— no sé si decir que decepción o alegrarme porque hay esperanza — replicó con un deje de diversión, aceptando que la espera por algo caótico no estaba perdida. consideró la pregunta un segundo, apoyando los nudillos sobre la barra — depende, si quieres algo con cafeína pero no muy fuerte, un capuchino. si prefieres algo más dulce, un mocha y si solo quieres sobrevivir al resto del evento, cualquier cosa con azúcar — la mirada se desvió brevemente al resto del puesto, como si evaluar su propio estado fuera una tarea innecesaria — no lo necesito, pero no me molestaría — admitió sin rodeos, tomando un vaso para la orden. — si tienes un plan para escaparme sin sentir culpa, escucho ofertas — era competitiva y era perfeccionista, tenía compañeros, pero se sentía una experta en una habilidad que había conocido hacía unas horas como mucho.