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@o-c-anee
faiirylights:
El ceño fruncido no se iba de su rostro, aquella preocupación que sentía sólo aumentaba con cada segundo, con cada palabra que salía de los labios de la princesa. No llevaba mucho tiempo de conocerla, un par de meses si acaso, pero sin duda se había ganado su agrado y verla así de triste no era algo fácil de asimilar. Apretó los labios, suponía que el tema del accidente aún era algo delicado para ella, ¿Y cómo superar ese trauma así como así? A él mismo le costaba hablar del rapto de su hermana, era imposible abordar el tema sin sentir angustia. — Tú misma lo has dicho, al estar enojados decimos cosas de las que nos podemos arrepentir. Eso no te hace el peor ser humano — Reiteró, y es que ahí mismo, en esa habitación, él era irrefutablemente el peor de los dos. — Estás… estás lejos de serlo — y no podía estar más convencido de lo que decía. Fácilmente, Océane podía quedar como un ángel al lado suyo. Su reputación de mujeriego engreído, después de todo, se basaba en hechos bastante reales. — Dale tiempo, seguramente Killian está pensando en lo que te dijo — No lo conocía, pero seguramente necesitaría un rato para reflexionar y bajar los humos, enfriar la cabeza. — Aunque si quieres yo, uh, supongo que podría hablarle — Sugirió, a pesar de no tener un nivel de confianza con el heredero belga, de lo poco que habían intercambiado podía decir que era de su agrado… Muy a diferencia del príncipe escocés. No lo soportaba, no soportaba su actitud tan amargada y grosera, ese aire de superioridad que traía consigo. Lo que menos soportaba en ese momento, que podría incluso decir que odiaba, era que Océane lo escuchara y defendiera tan ciegamente. — Tal vez tenga razón en que tu hermano tiene aspectos en los cuales mejorar, pero hay mejores maneras de decirlo. — ¿Y quién era Ezra para hablar? En su opinión, Escocia no estaba en mejores manos que Bélgica. — Pero esas no son cosas que se pueden arreglar de un día para otro… Dale tiempo. — Volvió a sugerir, claramente habían problemas entre los Clerq, pero no creía que no tuvieran arreglo.
Una tenue sonrisa se mostró en sus labios desnudos, suave suspiro que abandonó sus pulmones, las orbes descendieron a sus manos nuevamente, la difusa imagen que generaban las lágrimas era algo de lo que ya debería acostumbrarse por fuera de su aberración a mostrarse tan simple, tan fácil de romper, tan humana. --- Ese es el problema, Anton --- Volvió a mirarle en lo que reaparecían los caminos salados en sus mejillas, una melancólica sonrisa se mostró, y podía jurar que estaba cargada de definiciones falsas, no por fingir, pero siempre se mostraba alegre, inclusive cuando no se sentía de esa forma por dentro. --- No me arrepiento del todo, y me mata la culpa --- Cortó el sollozo que amanecía de sus adentros, sorbió su nariz para aquella acción. Seguía reteniendo desde ese día todo lo que podía ocultar en su interior, más Anton era lo suficientemente cercano a un amigo en ese lugar para confiarle esas cosas. --- Estoy cerca de serlo, no tengas compasión porque estoy llorando, no soy tan frágil --- Dijo en un tono ambiguo, en parte seguí sufriendo por su propio accionar y por otro lado necesitaba ser tratada con firmeza ¿Por qué todos creían que estaba hecha de algodón y debían de protegerla de la verdad? Meneó la cabeza en una oleada de negaciones explícitas, también en su expresión distante --- Killian y yo nos arreglaremos en el punto que ambos admitamos nuestros errores, más ninguno lo hará pronto, créeme, si vas a hablarle, dirá que te he convencido de que tengo razón y su obstinación entrará en mayor partido en mi contra --- Suspira con pesadez, curvando su espalda, cansada del sostén de responsabilidades que descendían sobre sus hombros, si Killian no estaba apto para el lugar, ella sería quien tomase el mismo y reinase como se debía. --- Es de los pocos que he visto con gran euforia y compromiso en la buen dicción de su país, tú también, es por eso que confío mucho en el juicio de ambos, Killian no está atravesando el mejor momento, debería usar el reinado para distraerse no distraerse con fiestas --- Espetó casi como si su madre se transportara a sus palabras y dictara señal de lo que se debía hacer y lo que no --- Ezra sabe muy bien como hacerse respetar, Killian ha hecho mucho ridículo como para ser respetado por otras naciones, al menos uno no va a echarle bromas al príncipe de Escocia, no es la forma de tratarlo --- Una sonrisiilla escapó de sus labios al hablar de él --- Es un hueso duro de roer, pero bajo eso es...bueno ---- Sus ojos se perdieron unos segundos en lo que pensaba en el futuro monarca escocés y tuvo que aclarar su garganta para reacomodar su semblante. --- Desde niños hemos sido instruidos, Anton, no es momento de rebeldías adolescentes, ya estamos mayores --- Sus comisuras se curvaron en parte decepcionadas y sus ojos volvieron al ruso esperando que comprendiera.
They looked at each other all night. Hands touched, smiles exchanged, hearts skipped beats. But they were just friends.
