Extrañar...
Jamás pensé que extrañar podía llegar a doler, a lo largo de nuestra vida las personas llegan, dejan huellas en nosotros como enseñanzas o bien cicatrices que marcan nuestro corazón, llenan nuestra mente de experiencias que se convierten en recuerdos. Muchas veces no importa el tiempo que se quedaron a tu lado, pueden ser 5 años o 3 meses tal ves un poco más o un poco menos, realmente la historia que se escribe es la determinante del impacto que deja en tu vida, muchas veces al irse no podemos notar lo mucho que nos importa su ausencia más comienza a pasar el tiempo y comenzamos a sentir que algo empieza a crecer en el interior, y podemos llegar a un punto en el que comienzas a romper bajo su ausencia, a sucumbir al sentimiento tan fuerte de extrañar. Los motivos de su ausencia no siempre son los mismos, extrañar no siempre nace del abandono o el deseo de alguien de no estar a tu lado y pese a los motivos o a sabiendas de que la distancia tiene un gran objetivo y exista la certeza de que esta será temporal, no impide a las astutas penumbras que te rodeen y caigan las añoranzas rodeadas de rayos de ansiedad y te encuentres sentada en tu balcón con el deseo de sus palabras alegres y consoladoras que venían arropadas de esa inigualable mirada llena de misterios y a la ves tan clara y expresiva que se refugiaba bajo ese cúmulo de cejas pobladas y locas que cubrían tantas historias ... ahora... ahora solo extraño a un amigo qué pasó recordandome que en esta vida la felicidad solo proviene de amar ..












