ִֶָ ˖ ° ༄ nicolette dearing-di'cardie. libra. italiana. guitarrista y cantante principal en ultraviolet. escrita por shrek.
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ִֶָ ˖ ° ༄ nicolette dearing-di'cardie. libra. italiana. guitarrista y cantante principal en ultraviolet. escrita por shrek.
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"ah, yo no tengo nada de qué preocuparme, pero, ¿tú?" alza las cejas, hay una picardía burlona en la sonrisa que ladea cuando voltea a verla. "tú no puedes orinar una maceta," la apunta con el dedo como si estuviese perdiéndose de un privilegio gigantezco, cuando es muy probable que eso lo llevaría a ser vetado si se le ocurriese cumplir.
carcajada corta escapa por fosas, no del todo limpia en su sardónica. le aparta el dedo con dos falanges, gesto mínimo pero decidido, y se inclina apenas, suficiente para que cercanía se sienta intencional. ‘ ———¿qué tan seguro estás de eso? ’ hay algo cómodamente conocido cuando se ponen así — ese caos liviano, esa confianza de patio trasero donde todo vale mientras suene gracioso. ‘ recuérdame llevarte a más toques. aún tienes mucho que aprender, pequeño saltamontes. ’
se queda procesando en silencio palabrerío que viene por parte de blonda, rápidamente haciendo que mejillas se tiñan de carmín. dios, cómo agradecía en ese instante que las luces pudieran ayudarla a disimular a la par del antifaz. "¿se ve mucho?" pregunta entonces, porque claramente prendas no habían sido de su elección por lo expuesto que se sentía. se gira para encararla, sonrisita tímida adueñándose de rosáceos. "¿cinco?" cuestiona un poco confundida, ladeando el rostro cuán canino cuando no entendía.
reacción llega antes que respuesta, ese rubor inmediato que atraviesa antifaz y luces como si no supiera esconderse todavía. lo nota ( claro que lo nota ) y algo se afloja apenas detrás del esternón, no ternura limpia, no burla completa, sino ese punto intermedio donde impulso decide quedarse mirando un segundo más. alza dúo de cejas, exagera descaro sin moverse realmente, teatro mínimo para darle aire a incomodidad ajena. ‘ bastante. ’ sin crueldad arrastra sílabas como si fueran veredicto grave... y luego lo rompe. ‘ si no quisiera que se viera, te lo diría. ’ se acerca lo justo para que confidencia exista, voz bajando una muesca, menos filosa. luego inclina la cabeza, estudiando esa curva tímida que parece pedir permiso para quedarse. ‘ cinco bebidas. ¿o no piensas llevarle a reece, riven y jett? ’
pareciese casi instintivo, a veces podría jurar que así debían de sentirse las presas ante depredadores, con una sensación extraña alzándose desde la columna vertebral hasta el pecho, palpitación errática cuando el nerviosismo se aferra a propio antebrazo en el momento que la vuelve a mirar, finalmente, a los ojos. ' ¿p—peligro? ' duda, por un segundo la confusión impregnándose en pardos cuando las cejas se alzan, casi en exigencia muda de una explicación aunque tampoco ejerce presión para solución, simplemente la mira, por el correr de un minuto antes de revolear los ojos. ' me estás tomando el pelo. ' casi decide por ambas, removiéndose en asiento, incisivos marcando el interior de la mejilla antes de reír entre dientes. ' ¿y qué debería de esperar exactamente? ' cuestiona, cuidadosa, la barbilla alzándose poco a poco.
confusión ajena arranca chispa que se instala en avellanados centelleantes, traviesa, casi indulgente. no se apresura a disiparla ; al contrario, deja que ese nervio tenso haga su recorrido completo, como quien observa gota deslizarse lento por borde de vaso sin decidir aún si limpiarla o dejarla caer. ‘ que siempre haya huellas en la escena del crimen es peligroso. ’ baja la voz, no para ocultarla, sino para afinarla, e inclina anatomía apenas hacia adelante, lo justo para que frase encuentre eco en su propio pecho. hay algo adorable en cómo marnie intenta recuperar terreno — en ese revoleo de ojos que no termina de convencer, en carcajada que muerde antes de salir. ‘ oh, claro que te estoy tomando el pelo. giusto un po'. ’ admite sin culpa, pequeño ademán acompaña última sentencia, palma que juguetea con accesorio moviéndose para que índice y pulgar marquen distancia inexistente. ladea la cabeza, expresión abierta, como si no hubiera trampa alguna. ‘ ¿cuál es tu veneno ésta noche, marnie alps? ¿sex on the beach? ’
Entonces sonríe más grande, con toda la intención. "¿Ah sí?" Cambia el peso de su pierna a la otra, interesada en lo que dice. Nico se veía espectacular esa noche, y el encaje que adornaba de sus clavículas hasta su escote iba a volverla demente si lo permitía, así que pone una pausa consciente a ello hasta que se vuelva tan llamativo como un farol en la madrugada. Inclina la cabeza cuando escucha frase ajena, porque estaba encaminándose a ello. "Nico..." La suavidad de sus palabras era casi contrastante al ambiente a su alrededor. "Me gusta reservar los por favor para lo que sucede después de los tragos."
