‘ suficiente. ’ casi que gruñe desde su asiento. la pregunta ¿ya llegamos? ¿faltará mucho para llegar? y diversa charla que provenía desde el asiento de atrás se había convertido en una molestia que martillaba sus oídos. había olvidado sus auriculares y todo se volvía un poco más fastidioso. se arrodilló en su asiento y volteó para poder estar enfrentada. ‘ ¿puedes callarte la boca? ’ faltaban un par de horas de viaje y el recorrido era largo. su paciencia no.


















