El Tata Martino se juega una carta importante en su carrera como DT. Luego de su ¿fallida? experiencia como DT del Barcelona (ganó apenas una Copa del Rey) asumir el cargo de conductor de la Selección Argentina requiere varios desafíos, a saber:
La vara demasiado alta: la final del mundo jugada en Brasil está demasiado latente, lo cual ubica a la selección en un status de exigencia y nivel muy por encima del que tenía cuando, por ejemplo, asumió Sabella.
La Era Post-Grondona: una arma de doble filo. Por un lado, la muerte de Don Julio parece apaciguar el reinado y la dictadura del "Todo pasa" en el universo de la selección, pero por otro lado se sigue cocinando a fuego lento el caldo político que pugna por la sucesión del sillón. Viamonte: un lobby permanente en busca del trono.
El recambio y las figuras: la selección de Sabella fue una la las de mayor promedio de edad y eso exige hacer cálculos a la hora de pensar en el plantel que irá a Rusia. Asimismo, no será fácil para el DT borrar a aquellos jugadores que han logrado llegar a una final del mundo, por lo menos en el corto plazo. Con respecto a las figuras, el choque más importante está en: Messi-Tevez. Se sabe que ahí hay conflicto en puerta, pero el nivel de Carlitos lo ha llevado a ser convocado de nuevo. Martino deberá manejar muy bien el vestuario si quiere que reine la paz y la armonía con tantas figuras en su equipo (también están Higuaín, Di María y Agüero).
Messi: el mejor jugador del mundo no rindió de la mejor manera cuando el Tata lo dirigió en el Barcelona. Y al parecer su físico ya le estaría pasando factura con tantos partidos jugados. Habrá que ver de qué manera lo va llevando el técnico y cómo van armando el calendario, según la importancia de las competencias.
Estilo vs Tiempo: no es fácil inculcar un estilo a un equipo. Dejar una marca, hacer jugar de determinada forma y lograr una impronta personal lleva su tiempo. Y tiempo, justamente, es lo que no sobra para un entrenador de selecciones. Martino deberá optimizar al máximo cada minuto que tenga a sus jugadores disponibles para entrenar y jugar.
Arquero: habrá que ver si banca a Romero bajo los tres palos o si incorpora a un nuevo arquero para que llegue con experiencia y confianza a Rusia. Se perfilan Guzmán y Marchesín como posibles recambios.
Títulos: la Argentina está seca de títulos. Sobre todo en lo que respecta a la Copa América, que es la gran deuda desde la época del Coco Basile. El subcampeonato de Sabella subió la vara y ahora todos piden un título.
Se vienen tiempos de cambios y renovación en el Seleccionado argentino. Pero sobre todo, de desafíos. Los desafíos que el Tata Martino deberá afrontar y superar siendo el director de este nuevo proyecto.