¿Quién soy?
Nunca lo sabré. Hoy soy aire, mañana soy tierra, y al tercer día me convierto en fuego. Hablo con la cera y me limpio con el agua, danzo con el fuego y me enraízo con la tierra. Cuando mi origen he de olvidar, mis ancestros gritan con fuerza mi nombre medicina.
Soy una bruja, soy clarividente, vidente, medium; me siento cómoda cuando hablo con la muerte, con los árboles y las plantas, con mis sueños, mi subconsciente, con el tiempo. Mis dones, mis bendiciones, en colores, entre humo, entre fuentes de recuerdos se han de encontrar. No soy estática, me camuflo y me adapto como camaleón, soy electrizante, magnética e indefinible.
Soy luz y sombra, soy guardiana de la Pachamama y del cruce entre la vida y la muerte. Soy un puente, soy un muro que no sigue estructuras, soy cimientos sin bases ni direcciones, soy abstracta.
¿Me deberían de temer? Ni los demonios se atreven a mi verdadero nombre tan siquiera pronunciar, prefieren olvidar. Si una maldición de mis labios han de escuchar, de cada realidad, dimensión o mundo paralelo desearán desaparecer. Si una lágrima en mí han de provocar, a mis entidades custodias conocerán. ¿Y esto responde a la pregunta sobre quién soy? Ni un poco, ni una pizca.














