SYLAS ØDEGÅRD — 29. Nacido y criado en Oslo, Noruega. Artista; Pintor y escultor. Amante de la naturaleza y los animales. Siempre buscando la siguiente aventura — biografía. tablero. imágenes.

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SYLAS ØDEGÅRD — 29. Nacido y criado en Oslo, Noruega. Artista; Pintor y escultor. Amante de la naturaleza y los animales. Siempre buscando la siguiente aventura — biografía. tablero. imágenes.
📍 Hamacas.
Se encontraba meciéndose cerca de una hamaca, constantemente pensando en que le gustaría hacer ahora. Por ese motivo, estaba algo perdido en la vida, a diferencia de otras veces que disociaba, esta vez, no lo hizo, motivo por el cual en el momento en el que alguien se acercó, asomó la vista a la persona para luego de ello regalarle una sonrisa curiosa. "Creo que ya me adapté al movimiento… ahora solo me falta conversación para que sea perfecto."
estuvo descansando un rato de haber estado caminando sin parar en el bosque pero ahora ya había recargado energías, por lo que se levantó de su hamaca y se acercó a la única otra persona ahí. "¿no es demasiado aburrido estar aquí metido demasiado tiempo? deberíamos hacer algo más... ¿sabes remar?" cuestiona, pues salir en las canoas no era una mala idea.
— 20:00 horas, en los senderos alrededor del lago.
"No sé nada de estrellas, pero lucen hermosas reflejadas en el lago". Murmura distraída, su atención totalmente absorbida por el resplandor que el agua mece con suavidad; una visión hipnotizante. Al menos, algo bueno ha salido de este improvisado paseo nocturno.
cigarro en mano es llevado hasta sus labios hasta poder dar una calada, asintiendo ante palabras ajenas. "no tienes que saber de algo para disfrutar como se ve... mucho del arte es así." menciona, mirada fija en el lago hasta que voltea para mirar a su acompañante. "¿te molesta el humo?" pregunta, pues había llegado de la nada a ponerse a fumar ahí y ni siquiera ha pensado en si estaba molestándola.
' ¿sabías que la luz de las estrellas tarda millones de años en llegar a nosotros? ' comenta a quien había entrado en escena sin despegar la mirada del cielo ' así que esto es como retroceder unos cien millones de años ' dramatiza un poco señalando hacia arriba con su índice ' y ese es mi único conocimiento sobre las estrellas, si tienes algún otro que compartir es bienvenido '.
el diecinueve de abril a las 21:00 en el mirador natural en el bosque.
su mirada estaba pegada en el cielo, no en ninguna estrella en específico, sólo mirando todas en conjunto. ante pregunta, baja para poder observar a la rubia antes de volver a mirar las estrellas. "hm... sé que las estrellas pueden formarse en pares o incluso en grupos, nunca dejan de viajar por la galaxia juntos hasta que mueren, se la pasan orbitando alrededor del otro hasta lo último."
— 18:00, junto a las bicicletas.
"¿Crees que sea peligroso pasear en bicicleta a esta hora?" Acostumbrada a los viajes de ese tipo para cruzar la ciudad, no duda de su habilidad maniobrando el vehículo. Su única preocupación recae en cuánto tiempo más podrá mantener esa sonrisa que se tambalea, ese espíritu animado al que trata de aferrarse. "¡Oh!, incluso hay bicis de doble asiento".
"¿por qué sería peligroso?" y tal vez sí había respuesta para esa pregunta, muchas válidas razones del por qué pensar en salir a pasear en bicicleta en un terreno que no conocen muy bien, pero no le importaba demasiado, porque lo que él quería era exactamente era eso, el sentimiento de no saber a lo que se estaba metiendo, aunque, de todas maneras, estaba seguro de que el lugar tenía buena seguridad como para que nada les pasara. "¿salimos a pasear un rato?"
