrollados durante toda la adolescencia.
¿Se dan cuenta de cómo el iceberg va aumentando? Así son todas las personas a las que pueden atacar, con una fotografía de la punta sobre la superficie, incapaz de mostrar lo que realmente se esconde debajo del agua.
Mi consejo final es que, por favor, dejemos de lado todo esto que al final termina lastimándonos una vez tras otra. Somos una comunidad reducida y desde la base fragmentada, ¿es realmente necesario que nos segreguemos más entre nosotros mismos? ¿es necesario que nos lastimemos ilimitadamente, hasta el punto de olvidar que aquellos a los que nos referimos también son personas? Creo que aquí nadie tiene doce años, y, aún si los tuviera, eso no sería motivo para ponerse a despotricar o amenazar a gente que solo ubica a través de una pantalla y que ya debe tener suficiente con sus propios demonios internos trepándoles por la espalda.
No te olvides nunca de que detrás de cada pantalla hay alguien. Alguien real, no una serie de letras escritas reflejadas en un post de rol o de Tumblr, alguien que siente igual que tú, alguien que se cabrea igual que tú, alguien que podría hacerle a otro exactamente lo mismo que le estás haciendo.
Dejo acá mi imagen de siempre, para no perder la costumbre. Muchas gracias si has leído hasta acá.