algo se tensa y afloja a la vez cuando curva contraria crece — no por amenaza, por reconocimiento. sabe que hay miradas que no piden permiso y otras que prometen incendio sin tocar fósforo ; en nocturna reconoce la segunda. siente tirón bajo esternón, esa atención que no pesa pero exige, farol encendiéndose aunque intente fingir noche cerrada. un paso más, alejándose apenas, midiendo espacio como quien afina cuerdas antes del primer acorde. baja entonación, deja que apodo caiga donde duele bonito. ‘ espero saber qué viene después. ’ la observa sin apuro, permitiéndose ese segundo que intentó negarse, antes de moverse rápidamente para apoderarse de botella y dúo de vasos de shot. regresa con ambos izados a altura de hombros cual trofeos. ‘ no se vale emborracharse al tercer chupito, ¿entendido? no prometo comportarme. ’
"¿uno?" tono demuestra duda, pero no es porque haya perdido la cuenta. en realidad, no sabe si tomar en consideración ese que lleva entre dígitos, que a duras penas le habrá dado un sorbo. "¿dos con este?" aclara. "no creo terminarlo." admite, y hay cierta vergüenza, también, en el hecho de que le sienta mal pedirle al mixólogo otra cosa. o arreglarlo. o lo que sea. "¿quieres este? creo que podría gustarte un poco. ¿tú cuántas llevas?" curiosidad pica. "¿viste a la performer, por cierto?"
duda en entonación evoca ternura inmediata, de esas que no hacen ruido pero se acomodan entre bombeos. ‘ ah, pero si fueran latas de cerveza... ’ arcos se elevan, expresión burlesca reemplaza carcajada que no brota. avellanas descienden a vaso entre dígitos australianos, ese gesto contenido que siempre delata cuando algo no termina de convencerla. ‘ ¿y tú qué vas a tomar? ’ pero no es negativa a oferta, porque lo último que pretendería es impulsarlo a consumir algo que no quiera realmente. ‘ no las suficientes para decirte que no. ’ ahí es cuando palma se atreve a tomar vaso contrario para brindar sorbo largo, intencional, papilas empalagándose con mezcla etílica. se detiene poco menos de la mitad del vaso, carraspeando apenas. ‘ la vi. parecía que se había pasado de coca, ¿no? ’
no espera menos de la rubia. a decir verdad, y por más que no la conozca mucho, se ve un poco reflejada en ella. es por ello que le extiende el cigarrillo, una especie de ofrenda de bienvenida. ‟ me ofendes, nico. ” pronuncia con suavidad, maquinando internamente algo digno de quien tiene en frente. tuerce los labios. después hurga en su bolso hasta dar con un minúsculo sobre color negro: se trata de un preservativo. ‟ ¿ves a ese hombre de allá, con la gorra? es scooter braun. ” a decir verdad, no lo habría descifrado si él mismo no la hubiese saludado. le extiende el preservativo. ‟ ten. dáselo y dile que te espere en el guardarropas. ”
ofrenda la hace arquear cejas detrás del antifaz, gesto lento, casi perezoso, calibrando peso simbólico del cigarrillo antes de aceptar provocación completa. inhala, sosegada en expectativa latente, vaho cosquilleando en fosas al expulsarlo por vías respiratorias. cuando plástico negro aparece, algo ríe entre costillas, no nervio, sino ese deleite peligroso que despiertan ideas mal ubicadas. sigue línea que traza casey con la mirada, nombre que cae como piedra en agua quieta. ah. por supuesto. carcajea tenue al recoger preservativo entre dedos con delicadeza exagerada, como si fuera joya frágil o amenaza elegante. se incorpora despacio, copa abandonada por ahora, calada rápida al cigarrillo antes de extenderlo de vuelta, inclinándose lo justo para devolver gesto conspirativo. ‘ acabas de asesinar cualquier posibilidad de que colaboremos con taylor swift. me la vas a deber. ’ y se va a cumplir con indicaciones, paso firme, malicia intacta, quien sabe que algunas noches están hechas para incendios.