Con la seguridad de poder reconocer el sendero de vuelta, había decidido retirarse más de la cuenta. No tenía más intenciones que caminar sobre el bosque y quizá permanecer el tiempo suficiente para poder visualizar algo de la fauna. Era su lugar seguro ¿cómo podía perderse? Sin embargo, olvidaba que no había recorrido tanto como se esperaba el lugar y ahora faltaba poco para que admitiera que no sabía regresar a las cabañas. "¿Alguien me escucha?" Pregunta en un tono ligeramente alto, esperando que alguien estuviese cerca y pudiera al menos tener compañía. Sin cobertura en el móvil ni una brújula (o el conocimiento para usarla) estaba en problemas.
no había ni dudado en salir al bosque en cuanto llegó, necesitaba esto desesperadamente, olvidarse de todo un rato y nada más enfocarse en la naturaleza. estuvo paseando en la canoa un rato, caminó por los senderos y exploró todo lo que pudo, hasta que decidió que era tiempo de regresar a la cabaña. en el camino, voz conocida se hace presente y no puede evitar parar en seco ante esta, sus pies automáticamente llevándolo hacia ella. “¿te perdiste?” pregunta el noruego mientras se apoyaba de lado en uno de los árboles, manteniendo algo de distancia en ellos, aunque un rastro de sonrisa se coloca en sus labios al verla. era extraño volver a verla desde hace semanas, sin comunicación alguna, eso era lo que había querido ¿no? no importa, porque él no estaba dispuesto a rendirse, no hasta que ella fuera libre, incluso si no quería saber más de él después.
📍casa club
[ gif que no carga ]
' ¿y tú qué hiciste estas dos semanas? ' pregunta a la persona que tiene al lado, sin levantar la cabeza de su teléfono para confirmar quien lo acompaña. una vez más la sociedad lo tiene secuestrado ( según él ) en una celebración que poco le interesa y una vez más está al borde de la locura por el aburrimiento. ' yo disfruté de la libertad. la extraño un montón. '
una de sus manos va hacia hombro ajeno para con uno de sus dedos tocarlo varias veces. “nilo, no seas así, merezco una mirada cuando me hablas.” se queja de manera bromista antes de parar su movimiento y luego soltar un suspiro, echándose para atrás en el sofá. “tuve que regresar a noruega para el cumpleaños de mi hermana pero fuera de eso, sólo me metí en mi estudio a hacer esculturas… ¿tú cómo disfrutaste tu libertad?”
PRIVADO 2/2:
se acercó despacio al notar que estaba solo, sin querer invadir su espacio de forma abrupta. ' sylas. ' lo llamó con voz suave, anunciando su presencia, después tomó asiento a su lado. ' ¿está todo bien? ' pregunta, puesto era más que obvio que no era así, incluso lo que había visto de él en casa había sido poco y desanimado, aunque ya tenía en mente sobre qué podría tratarse, prefería no traerlo al tema primero, hasta que él estuviera dispuesto a hablarlo. ' si quieres hablar de algo... ya sabes que siempre estoy para escucharte. no tienes que guardártelo. ' hizo una pausa, mirándolo de reojo con una media sonrisa que no ocultaba del todo la preocupación. ' y por favor, no me digas que no es nada. conozco bien a mi hermano, y si no estás pintando algo, es porque debe estar pasando algo muy malo. ' @ssylasd.
estaba sentado en la banca, hundido contra el respaldo. miraba alrededor del festival sin realmente ver nada. luces, música, risas, colores... era exactamente el tipo de ambiente en el que normalmente florecería, explotando toda la creatividad que llevaba dentro, soñando con nuevas piezas, pintando nuevos mundos. pero ahora todo eso parecía tan ajeno. se sentía hueco. vacío en el único lugar donde siempre había sido más él mismo. levantó la vista al escuchar la voz de su hermano mayor, soltando un suspiro pesado ante sus palabras. no tenía que fingir frente a él, nunca lo había hecho. sylas siempre había sido transparente con sus emociones, siempre abierto, sincero... pero esta vez, esta vez era diferente. quizá porque nunca había tenido que lidiar con algo así. sus pocas relaciones pasadas nunca le habían dejado marcas, nunca le habían puesto en un lugar tan vulnerable como el que ocupaba ahora. no sabía cómo enfrentarlo. no sabía cómo reparar un corazón que, honestamente, ni siquiera sabía que podía romperse así. bajó la mirada, sus dedos jugueteando distraídamente con la pulsera en su muñeca. "me da vergüenza" admitió en voz baja, su tono honesto "pero... evie no me ha hablado hace días." su garganta se cerró un poco, pero continuó. "y hay algo que no conté antes..." se pasó una mano por el cabello, nervioso. "honestamente pensé que no importaría... porque pensé que podríamos solucionarlo."
