El gran problema de "Cumbres Borrascosas" entre el amor y la traición
¿Por qué “Cumbres Borrascosas” es una buena película? Cuando se anunció la nueva adaptación de la novela de Emily Brontë, su directora Emerald Fennell, afirmó que no haría una adaptación, que llevar al cine de forma íntegra una novela “tan densa, complicada y difícil”, era prácticamente inviable, por lo tanto, lo que haría sería una versión. Al ver la película nos encontramos con una trama de dos personajes que están enamorados, pero por cuestiones sociales y estabilidad económica no pueden dar rienda suelta a su amor, y las mismas decisiones que van tomando los van separando. Como argumento funciona de manera perfecta, y el resultado final fue una historia muy emotiva cargada de tensión, erotismo y una constante sensación de peligro inminente. Ahora bien, ¿hubiera funcionado de la misma manera si tenía otro nombre? ¿Si los personajes se llamaban de manera diferente? Sí. Incluso hubiera impactado más en el público si no la hubieran envuelto debajo de la etiqueta de “Cumbres Borrascosas”.
A grandes rasgos, la historia original narra la apasionada, pero destructiva relación entre Heathcliff, un huérfano adoptado, y Catherine Earnshaw, en los páramos de Yorkshire. Tras ser rechazado por diferencias sociales, Heathcliff se vuelve rico y busca destruir a las familias Earnshaw y Linton (el esposo rico de Catherine). Pero al momento de ser trasladado al audiovisual se decidió dejar fuera muchísimos detalles importantes que cambian la visión de cómo impactaría la película.
La primera decisión desacertada es la elección de Jacob Elordi como Heathcliff, principalmente por no ajustarse a la descripción física original de Emily Brontë. Estamos en un contexto donde se ha criticado muchísimo a las adaptaciones que han cambiado los rasgos étnicos de los protagonistas, y en muchas de esas adaptaciones no eran influyentes, pero en el caso de Cumbres Borrascosas sí. Al cambiar el color de piel del protagonista desaparece el rechazo racial, el rechazo social y el conflicto se reduce a “es pobre” y el resentimiento pierde fuerza. Una historia de amor basada en todos los conflictos que hubieran tenido ambos protagonistas para decidir estar juntos se reduce a un simple problema de clases, que desaparece cuando Heathcliff regresa convertido en un caballero rico, y el problema se traslada a “ella está casada” y terminan siendo amantes, trasladando de alguna manera la culpa hacia la protagonista femenina, quien debería ser fiel al hombre con el que decidió casarse. La segunda decisión desacertada también repercute en la elección del reparto. Margot Robbie y Jacob Elordi son dos grandes actores, con una trayectoria increíble, pero que superan por creces la edad que tenían los protagonistas en la novela. ¿Por qué esto es importante? Porque define la inmadurez emocional, las decisiones impulsivas y la intensidad del amor/odio durante la adolescencia, que será determinante en las decisiones que los personajes tomen de adultos. Recordemos que en la novela ambos protagonistas no superaban los 18 años de edad.
Otra de las decisiones que influyeron negativamente en la película, fue la decisión de eliminar por completo a la segunda generación, que son quienes terminan redimiendo los pecados de sus padres y uniendo a ambas familias. Además, la influencia que tienen cada uno de los padres en sus respectivos hijos determina la forma en que miran su propia historia. Mientras que Catherine Linton crece influenciada por la educación y los valores de los Linton, lo que la lleva a tener una visión más idealizada y curiosa del mundo, Linton Heathcliff refleja la debilidad y el resentimiento transmitidos por su padre, y Hareton Earnshaw es moldeado por la crianza brutal de Heathcliff, que busca reproducir en él el mismo ciclo de degradación y venganza que marcó a la primera generación.
Finalmente, resulta pertinente señalar que no tomaron una buena decisión al cambiar la relación que tienen Edgar e Isabella. En la historia original ambos personajes son hermanos y viven con sus padres, pero al trasladarlos a la pantalla se decidió que Isabella fuera su pupila. Pero hablamos de una historia ocurrida entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, donde era totalmente extraño que un hombre (soltero) viviera con una mujer (soltera) sin entablar relación alguna y prácticamente solos. A este hecho se agrega que cuando Isabella huye para estar con Heathcliff, Edgar aparece más distante y pasivo, debilitando la lógica dramática de la historia y haciendo que las decisiones de Isabella no generen consecuencias claras dentro de la familia, dejando a ambos personajes en un papel muy minimizado y limitado únicamente a las decisiones y la “guerra” entre Catherine y Heathcliff.
Si dejamos de lado la novela original, la nueva película de Emerald Fennell es una obra hermosísima, con un mensaje claro: cuáles son las consecuencias que debemos enfrentar cuando dejamos que la cabeza elija aquello que es del corazón. Sufrimos toda la historia en conjunto con los protagonistas: una tragedia en la que hay mucho sufrimiento, crueldad y muerte, en medio de la historia de dos personas que dicen amarse, pero que se tratan realmente mal, lo que nos recuerda que el amor, cuando se confunde con obsesión y orgullo, puede convertirse en una fuerza profundamente destructiva.


















