Podría mentirte igual qué hago conmigo mismo, que las noches sigo esperando un mensaje de regreso, que despierto esperanzado con un "buenos días", que te extraño como un ciego a su vista, como un sordo el ruido, como un mudo el habla. Te extraño tanto que aun no me reconozco; te tuve y nunca te valoré, y ahora te anhelo como a nadie en este mundo.
No es para ti,
es para mi.
Juan Ospina
