' sé que un porro no es un crimen, pero, dios, las cancelaciones hoy en día surgen por lo más mínimo ' expandió la mirada y bufó, exasperada con ese lado de la exposición pública. ' aunque debo tener tweets controversiales, así que: qué más da ' no estaba segura, pero a esas alturas cualquier cosa bastaría para socavar su incipiente carrera. arqueó una ceja y se inclinó hacia la contraria. ' ¿es así? ¿y cuál es? que soy tontísima y no me doy cuenta. '
preocupación resulta entrañable en ese modo torcido que tienen quienes ya no creen que mundo pueda romperse por gesto mal leído. empina cristal al otorgar sobro a mezcla, medialuna que no se ofrece entera, sino por partes. ‘ esa es la actitud. ’ alienta, porque reconoce indiferencia como armadura necesaria ante juicio infinito. cuando francesa se acerca, itálica no retrocede. al contrario, baja timbre aún más, conspirativa. ‘ quizá solo estoy esperando el momento exacto para recordarte que traigo molly en el bolso. ’ hace girar hielo en vaso, sonido mínimo marcando ritmo de propuesta a medias.
Madelyn Cline as Sarah Cameron OUTER BANKS — 1.05 'Midsummers'
"¿están peleando? creo que están peleando—— vaya, está muy enojad..." y se corta cuando la pareja que parecía discutir de manera medio escandalosa termina a los besos. besos de verdad. "wow, eso fue rápido."
observa pareja apenas un segundo más de la cuenta, como si intentara descifrar en ese choque de bocas algo que brinde sentido a escena presenciada. pero lo carece, y lo único que brota de carnosos es quiebre jocoso con misma brusquedad que intercambio foráneo. ‘ yo que tú no pasaría por el baño en unos minutos. ’
"a menos que te encante lo amargo," empieza con cuidado, tras obligarse a completar sorbo de bebida entre manos, "yo elegiría cualquier otra cosa. como... ese." termina por recomendar, señalando con índice al trago de color más neón que natural. "es la mezcla perfecta de agridulce, si te va."
‘ sabes que sí. ’ ladea la cabeza siguiendo índice que señala neón improbable, color que no existe en la naturaleza pero sí en noches largas. exhala melodía baja, casi muda, que se queda atrapada entre costillas. ‘ pero voy por ese después, no te preocupes. ¿cuántos llevas ya? ’
regresa al sitio donde estuvo sentado los últimos cuarenta minutos para tratar de encontrar su encendedor, comprobando que el lugar ya está ocupado por alguien más. se debate apenas cinco segundos en si interrumpir o simplemente darlo por perdido y aunque esta a punto de darse la vuelta acaba animándose. "de casualidad…" comienza, ningún saludo, ningún aviso . "¿no te sentaste encima de un encendedor?" inquiere haciendo un gesto con su cabeza. "es mío" agrega.
