— ¡Ay por favor! Si Geoff lo hubiera hecho se habría sido catalogado como un accidente, pero como se trataba de mi tenia que ser un intento de homicidio — Rodó los ojos con molestia al recordar aquella tarde. Estuvieron a punto de expulsarla por ese pequeño inconveniente, pero decidieron que transferirla a una escuela más “dura” donde los estudiantes pudieran defenderse.
— Tú sabes cómo me llamaban, pero hay niños aquí, debemos mantener esta conversación familiar ¿me entiendes? — Le dijo casi susurrándole. Lo último que quería era afectar a sus hijos son su comportamiento antes de si quiera poder discutir algunos asuntos con Lognbottom.
— Se lo que estás pensando y en mi defensa era mentira en ese entonces, tenía como dieciséis años y Marshall ya se había graduado, pero ahora supongo que ya no es una mentira y las pruebas vivientes están en el castillo en este momento así que no veo la necesidad de hablar sobre eso — No esperó ni dos segundos despues de que su hermana hubiera llamado a la puerta para abrir la puerta ella misma — ¡Neville! — Entró antes de que Ellie pudiera decir algo al respecto mientras buscaba con la mirada a Finnick, pero se desilusionó al enterarse de que solo se encontraba la madre del chico.
Prefirió omitir el que si su hermano hubiera sido el que se encontrara en esa situación, lo más probable era que sí se tratara de un accidente, o al menos lo hubiera hecho pasar como uno.
“Ese sí me parece un poco gracioso”. Se arriesgaba a un golpe de parte de su hermana, pero era de los pocos sobrenombres verdaderamente ingeniosos que había escuchado. “Ya, tampoco necesito que me des detalles al respecto”. Hizo una mueca de desagrado apenas habló. No quería saber esa clase de detalles sobre la vida de su hermana.
“Estamos aquí para discutir qué es lo que van a hacer para reparar el daño en contra de mi hija y mi sobrina, ¿No es así?” Ni siquiera se molestó en mirar a la madre del chico Bones. Su prioridad era asegurarse que ambas estaban bien y que de ninguna manera fueran a recibir alguna clase de castigo por actuar en defensa propias contra alguien tan desagradable.
Dio un pequeño salto al escuchar la voz de quien parecía ser la madre de Johanna Finnigan. No conocía a la esposa de Marshall en persona, pero su esposo ya le había advertido que se trataba de una persona volátil.
Le dio una pequeña sonrisa cordial a la rubia, quien ya se había adentrado lo suficiente a la oficina como para verla de frente, y antes de poder decir algo, la madre de Félix fue al grano respecto a la situación por la que habían sido citadas aquel día.
El director ya le había dado un resumen de lo ocurrido y del estado en el que se encontraba su hijo en aquel momento, ambos coincidían en que tanto Robert como Eloise habían actuado de manera irracional y que ambas partes debían ser corregidas.
Esperaba que los padres de las chicas fueran los que asistieran, pues por lo general así era siempre. Finn mantenía una buena relación con ellos, además de creer que serían más razonables en esta situación, sabiendo que ambas mujeres tenían un problema personal con su esposo y ahora su hijo.
Suspiró y miró a la mujer rubia, quien no parecía estar molesta como esperaba — Quiero disculparme con usted y su familia. Me sorprende que mi hijo se haya expresado de aquella manera de su hija. Realmente no puedo creer que lo haya hecho y sea cual fuera la razón por la que lo hizo, quiero que sepa que ni Finnick ni yo aprobamos ese tipo de discurso y que tomaremos cartas en el asunto. Tiene mi palabra de que esto no volverá a ocurrir —