' shhh, no digas eso. ' su ceño se frunce, y párpados se cierran por un segundo transmitiendo aversión ante el deseo que formula su hermano. si de benjamin dependiera, los eventos ( obligatorios ) en el club terminarían hoy mismo. ' ¿cómo es que no te hartaste de lautersee aún? ' su mirada se enfoca en la opuesta, asume que el carácter de su hermano facilita el disfrute del presente, incluso si hoy, cree percibir, se halla más apagado de lo habitual, pero también cualquier otro punto del planeta podría ofrecer lo que hoy posee en su vida ( al menos, hasta donde llega su conocimiento ). por su parte, desde que los escándalos estallaron, la idea de abandonar su vivienda se fue dificultando al punto de que, incluso si la prensa ya no busca declaraciones de un simple miembro del club, opta por permanecer puertas adentro, donde las actividades cada vez se ven más y más limitadas. ' no, solo venía a leer. ' suelta, guardando las manos y el amuleto que obtuvo del festival en sus bolsillos. ' pero aprovecha, tú. puedo no leer lo que escribas, si así lo prefieres. ' probablemente no sea capaz de reprimir la intriga, en realidad.
soltó una pequeña risa ante el comentario de su hermano, una risa apagada, sí, pero que aún así logró asomar en medio del nudo que sentía en el pecho. se encogió de hombros, mirando de nuevo a su alrededor "es un lugar encantador... si tienes la compañía correcta, y si sales de la casa." dijo con una sonrisa suave, pero enseguida dejó escapar un suspiro. "¿por qué no te gusta? es un buen cambio a la ciudad y los hoteles de lujo." cuestiona. sylas nunca había tenido problema en conseguir diversión y entretenimiento a cualquier lugar donde fuera a parar en sus viajes, aunque últimamente se la pase encerrado en el pequeño estudio que rentó en el pueblo para poder trabajar en su arte. cuando escuchó el ofrecimiento de su hermano, negó con la cabeza de inmediato, su sonrisa volviéndose un poco más genuina "seguro en cuanto me dé vuelta vas a ir a ver qué escribí" comentó con gracia, dándole un pequeño empujón en el brazo.
Permaneció en el mismo lugar incluso cuando escuchó la voz de Sylas aparecer, buscando en el muro algo que pudiera distraerlo antes de posar su mirada en su persona. Eren inspiró hondo, la presencia del moreno le recordaba inconscientemente su propia posición en todo el problema. " Los deseos no son tontos, tienes razón " nunca intentaría de burlarse de lo que salía del corazón de un alma desesperada. Así que, es en su segunda oración y ahora pregunta dónde volteó a verlo. " ¿No deberías saberlo? ", pensaba que sí, incluso después de haberse suscitado aquel altercado. Sintió un poco de pena al verlo, pero, ¿qué más podían hacer? Entendía perfectamente la situación. " Me enteré " asintió " Lamento que tuvieras que conocerla, usualmente es peor " su madre era, una mujer difícil en toda la extensión de la palabra. " Mi familia es cómplicada, aunque todas lo son, ¿no? " pensaba que habían peores problemas que los suyos. " ¿Ya tomaste una decisión? "
observó el muro lleno de deseos, cientos de pequeños papeles pegados unos sobre otros, formando un colorido caótico que vibraba con los anhelos de todas las personas que habían pasado por ahí ese día. desde donde estaba, alcanzaba a ver el suyo, un pequeño fragmento de esperanza clavado entre tantos otros, y sintió cómo la desesperación se instalaba pesada en su pecho. deseaba con todo lo que era que su deseo se cumpliera. desvió la mirada hacia el chico que estaba a su lado, respirando hondo antes de hablar, como si admitirlo en voz alta hiciera más real el dolor que cargaba. "ella no me ha hablado desde hace días" confesó, su voz baja, cargada de una vergüenza que no solía permitir que otros vieran. se pasó una mano por la nuca, incómodo. no podía culpar a los ozkurt por las circunstancias en las que habían crecido; no era tan arrogante como para pensar que todo era blanco o negro. él mismo sabía de familiares complicados, secretos graves, de silencios que pesaban más que cualquier palabra. su madre... su madre era prueba viviente de que no todos los lazos de sangre merecían ser venerados. cuando el otro le lanzó la pregunta, el noruego frunció el ceño "nunca tuve que tomar una decisión" dijo finalmente, con una firmeza que no dejaba espacio a dudas. "para mí no existe otra opción, sé exactamente qué quiero... y eso es estar con evie." y poco le importaba las amenazas que recibiera.
