Creo que
Me voy a derretir.
— Vamos, no está tan mal.

Origami Around

ellievsbear

Kaledo Art
almost home
🪼
we're not kids anymore.
Today's Document

PR's Tumblrdome

祝日 / Permanent Vacation
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
RMH
cherry valley forever

izzy's playlists!
Three Goblin Art
Jules of Nature

❣ Chile in a Photography ❣
Xuebing Du
occasionally subtle

Product Placement
Not today Justin

seen from United States

seen from United States

seen from Australia
seen from United States
seen from United States

seen from Russia

seen from France

seen from Zimbabwe

seen from Malaysia

seen from Netherlands
seen from Italy

seen from United Kingdom
seen from South Korea
seen from United States
seen from Türkiye
seen from Philippines
seen from United States
seen from Iraq
seen from Malaysia
seen from Bangladesh
@n0rima
Creo que
Me voy a derretir.
— Vamos, no está tan mal.
En fin...
Creo que ni dormir opaca el calor…
— Humano — Murmuró con algo de diversión — Puedes echarte agua encima, ¿no?
Menuda mierda, ¿no?
En efecto —afirmó divertido—. ¿No te dije alguna vez cuánto disfruto los golpes? Oh, ¡y duros! Una chica ruda, eh. Me agrada eso. Aún cuando te estés alejando en señal de miedo.
Conozco muy bien esa emoción. Me alegra el día —musitó encantador, mientras se acercaba los pasos que ella le concedía—.
— Estás loco— Murmuró sin dejar de arrugar el entrecejo — No sé que tipo de persona normal disfruta de los golpes. Además me alejo no porque tenga miedo, si no porque ya tengo que irme. Sí. — Asintió levemente con la cabeza algo confundida alejándose de él nuevamente.
Menuda mierda, ¿no?
Oh, eso es triste— ¿No te dije alguna vez que la inocencia en una mujer me atrae demasiado? Y no en un buen sentido.
— ¿No en un buen sentido?— Preguntó pensativa. —¿No te dije alguna vez que a la gente como tú me gusta golpearlas? Y... Muy duro — Sentenció, alejándose algunos pasos.
Menuda mierda, ¿no?
Dame un par de sugerencias, entonces.
Lamentablemente, todas las mías tienen algo que ver contigo —levanto las manos en un ademán de “no es mi culpa”—.
— ¿Sugerencias? — Cuestionó dudativa — Pues no sé si tenga alguna, ni siquiera sé como animarme yo misma — Abrió los ojos exageradamente en un leve ladeo de cabeza algo incómoda al no entenderlo del todo — No sé por qué tendrían que ver conmigo.
—Al oír sus palabras le respondió con una sonrisa melancólica. La cobriza le había robado el pensamiento—Sí… eso espero. Gracias.—Murmuro apenas. Asintió un par de veces mientras la castaña hablaba, simplemente para darle a a entender que estaba prestando a atención. Sabia que trataba con un demonio, y se esperaba que digiera algo parecido en su interior, por eso fue que no mostró sorpresa alguna ante su historia, sin embargo, la empatía apareció. Busco su mirada, a la vez que indagaba en su mente por las palabras correctas— ¿Sabes? El pasado es lo fuiste alguna vez, es alguien más, nunca es, ni sera la verdadera versión de cualquier ser… solo será la versión de un aprendiz, por así decirle. Quizás hayas echo esas cosas, pero lo qué realmente importa y siempre va a importar, es lo que haces hoy. En tú presente, Norima— Concluyó intentado consolarla, de alguna forma—.
No sabía por qué esas palabras le dolían más de lo que imaginaba posible, quizá era porque sabía que su pasado era parte de ella, y que en cualquier momento volvería a ser una demonio como tal, y ése ya no sería más el pasado, su pasado, si no su presente y su futuro. Sonrió apenas, en un intento por calmarse y no romper en llanto. La miró con ojos agradecidos. — No sigamos hablando de ésto — Negó lentamente con la cabeza — Siento que nos torturamos mutuamente — Comentó divertida, ya más calmada — Pero gracias, aprecio mucho tu acto. ¿Ya has conocido a la gente de acá? — Preguntó curiosa — Me parece bastante extraña, a no ser de que ésa sea una actitud normal y yo aún vivo en el siglo diecinueve — Río animadamente — Lo siento, mi sentido del humos no es el mejor.
—Oye… y, ¿aquí no hay nada interesante que hacer? Digo, un bar o algo así.
Miró a su alrededor divertida — Estamos en pleno desierto, no hay mucho que hacer.
