admitía que, en ese preciso instante, ese que se hacía algo eterno, los latidos se aceleraban, con algo de nervios al respecto. al fin y al cabo, se trataba de una decisión apresurada, algo que era importante y que, sin embargo, era lo único que anhelaba para ambas. pero entonces, al observar semejante reacción, no puede hacer más que sonreír. expandir comisuras como no lo había hecho durante los últimos tiempos, y el calorcito en el pecho comenzaba a rebosarle. porque era sensación, esa misma que le hacía comprender que había hecho lo correcto. que había hecho feliz a marie. era lo único que le importaba. al recibir ese abrazo, instintivamente la cubrió con propios, mientras dígitos le dejaban suaves caricias. ‘ ya lo haces siempre, marie-chan, cada día. aún si no eres consciente de ello ’ le habló con sumo afecto, pues aún si solía ser una persona que reservaba sus emociones, era evidente que su novia sabía a la perfección cómo darle la vuelta a su mundo. al separarse, dígitos fueron a las hebras azabache de marie, entregándole leves caricias, incluso reordenando esos mechones que habían perdido su camino. ‘ ah ~ pero no es lo relevante. mi mayor logro no es este, sino tenerte conmigo ’ expresó, en un apretar de labios que se daba casi cual mueca. era fácil olvidar que era su graduación, porque se sentía tan extraña, que anhelaba darle un nuevo significado a esa visita a geoje. ‘ te quiero mucho, marie-chan ’ labios acudieron al reencuentro con femeninos, besándola apenas, separándose para dejar un toque sobre la mejilla, sobre la nariz, sobre la frente también, llenándola de todos esos besos que merecía. dígitos, después, fueron a reencontrarse con los de su novia. ‘ debes acostumbrarte, entonces. esto sólo es el principio ~ ’ canturreó, pues si pudiera, se encargaría de quitar toda preocupación que existiera en esa cabecita. ‘ ¿sabes? durante los últimos tiempos era complejo pensar en el futuro … pero … toda duda se disipa en tu presencia ’ porque lejos de lo lúgubre de sabhwa, todo parecía encontrar su lugar indicado. ‘ seamos felices, ¿prometido? ’
“ inoue rei. ” murmura, devoción en cada sílaba de aquel nombre. “ ¿me creerás si te digo que todos los días te quiero más y más? realmente me levanto todos los días con ese único propósito. ” ríe, y ríe porque no existe otra manera en la que pueda expresar como todas sus sensaciones parecen ser elevadas por su presencia y sus palabras, por aquellas caricias que se han convertido en su más dulce necesidad. “ siempre me tendrás contigo, amor. ” es tan fácil prometerle eso, tan fácil estar segura de ello, tan natural, que cualquier otra cosa sería impensable. sencillamente no puede imaginarse situación en la que no quiera estar de su lado, en que no anhele su compañía, en que no busque de manera inconsciente la luz que irradia, que adora presenciar. “ te seguiría hasta las estrellas. ” ¿y dónde pertenecía, sino allí? radiante, celestial. su corazón, estaba segura, jamás conocería otro amor como aquel, ese que llenaba cada una de sus fisuras y quiebres con luz, ese que le hacía sentir en la nube más alta, que le reafirmaba que estaría bien, pues a su lado, juntas, podrían enfrentarlo todo. “ te quiero mucho, rei-chan. ” repite entre las risas que se le escapan frente a cada uno de sus besos, en su pecho vibra todo el amor que siente por ella, se escapa en el brillo de sus ojos y en la ligereza de su risa. sus dedos se entrelazan con cariño. sonrisa, de alguna manera, se ensancha aún más. no cree que sus preocupaciones, sus dolores, la culpa que le hunde y arremete contra sí con tanta fuerza, vayan a irse en un futuro próximo. sabe que no será así, que necesitará tiempo para sanar las heridas que tanto daño le causan. sin embargo, allí, mirada fija en la contraria, corazón latiendo con fuerza, sabe, aún con mayor certeza, que aquello que le propone está al alcance de sus manos. cualquier cosa, a su lado. “ te lo prometo, seremos tan felices que no habrán canciones para describirlo. ” ah, pero eso no querrá decir que no vaya a cantarle canciones todos los domingos. lo hará, por supuesto, cree con fervor ( y de manera totalmente biased ) que absolutamente todas las canciones de temáticas románticas han sido escritas especialmente para su novia ( ¡y que nadie se atreva a contradecirla! ). piensa en aquel futuro, vivienda compartida en país natal, y sólo puede ceder ante la euforia que aquello causa en anatomía entera, besándole hasta quedarse sin aire.