Lo divisó antes de que él siquiera pudiera encontrarla entre la multitud y por un instante, uno fugaz, su cuerpo reacciona y tiene todas las intenciones de correr en su dirección. De abrazarlo y familiarizarse con el aroma del noruego. Pero no puede, no tiene el derecho. No puede buscar refugio porque sabe que no existe, que ya no será así. Su madre había sido clara y ni siquiera le había dado oportunidad de suplicar, de continuar intentándolo, porque se había encargado de adelantarlo todo, de que Ahmet supiera y de que sus opciones terminaran. No le quedaba ningún movimiento en el juego. No iba a mentir, la había pasado mal. Los primeros días no había salido de casa y luego… nada. Era extraño, era una inquietante y desconcertante calma que la invadía porque sabía que no había más por hacer. No podía brindar más que silencio, resignación. Se había rendido. Respira profundamente al ver la proximidad, preparándose para lo que viene. Lo que parece inevitable. Se sentía cobarde, intentaba controlar el temblor de sus manos que no había más que incrementar mientras la distancia se acortaba. “Sylas.” Susurra, evitando dirigirle la mirada. Es incapaz de ver su rostro porque sabe que corre el riesgo de romperse apenas le vea. El sonido de su nombre le sabe a despedida y tiene que parpadear para que las lágrimas no se formen. Quiere decir que no, quiere darse la vuelta y refugiarse en otro lado, pero esa decisión es tan egoísta como haberle estado ignorando los días pasados y sabe que no es lo que él merece. Asiente aún en silencio y camina hacia un rincón apartado, lejos de miradas. Donde al menos pueda ser honesta en su tristeza. “Lo siento.” Susurra. “Lo siento mucho.” Y lo dice otra vez. Como si repetirlo pudiera aliviar algo. “Sylas…” No puede decirlo y tiene que respirar un par de veces, para recordar por qué está haciendo esto, recordando cuantos dependen de su compromiso. “Ojalá esto fuera distinto.” O más fácil, o solo, posible. No importa lo que diga, sabe que esto no tiene solución. “Lo siento.” Es incapaz de decir más porque las lágrimas al fin empiezan a caer sobre su rostro y no hace nada más para detenerlas.