Oh no te preocupes, está bien—Sonrio amable—. Supongo que tú me entenderás, al fin de cuentas… No he echo cosas malas… Sucedió que cuando los humanos supieron qué era realmente, ellos me vieron cómo un animal al cual cazar—Se encogió hombros con un poco de tristeza. Alzo la vista y forzó una pequeña sonrisa, fingiendo desinterés en el asunto— Aunque creo que tuvo su propósito, ahora estoy aquí, ¿Verdad?—Desvió su mirada por un segundo, y luego, volvió a verla— ¿Tú qué me dices, has echo cosas malas?—Cuestiono divertida, imitando a su compañera, mientras obviaba el hecho que se encontraba junto a un demonio—.
Notó el cambio de ánimo de la castaña, y se sintió realmente apenada por ella. Frunció los labios para luego acariciar con ternura el hombro de ésta — Creo que los humanos son la peor raza — Reflexionó en voz alta, ignorando a los demonios — Sí, estás aquí, y no hay ningún humano que pueda matarte o cazarte — Sonrió — Cosas malas... — Tragó en seco, recordando su pasado — Pues sí. Hace algún tiempo me contaron que era un demonio que fue castigado por traición. Según ellos vendí información importante sobre... nosotros, a los ángeles. La verdad es que no recuerdo nada, el castigo fue exiliarme y borrarme la memoria, pero no mis instintos. Fui enviada a la tierra, donde maté a muchas personas. — Ladeó ligeramente la cabeza, no quería que ella la viera en ese estado.
Noches...
─Claro, como digas…─Puso los ojos en blanco y suspiro.
—¿Eso fue sarcasmo? Lo siento, creo que no soy muy buena identificándolo.
Cuando dos personas no se acoplan, obviamente tendrán una actitud aburrida y la conversación se tornará un poco sosa. —Rió divertida—. Esa palabra siempre ha causado gracia, lo lamento. No me gusta. Yo… Sé que nunca habrá alguien que se enamore realmente de mí. Es como una maldición, se enamoran del aspecto o de tu voz, pero no de tu corazón. —Se encogió de hombros—. Podría hacer que una cañería explote. —La miró seriamente y luego soltó una carcajada—. No, en realidad, nunca lo he intentado, pero también manejamos la humedad, no sólo el agua. Sobre la pregunta… pues, de todo un poco. Desde mojar a alguien por completo o lanzarlo lejos con un golpe de agua. También puedo torturarlo con los agudos de mi voz, eso sí es divertido. —Se acercó a ella y tomó su mano inconscientemente—. Las personas que no me conocen me consideran un monstruo, creo que eso es peor. —Dejó aquella mano a un lado y bajó la mirada un tanto avergonzada por lo dicho—. Lo siento, carezco de delicadeza, pero mi apariencia hace pensar lo contrario.
— No debes de temer por eso — Respondió con ternura, sintiéndose identificada, en parte, con su sentimiento — Estoy segura que llegará alguien que pueda ver más allá de tu belleza y escucharte a tí y no a tu voz... y depende de ti mandarlo a la mierda o no — Se encogió de hombros, mordiéndose el labio inferior divertida — Pero descuida, que siempre llegan. — Se había creído lo de la cañerías así que cuándo la vio entallar en risas frunció el ceño algo confundida.— Si lo pones en esos términos ser sirena es increíble. — Sonrió con ternura al sentir el tacto de la morena — Pues creo que a todos nosotros nos consideran montunos — Respondió, recordando su pasado — A mi solían llamarme monstruo blanco — Asintió un par de veces con su cabeza, descubriendo que aún le dolía el recordarlo —Descuida, tu delicadeza no tiene nada de malo. ¡Oh! — Exclamó con entusiasmo, tratando de cambiar el tema pues resultaba triste para ella —Y antes de que se me olvide: tienes que mostrarme esas cosas que haces con el agua.
—Eres distinta… ¿Querrás decir?
Se encogió de hombros — Ponle el nombre que quieras.
Noches...
─En ese caso, es tu jodido problema, no el mío.─Sonrió burlona.
— No es problema mío, porque no me interesa en lo más mínimo.
—Solamente preguntaba… No es para que reaccionaras así.
—No he reaccionado de ninguna forma... Yo soy a-así.
—Curioso nombre… ¿Y el apellido?
— El tuyo también — Se encogió de hombros — ¿Acaso importa?
—A mí igual.—Murmuró también; había dejado en claro que le fascinaba la ciudad.—Cecyl, un gusto… El extraño de aquí. ¿Tú eres…?
—Azha — Se apresuró a decir.
Menuda mierda, ¿no?
Al contrario. Quizás me sirva para el futuro.
— No te servirá de nada — Respondió con molestia — No haré nada para hacerte sentir mejor, ese es algo que deberías de hacer por ti mismo.
Esto podría ser interesante.
¿De verdad? ¿Has estado el tiempo suficiente?
— No, en realidad. Pero a mi me parece interesante.