Javi Gómez critica sin complejos las reacciones al atentado de París
Los atentados en París del pasado viernes 13 han acarreado infinidad de análisis y comentarios. Tras dos días pegados a la televisión en un sin parar de información y de testimonios desgarradores, ciudadanos y periodistas han invadido las redes sociales con comentarios acerca del debate contra el terrorismo yihadista.
El eterno debate se plantea con dos supuestos bandos, los que desean una respuesta inmediata y contundente y los que prefieren dialogar, exigiendo una transigencia en forma de tratado. Los últimos ataques realizados por el ISIS en la capital de Francia parece haber acabado con la paciencia de muchos periodistas.
Javi Gómez se posiciona en este texto en el bando vehemente, perdiendo la compostura y, para muchos, apostando por el sentido común, por lo que nadie parece haberse atrevido a decir hasta ahora. No solo mantiene una actitud dura contra el terrorismo sino que ridiculiza al bando de la tolerancia y el ‘buenismo’. Es un ejercicio de análisis y respuesta, de juicio personal y de toque de atención ante lo sucedido.
El artículo de opinión se estructura en estos dos puntos: el duro parecer para las reacciones tolerantes, y la incitación a la réplica, contextualizado en un marco histórico hasta llegar a la reciente masacre. Nos pone en situación y nos dice que hemos estado dejando pasar la situación, culpándonos y responsabilizándonos de las víctimas. Encuentra en la imagen del pianista tocando en el lugar de los hechos un motivo por el que preocuparnos de nuestro talante ante la seriedad que exige el asunto.
El autor llama a las cosas por su nombre, en otras palabras, escribe lo que piensa y lo que muchos piensan pero están rodeados de conformidad representados por homenajes bonitos e himnos a capella. Lo dice con expresiones muy directas, sin narrativa ni figuras retóricas, dando un aspecto tosco pero inapelable.
Javi Gómez es duro, y ante un tema tan sensible puede ser frío y hasta haberse pasado, pero también invita a la reflexión, a que muchos puedan ver la realidad, la cruda realidad que ahora estamos viviendo. La lectura no da lugar a interpretaciones sobre si gusta o no, puedes estar de acuerdo o puedes no estarlo, pero seguro que te hace recapacitar.
En mi opinión, la consistencia en las formas de muchos periodistas está justificado, y en este ejemplo también. El artículo de opinión debe permitir expresarte con total libertad y sin ningún tipo de censura. En estos casos debatir no es solo intercambiar ideas sino que debe aportar algo más, compartiendo juicios tan sólidos como en este texto.