MALA VITA
Dieron las seis y todos en la plaza se hacen del descanso. En eso un hombre abre una bolsa con pan y frijoles . El olor le da asco. Es una cosa hecha a perder. Y lo tira en el basurero. Entre papeles de contabilidad manchados de amarillo por los años y muchas envolturas de frituras y cosas que no le sirven a nadie.
La mosca sabia esta babeando. Después de tantos años sin probar tal fetilente bocado puede olfatearlo con su antena erecta. Le pone una pata encima pero enseguida llega la flaca. Que más que apreciar dicha pieza culinaria aterriza sobre ella como si fuera un simple bocado. Pobre juventud depreciable. No es la única. Si no también la mosca gorda que es todo lo contrario. Y parece tener un poco más de visión sobre las cosas que mete a su labium. Diciendo: Esto podría saber mejor con salsa de la jugosa y dulce.
En la plazuela se notan que le pone empeño a encontrar sobre la pieza un angulo más provechoso. Debería darles vergüenza. La mosca fuerte abre rebosante sus venas y en un zumbido espanta a un montón nada peculiares. Es poderosa y comienza alardeando que en otras esquinas las mosquitas son más especiales al momento de enfrentarlo. En eso la mosca flaca saca su antena y empieza seguir a la fuerte. La mosca sabia se queda en sobre un trozo y tensa sus venas desde el tórax. Como un rito que esta por completar se queda completamente inmóvil.
Las moscas menos interesantes siguen alentando. Podrán picar un trozo pero con la misma fama que las otras profesan. Son personalmente desdeñantes de si mismas. Una por su parte queja de por aquello que podría ser más jugoso. La otra se pone en modo privilegiado y le parece poco. Pero lo más flaca ambiciona acabar todo para ella misma. atacada por la diminuta complexión de su trompa. moviéndo de una esquina a la otra.
La inquietud se arranca del basurero cuando echan un pedazo de dulce chupado. Hay para todos. Pero la magnitud del población da asco. Cuando una señora agita las manos alejando a un grupo que de entre ellos la mosca fétida fuera de repudio prefiera la carne. Es por que viene de la carnicería según sabemos. Donde la carne es abundante en proteínas. Por eso es tan despreciada. Principalmente por la mosca poderosa. Que cada que puede añade baba a su alimento. Es cuestión de colocación. Lo que fue suyo no será de nadie.
El dulce es rico. Y también pequeño. Pone en duda que harán las criaturitas. Y su naturaleza no es divagante. Hasta se cuidad de la diabetes. Y ni siquiera suponen que el basurero abundara por horas a no ser que lo desechemos.
La multitud de la plaza tiene que esperar. Los más jóvenes juegan en la zona verde aunque este cercada con círculos partidos a la mitad. A otros les da por ansiar que les llegue su hora. Y entre esperar sentado a esperar parado. Mejor esperan fuera de la plaza dando un recorrido por los negocios. Ven y elijen. Y los menos notorios tienen algo seguro que les aguarda. Esperan en paz.
El basurero esta infestado de moscas. Desechos que tira la gente y otras pestes. A la mosca floja ya le anda por estirar la pata. No quiere saber de nada. es otra peste. A la que hay que ponerle la menos atención posible. Por no perder la palpitación de la sangre en las venas. Es que esas pestes quitan las ganas.
La mosca fuerte marca su territorio sin siquiera sembrar un gota de baba. Así no desperdicia una buena porción que podría ser para otra mosca. está fuera de sí. Su movimiento es directo. Y actúa como preparando. Estas criaturas podrían atacarnos.
El revuelo sobre el basurero es un espectáculo. La mosca enojada zumba en los cielos que aunque parecen muy altos son tan altos como pueda alcanzarlo. De pronto las otras moscas las siguen con sus antenas en modo insomnio. Hipnotizadas y fascinadas por el vigor que su tórax causa. Siendo una fuerza irresistible una que no puede domar ni detener por verídica que fuera la sentencia. Es innegable que dicha naturaleza molesta hasta el punto que debería aplastar. Pero las moscas son más rápidas que una decisión tomada a urgencias. Se dice que el aleteo de una mosca es tan rápido como el de una abeja. Pero siempre será más útil atrapar una abeja que una mosca. Ellas no saben lo que hacen. Y la mosca enojada tiene un defecto destacable. Es por desventura propio el enojo zumbador que hace presente el basurero aun cuando no se le este observando.
Las cosas no son aburridas pero podrían serlo. La mosca presumida y la mosca sabia lo saben. Es un efecto que en ese basurero podría haber insípido cartón y hojas secas. Es por experiencia que la mosca presumida lo sabe. La mitad es falso. No ha estado sobre toda la caca de la que presume. En otras circunstancias esa mosca podría ser la elegida para representar lo es de todas las moscas. Atrapada en lo que es y lo que dice ser. Esa fractura hace observar a la mosca presumida que lo que es podría dejar de ser. Y deja escurrir la baba para que sea.
No todas las pestes se lograron de la noche a la mañana. Es cuestión de podredumbre. Mientras más desperdicio lo hay más larga es el vuelo de las moscas. Y nada puede hacer que limite la reproducción placentera de una criatura que apenas sabe que es. Esos ojos gigantes tienen la ventaja de inferioridad. Una importante prima para especie voladora más popular. Las moscas son poderosas. Tiene alas, son abundantes y sobreviven. Las moscas son una peste, potencialmente aberrantes y faltas de encanto. Mientras el basurero se prepara para ir a cada bote de basura. Las moscas han hecho un mínimo trabajo por mantener la sanidad. Son una especie aborrecible.
Aquí no hay mosca madre. Ni en este basurero ni en ningún otro. La mosca tiene su propio móvil. reaccionar rápidamente y tan mosca como se pueda es su único fin. La mosca negra tiene una larga historia. Es una historia de sueños. Es una historia de quietud. Es por eso que la mosca negra tiene tan grande el tórax. De donde ella viene no se cumple la reacción. Es un lugar tranquilo y sin mucho movimiento. El tórax se engrosa de acumular fuerza. Los panteones son otro tipo de basurero uno menos aceptado. Y la mosca negra actúa más pasivamente. Cautelosa y sin mucha premeditación pero con la certeza que podrá quedarse quieta sin que nadie la moleste. Ni la obliga a agitar las venas. Es otra anomalía entra tanta peste.
La mosca flaca a dejado de andar de un extremo de los trozos a otros. Ha probado el dulce y también tiene ganas de levantar vuelo. Será por un rato antes que quede ciega. Entonces el muchacho de piel blanca levantara el bote de basura y lo llevara a otro montón de basura de la que esas moscas no se sabe.