sintió un alivio inmenso en cuanto ella finalmente aceptó hablar con él, como si pudiera respirar un poco más fácil, aunque el peso en su pecho no desaparecía del todo. había sido unos días de puro infierno, días en los que el silencio lo destrozaba desde dentro, donde la distancia le arrancaba pedazos que ni siquiera sabía que tenía. no era solo que estuviera ocupada por el trabajo, no esta vez, lo sentía en cada parte de su cuerpo: era distinto. la siguió sin decir palabra, sus pasos resonando suaves en el suelo, hasta llegar a un rincón apartado donde los demás no podían alcanzarlos. no se dio cuenta que había estado conteniendo la respiración hasta que estuvieron ahí, solos. ¿miedo? era una palabra que apenas reconocía en sí mismo. había saltado de acantilados, había desafiado tormentas, había arriesgado todo buscando esa adrenalina que le recordara que estaba vivo. pero nada, absolutamente nada, lo había dejado tan vulnerable como estar frente a ella en ese momento, al borde de perder lo único que realmente quería. cuando la escuchó, fue como si sus últimas defensas, ya tan frágiles, simplemente se desmoronaran. sus ojos, normalmente brillantes y llenos de alegría, ahora estaban llorosos, incapaces de ocultarlo. no podía verla como ella lo hacía, no podía aceptarlo. apenas empezaban... ¿cómo iba a aceptar perderla? "evie, no..." su voz salió baja, rota, casi un susurro ahogado mientras se acercaba sin pensarlo, como si cualquier distancia fuera demasiado. sus manos se alzaron, temblorosas de emoción, para posarse con tanta ternura en las mejillas ajenas, tratando de que le mirara. "debe haber otra manera" murmuró, su frente casi rozando la de ella, su mirada tan desesperada como su voz. "podemos irnos. donde sea. sólo tú y yo." sus palabras se rompían entre sí, pero no paraba, como si detenerse significara rendirse. "mereces pensar en ti. en lo que tú quieres. sé que sientes lo mismo que yo, lo sé..." cerró los ojos por un segundo, su respiración agitada por el miedo real de perderla, ese miedo que dolía más que cualquier caída o golpe. "no me importa nada que no seas tú" susurró, la voz vibrando de una devoción casi palpable. "soy capaz de vivir con lo que sea que puedas darme... ser el segundo, ser el que nadie pueda ver a tu lado... sólo no me dejes" sus dedos acariciaron suavemente la piel de su rostro, como si intentara memorizarla en caso de que todo se terminara. "por favor... quédate conmigo."
' ambos me gustan pero los conejos son demasiado tiernos, ¿no te parece? ' se inclina un poco para observar mejor las figuritas que menciona y mientras lo hace muestra una gran sonrisa en sus labios. ' tendré que comprar uno, ¿que tal si son dos y tenemos figuritas gemelas? ' es su manera de ofrecerle el regalo que le gustaría hacerle.
"sí, me encantan, son de mis animales favoritos, especialmente los que tienen las orejitas hacia abajo." le confiesa. pequeña risa se le escapa cuando escucha aquello. lo piensa un segundo y asiente, inclinándose para tomar dos de las figuras de conejo, tendiéndole una a la rubia. "tendremos que cuidarlos bien ¿les pondremos nombre a nuestros gemelos?" pregunta con cierta gracia.
ser aceptado en la universidad, gozar de buena salud, encontrar el amor, dejar de ser invisible, una xbox series x ― en lo que observa los trazos disparejos cuyos autores desconoce, reprime el impulso de agregar interrogantes a varios de ellos. si fuera una fuerza mística generosa, se quejaría de lo poco prácticos que lucen la mayoría. el posible deseo por sumarse a uno de sus lados se le presenta como una duda más fácil de responder que las que le abrieron las líneas en el mural: ' paz mundial ya pidieron. ' juega a adivinar, apuntando vagamente hacia donde lo leyó con el amuleto que giró en su índice los últimos minutos. ' mh, y que el club de la sociedad cierre ... también está. ' más arriba del mural, se suma una leve sonrisa.
no esperaba verlo. kristoff no le dijo que los demás de la familia vendrían. hacía días que se había encerrado en su estudio del pueblo, como si pintar y esculpir sin parar fuera la única forma de no volverse completamente loco. ignoró todo lo demás, la invitación de su hermano sólo la había aceptado porque había llamado sin parar. por eso, cuando lo ve, hay un segundo de pausa. lo mira sin esquivarle la mirada, aunque el cansancio se le nota en los ojos. "pues espero no sirva… espero que el club siga abierto mucho más tiempo." no lo dice con esperanza, sino con necesidad. necesita más tiempo. no puede dejar que se vaya así. esa idea lo persigue desde que dejó de verla. sus ojos recorren todos los deseos adornando el muro, entonces lo mira de nuevo "¿vas a escribir algo?"
