risa se cuela, brevemente, en el aire por parte del masculino. ciertamente, la llegada de eloise a su vida fue como un soplo de aire que le quitó varias penas. además, todavía reconocía brillo de otra persona a la que, temía, no volvería a ver jamás "desde luego. en mi casa, además, siempre hemos sido un matriarcado. inusual para muchos, típicos para los hudnall" no por nada, su madre se ganó una reputación portside por ser, casi, cuan rey salomón. al atisbar que la pequeña está pasando el rato de su vida con esa desconocida, se limita a sonreír de forma camuflada 'puede llamarme eloise, señorita---o ¿quizás es una reina? se parece a la de mis cuentos' no puede evitar cuestionarle y el varón mira a la mujer con un ápice de compasión "cariño, ya lo hemos hablado, tu reina de las hadas no estará por aquí. ya sabes, guardan inmensos quehaceres" piensa que sería cruel desproveer a su infante de la imaginación y la inocencia de los niños pequeños. por la mención de que ni ellos creían en phil, creyó que lo relacionaba porque ella compartía, de seguro, una cultura más enriquecedora sin marmotas parlantes "en la buena voluntad, cuando existe. aparte del parte meteorológico del canal 5. te lo aseguro, es el de fiar" musita, removiendo el pañuelo de la pequeña y soltando un grato suspiro de alivio al comprobar que la rojez ya no está "¿qué hay de ti? ¿considera que la marmota es más fiable que otros métodos de saber el parte del tiempo?" es ante sugerencia de su hija, que nelson arquea una ceja. va a rebatirle sobre el frío sin embargo, ojos se posan sobre la fémina que no tarde en añadirse y sumarle a él en la trastada de la pequeñaja. aguanta un suspiro y curte una sonrisa de resignación "seremos los tres" afirma, una pizca de entretenimiento se lee en su paladar "¿preparadas?" él ha cogido la mano de su hija, dejando que ésta esté en el centro y la contraria a su derecha. eloise, con las mejillas rojas como dos manzanas, alterna su visión entre ambos 'a la de tres ¿sí? ¡una, dos...!' el tres queda apelmazado en un chillido de ilusión mientras deja que su cuerpo caiga, como si estuvieran en su camastro, sobre esa base fría pero acolchada. la risa de la niña es una bendición para sus oídos mientras remueve sus brazos y piernas. él apenas ha hecho un movimiento para que se note su huella "me llamo nelson y después de ésto, creo que deberías aprovechar para pedirme algo a cambio" le aconseja, aunque valora la paciencia y la forma en que ha tratado a su pequeña.