Entrecerró ligeramente los ojos por un momento, un poco escéptica, y porqué no, nerviosa. La mirada del muchacho le hacía sentir algo incómoda, a pesar de que acostumbraba a tener público en cada presentación que daba. Relamió sus labios, dejando que una leve sonrisa se dibujara en los mismos—. Está bien —asintió una vez, retomando la posición en la que estaba anteriormente—. Oh, baby, baby, the reason I breathe is you. Boy, you got me blinded —continuó la canción desde donde la había dejado, notándose ligeramente tímida mientras movía su cuerpo, efectuando los pasos que tanto recordaba—. Oh, pretty baby, there’s nothing that I wouldn’t do. It’s not the way I planned it.
Su sonrisa no hizo más que ensancharse; que continuase fue lo mejor que le había pasado en todo el día. Además, jamás podría cansarse de ver cómo sus caderas se movían al ritmo de la música que ella misma establecía, y de cierto modo, le gustaba desde un principio. Llevó el nudillo de su dedo a sus labios, sólo para tantearlos mientras le observaba. Y a pesar de que sus pasos no fueran tan liberales como la primera vez, aún así disfrutaba de mirarle.