📍Puesto de tatuajes temporales
Hay cosas que lo hacían feliz, esto, esto era puro arte, la verdad, el hecho de poder estar tatuándose era como u sueño hecho realidad, y era mejor, porque serían temporales, y ahora sabría como hacerlos, estaba siguiendo las pequeñas instrucciones que había por allí y había dibujado algo hasta quedar satisfecho y ahora tocaba el calcarlo sobre su piel para pintarlo con la hena. Estando ya haciendo los primeros trazos del árbol de la vida, hasta que se da cuenta de que necesitará más.
"Te daré el cielo, si es que me alcanzas un paquete". Dice a quién se acerca, con amabilidad.
miraba los diseños que ofrecían ahí antes de que el masculino le hablara. "no sabía que podíamos tatuarnos nosotros." menciona, alcanzándole lo que le pedía y entregándoselo. irónicamente, por más artista que fuera, nunca usó su propio cuerpo como lienzo, seguía totalmente limpio, kristoff probablemente hubiera tenido algún tipo de ataque al corazón si veía que estaba marcado, si ya le hacía drama por las cicatrices que traía de sus viajes. "¿qué te estás haciendo?"
📍 𝘃𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝘂𝘃𝗲𝗻𝗶𝗿𝘀 𝘆 𝗺𝗮𝗻𝘂𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀𝗮𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀.
' quiero llevarme uno. ' murmura concentrada en la variedad de ofertas que hay frente a sus ojos. ' ¿cual crees que debería? ¿cual va conmigo? '
"las figuritas de conejo se ven bonitas ¿no te gustan?" pregunta mientras que observa lo que tenían para ofrecer, no estaba buscando nada en específico, vería si algo llamaba su atención. "los delfines también están muy bien hechos."
tan absorto en darle los últimos detalles al antifaz que minseo lleva sobre su rostro, no es consciente del mal movimiento que hace con su brazo, mismo que genera que un botecito de pintura se voltee y el contenido se derrame por la mesa. lo nota hasta que gira en búsqueda de una flor más, siendo demasiado tarde, pues uno de los antifaces sobre la superficie ya está manchado. uno que no es suyo. maldice por lo bajo, pero el sonido es lo suficientemente alto para que su hija lo escuche y suelte una risa. se tiene que morder la lengua para no soltar una también, apenado. ' lo siento mucho. ¿era tuyo? ' se dirige a quien está frente a ambos, suponiendo que sí. ' podemos buscarte uno nuevo, de ser el caso. deben tener más. '
u. TALLER DE PINTURA DE ANTIFACES.
llevaba rato ahí, pero no había hecho nada. no había tocado el pincel, lo que era tan extraño en él. solo estaba, con los codos apoyados en la mesa y la mirada perdida en un punto indeterminado, como si el mundo entero fuera una imagen desenfocada. tenía el antifaz frente a él, todavía en blanco. una voz masculina lo saca de su ensimismamiento. parpadea, lentamente, y baja la mirada solo para ver una mancha de pintura sobre el antifaz. lo observa durante un segundo, sin moverse, y luego deja escapar una risa muy leve. niega con la cabeza "no pasa nada" dice, con la voz algo más viva que antes, la interrupción le hubiera traído de vuelta al presente. "honestamente… no tengo inspiración para pintar hoy. así que es bueno tener al menos un punto de partida."
"¡Ah! Una máscara, mi accesorio favorito." Comenta con un tono risueño atípico en la mayor de los Zhou. Difícil de descifrar si comportamiento errático sólo se trata de una actuación, o realmente la está pasando bien pese al escándalo que ha envuelto a la familia. "Demasiado conveniente para la ocasión. ¡Los periodistas jamás descubrirán quién soy!"
voltea al escuchar a la fémina, usualmente estaría de buen humor, pero no han sido unos días fáciles, lo contrario. "tal vez evitar decir en voz alta que no quieres ser encontrada por ellos también ayude." añade, tratando de añadir un toque de gracia a sus palabras pero no lo logra. "igual está bien, hay muchas personas aquí, será difícil encontrarte, elegiste un buen escondite."