avellanados se elevan despacio, sacándola de ese limbo tibio donde música, alcohol, y concentración en pantalla vuelven todo un poco borroso. lo observa ( la duda breve, la decisión tardía ) y le resulta casi simpático. desliza peso apenas, consciente de inquisitiva, y baja cristal hasta asiento con gesto lento, más teatral de lo necesario. ‘ mmm... ’ deja escapar, como si evaluara si responderle fuera opción inmediata. ‘ ¿cómo sabes que es tuyo? ’
' a ver, es que tampoco es tan complicado, ¿sabes? simplemente es tener la paciencia suficiente y, ¡ah, mira! ' dactilares se alzan, dedo corazón todavía con la marca de pegamento empleado horas antes, sonrisa contorneando las comisuras en dulzón característico mientras tironea de este mismo con la mano libre. ' siempre hay huellas en la escena del crimen. ' junta y separa los labios, orbes ligeramente encendidos ya por par de copas sentenciando a los opuestos a mirarle fijo. ' ¿ya vas a invitarme un trago? '
explicación cae como si fuera obvia, casi insultantemente simple, e itálica siente esa punzada divertida que siempre le despierta marnie cuando se pone didáctica sin pedir permiso. observa dígitos alzados, propios enroscándose en uno de los collares que adornan clavículas. medialuna ajena, dulce hasta exceso, enciende algo entre costillas y tráquea — mezcla de ternura y ganas de arruinarle un poco el momento solo para ver qué hace después. mantiene mirada fija, sin parpadear, dejándola creer que la tiene atrapada. ‘ ¿siempre? ’ repite, arrastrando la palabra como si la probara. ‘ qué peligro... ’ deja pasar un segundo más de la cuenta. luego otro. silencio se estira, intencional, casi cruel. disfruta cómo el aire se vuelve expectativa. ‘ pensé que, con tanta paciencia, podrías esperar un poquito más. ’
"Si te sirves uno de esos y no me traes uno..." Inclina la cabeza. No necesita sonreír, a veces eso viene de sus ojos, o eso intenta que se entrevea en las rendijas de sus pestañas. Por si acaso, aclara: "Es broma... hasta que no es broma." Mientras la comisura izquierda de sus labios se eleva en un jugueteo.
observa desde debajo del antifaz, deteniéndose un segundo más de lo necesario, evaluando si lo que brilla en matices más oscuras es promesa o simple juego. inclina cabeza apenas, gesto espejo, carnosos curvándose lento. ‘ ———puedo contigo. ’ acento sacarino, capa demasiado gruesa que intenta desviar de reto mal disfrazado. da paso adicional hacia mesa de tragos, pero no se va del todo ; gira torso lo justo para mantenerla en campo visual. no se molesta en esconderlo. ‘ pídemelo bonito y me lo pienso. ’
“¿te vas a quedar ahí? vamos a buscar bebidas.”
‘ ya voy ——— quería comprobar cómo se te veía el culo. ’ vulgar sardónica no tiene otro propósito más que ocultar punto real donde avellanados se habían detenido, comisuras izándose en curva ínfima. ‘ cinco, ¿no? ’
' ¿será que me dicen algo si me armo un porro aquí? ' inquirió por lo bajo a la persona a su lado. la sonrisa de lado denotaba un estado etílico bastante avanzado, pero nada de gravedad. ' bah, qué me pueden decir. estoy enmascarada, ¿o no? —— ¿qué travesura harás tú, eh? ' tendió la inquisitiva con una tonta entretención y le dio un trago a su bebida.
apenas ladea cabeza en medio se asentimientos fugaces, algo reconfortante en esa ligereza — en ver a alguien caminar al borde sin intención real de caer. ‘ la mitad de la gente está haciendo algo peor con menos gracia. ’ inclina un poco cristal entre manos, acercándose lo justo para que secreto exista. párpados se entornan, chispa traviesa prendiendo despacio. ‘ quizá estoy haciendo una travesura ahora mismo. ’
no es capaz de controlar la mueca que se adueña de sus facciones al ver la historia en la que ha aparecido. no estaba posando y el ángulo no la favorece. bloquea el móvil y camina con determinación hacia el dueño de la publicación. "voy a rogar si es necesario, pero necesito que elimines esa historia. el internet es para siempre y eso no puede existir." hace una pequeña pausa solo para batir sus ojos y observar a su acompañante. "haré lo que quieras."
la ve antes de que voz exista — esa forma rígida de caminar, cada paso decisión tomada con rabia contenida. italiana entiende ese gesto ; lo ha usado demasiadas veces frente a cámaras / frente a espejos / frente a gente que no sabe mirar sin devorar. algo se tensa por dentro cuando escucha hasta el final sin interrumpirla, porque sabe que no debe. que no puede. lo repite al enderezarse despacio, y gira apenas rostro hacia figura sin nombre, esa en la que avellanados se clavan, quietud peligrosa en movimientos felinos. cuando habla, no levanta la voz : ‘ por tu bien la vas a eliminar. ’ no espera respuesta. se acerca un poco más, lo suficiente para que mensaje no tenga público, lo suficiente para que se sienta personal. párpados entornados vigilan danza de dátiles foráneos sobre pantalla, y solo cuando se asegura de inexistencia de fotografía, solo entonces vuelve a coco, como si resto del mundo hubiera quedado fuera de foco. algo más suave en gesto, pero no del todo tierno ; cuidado con filo. ‘ no tenías que rogar. ’