No sé si un castigo o motivo de perseverar, en las noches apareces para hacerme parar. No sé que va a pasar, ni conmigo ni contigo, pero mis sueños me obligan a recordarte una vez cada noche. Me sueño en el mismo lugar, aquel por el que en bajada salíamos tarde por un helado. Sigo soñando que sigues y yo no, sigo soñando con todos. Sigo leyendo y todo me recuerda a ti, sigo oyendo arte que en sus letras te describe, sigo temiéndole a mis días débiles, porque es en ese momento donde caigo en el dolor. Esperar que nombre aparezca en cada notificación. Y es cuando menos lo espero que regresas, a segundos, a minutos, a pedazos… Nunca entero.
Amar las palabras es aquello que me hace no olvidar cada una de ellas. Sí, de las que por meses dejaste plasmadas en mensajes, mensajes que seguramente olvidaste. Cada frase, cada punto, cada vocal y signo formando un emoticono es todo lo que te mantiene firme y de pie en mi memoria.
Apareces para darme paz y te vas para robármela. Te vas con el miedo de volver a sentir esa paz y no querer alejarte nunca más. Porque hemos sido cobardes desde el comienzo de esta odisea, temiendo del que dirán y del futuro, tú decides conformarte cada día por la mañana al levantarte y buscar mi afecto en las demás. Tal vez un día encuentres un poco de ese amor y te sigas conformando… conformando con migajas.
El ser humano debe pasar por tantos problemas y meter la pata tantas veces para darse cuenta de que todo lo que te sucede y de la forma que te sucede es porque solo tú lo decidiste así. Así mismo, solo si tú decides que funcione, no importará cuantas veces te hayas caído o hayas perdido, funcionará.
Creo que cada persona puede llegar a un punto donde piense “Ya, basta. No me gusta esto que hago, no estoy dando lo mejor. No quiero volver a lastimar” sin embargo, dependerá de la otra persona darte a ti la oportunidad de demostrarlo y darle la oportunidad a ambos de hacer las cosas bien en un nuevo comienzo. Ya saben que hicieron mal, ambos… ¿Acaso hay excusa para no hacerlo bien esta vez?
Comenzar la carrera que amas y dejarla aun amándola a mitad del camino siempre dolerá, pero está en ti también mentalizarte que si no luchas no ganas, que si no te esfuerzas por hacerlo funcionar no resultará. Termina siendo tu deber y el de tu carrera darse una segunda oportunidad para llegar a la meta y ser felices en el proceso, porque ya sabrás que vendrán escollos que harán todo por tumbarte y hacerles fracasar de nuevo… Pero ahora todo cambio, y ambos estarán más fuertes al igual que su pasión, y no dejarán que nada los derrumbe.
Este consejo quizás ya no valga para mí, pero para ti… esto es un reflejo futuro si aun estas en tu presente. No todos vamos a un mismo ritmo, pero a todos nos tocó, toca y seguirá tocando decidir.
Dentro de esa caja con horrible nombre sigues… sigue la esperanza. Y si llega a morir, será después de este amor enterrado conmigo en mi tumba, porque la esperanza es y siempre será lo último que muere.