Hablando de eso de "educar"...
Muchas veces, cuando le cuento a mi madre anécdotas y pequeñas disputas que tengo con Martita, ella se mosquea un poco y dice: - "Si, home, si, ahora educáis muy bien, ¡mete medo que ben educáis!". Y me doy cuenta de lo difícil que tiene que ser eso de "educar" y de la cantidad de factores que, además de los mismos padres, influyen en ello. La verdad que da miedo. No sé si será que ya voy acabando la veintena o qué. Pero pensar en esto no anima, la verdad.
Paso de cebra, Oviedo. Junio de 2014.
Desde mi profunda ignorancia, creo que hay valores importantes que está bien que "mamen". Que vivan con ellos ya desde la teta. Como, por ejemplo, la humildad. No hay cosa más guapa que la humildad, y seguramente ésta traiga con ella un poco de saber ponerse en el lugar del otro. Que es difícil, claro está, y no siempre lo logramos.
No ser muy caprichosos, no es necesario tenerlo absolutamente todo. No hacen falta tantas cosas. Y que aunque luego pasen por su fase caprichosa y consumista, les haya quedado algo de "poso", y vayan dándose cuenta que no hace falta tanto. (Yo todavía me acuerdo de las discusiones con mi madre pa'que me diera dinero pa'comprar ropa. "¡Si, claro! ¿Y yo de dónde lo saco?, ¿¿atraco un banco??").
El esfuerzo, la constancia, el ir haciéndose responsables. Tenemos que ir contruyéndonos poco a poco.
Inculcar que no hay que andar por ahí haciendo mal a nadie, o, por lo menos, intencionadamente, porque, muchas veces, aún sin querer, lo hacemos. Y luego ya, dependiendo de lo profunda que te pongas como madre, decir que "no se puede hacer mal porque cada una de las cosas malas que tú hagas, volverá a tí, y además multiplicada" (basado en dichos reales).
Méxica, Loredo. Agosto de 2014.
La amistad, otro de los valores importantes, aunque ésta también irán construyéndola ellos, y se darán cuenta de lo importante que es tener a un puñado de personas que siempre están ahí.
Y ver que va pasando el tiempo y que la vida es caer, y luego volver a levantarse. Y aprender mucho. Todos los días, y a cada momento. Darse cuenta de que la vida tiene sus ciclos, y éstos sus fases, que son cuatro días de ná, y que todo sirve para algo, y que de todo sacas algo. Formar parte de vidas y, en algunas ocasiones, salir luego de ellas. No obsesionarse con intentar dejar mella en las vidas de los demás, pero saber que ellos si la dejaron en la tuya. Y, al final, casi siempre, de una manera u otra, para bien. Almacenar recuerdos, a cada paso, y luego recordarlos como algo bueno. Pero no vivir de ellos, sino estar constantemente construyéndolos.
Y volver a lo de antes, "No hagas mal, que luego vuelve multiplicao".
Camín de Méxica, Loredo. Agosto de 2014.
