Leohearts (via leohearts)
@o-c-ane
(via faiirylights)
ezfors:
Por alguna extraña, embrollada y tonta razón, la alegría que creyó percibir rasguñando la despreocupación, y el posterior teatro de confusión y desentendimiento (mal actuado en su opinión, porque vaya sí es fácil encontrar reproches cuándo se observa con ánimos de confrontar), le molestó, significó la luz verde perfecta para exhibir y potenciar el malestar que sintió desde que el rumor llegó a sus oídos. Aún así continuó sonriendo, negando dos veces con el rostro a la vez que fijaba la vista en un punto que realmente no observaba, su mente no hacía más que preguntarse cuánto lugar más tendría la hipocresía—. No, ¿para qué te buscaría yo a ti? —soltó, respuesta casi instantánea— Solo te vi y me acerqué —pausa, y qué poca paciencia existía en su sistema. Más decidido volteó a mirarla:—. Entonces parece que la erré. Asumí que ya no escondías tus encuentros con Anton, dado que el rumor se propagó por todo el palacio y no hay motivos para que se escondan… me apresuré, supongo; pero la curiosidad me mata, tengo que preguntar —ahí entrecerró los ojos, como si realmente muriese por entender la contestación al siguiente planteo—, ¿lo ocultan porque la idea de citarse en sociedad no resulta tan atractiva? ¿encontrarlo al aire libre y bajo la luz del sol no te parece muy interesante? Porque si es así no te culpo, siempre me costó imaginarlo hilar más de dos frases seguidas.
--- Oh, claro, lo siento --- Expresó bajando la mirada hacia una desviación cualquiera que pudiera distraerla del rostro ajeno y sus facciones que encontraba encantadoras. Una parte dentro suyo esperaba que así fuera, que él la buscara, al menos hablar de cualquier cosa que él quisiera, no le importaba mientras continuara su compañía. Su entrecejo se arrugó, perdida entre las palabras ajenas y tratando de entender que quería decir aquello. Debía de frenarlo antes de que continuara con ese delirio que en su mente habitaba, una idea imposible y hasta descabellada ¿Ella en una relación con Anton? Era su más cercano amigo en el palacio, dudaba que alguien no supiera que era una verdadera amistad lo que compartían. --- ¿Qué? --- Expresó por inercia al no estar en el mismo tono que el escocés. --- Espera un minuto, Ezra --- Lo detuvo elevando una mano para silenciar sus palabras y que le permitiera hablar y dar a conocer la verdad. --- No estoy saliendo con Anton, no sé quién te ha dado esa idea, en ningún momento he tenido una relación más que de amistad con él --- Respiró profundo mirando las orbes azules ajenas --- Si, es cierto que ha pasado la noche en mi habitación, pero no es por lo que crees, Anton es mi amigo y lo que necesitaba era alguien con quién hablar --- Bajó la mirada a sus manos que nerviosas se aferraban a su cuaderno, la magnitud de la charla aún persistía en su pecho como un dolor ácido. --- No podría estar en una relación con Anton, porque él no es quien me interesa --- Se armó de valor antes de volver a él, pero no lo hizo.
anton:
Paralizado, se quedó en su lugar por un momento, no estaba realmente seguro de qué hacer o a donde ir. Después de todo, no era común en él visitar la habitación de una mujer con el único propósito de hablar. Paseando su mirada por los oscuros alrededores, las pupilas se ajustaban a la falta de luz con el fin de posarse sobre el tenuemente iluminado contorno de su rostro. Relamió sus labios, la negativa que salía de sus labios se llegaba pesada a sus oídos. Titubeante, finalmente se decidió a acercarse con un paso hacia ella. Suavemente elevó su mano con el propósito de posarla sobre su hombro, — Océane… — dejó salir un largo suspiro, no era fácil verla así. Pasó su mano por su cabello, rascando nerviosamente su nuca. Las relaciones diplomáticas podían ser su fuerte, pero no podía decir lo mismo de las interpersonales. Las únicas ‘amigas’ que había tenido hasta el momento habían sido sus hermanas, pero no creía estar en el mismo nivel de confianza con la princesa, jamás. — No digas eso. — Murmuró, — No estás sola. — Después de todo, él estaba ahí, y no planeaba irse a ninguna parte. Estaba seguro que deberían haber más personas. La palma de su mano hizo contacto con el hombro ajeno, pero, débil ante los sollozos femeninos, el gesto quedaba corto. Atrás dejó la cuestión de la confianza y, lentamente, terminó por rodear a la belga con sus brazos en un movimiento casi que impulsivo, fue su primer instinto. — Y dudo mucho que tu hermano te odie. — Personalmente, no se veía capaz de poder odiar a ninguna de sus hermanas, creía que el caso podía ser el mismo para el mayor de los Clercq. — Hey, hey, hey. — Las negativas palabras provocaron que de inmediato se separara, agachándose levemente para poder buscar su mirada, al menos el brillo de sus ojos. — No eres una inútil. — No podía creer que tenía que decírselo, menos aún que ella creyera lo que recién había dicho, — Estás pasando por algo difícil, no puedes pretender que todo va a estar bien de un día para otro. Lo que te tocó ver… — Presenciar la muerte de alguien ya era traumático, pero con pedradas y el intento de protegerla de por medio, podía ser aún más duro. — Fue muy rudo. — Le parecía normal que tuviese la necesidad de llorar. — No seas tan dura contigo. — Pidió. No estaba en su naturaleza de playboy andar analizando sentimientos, pero no podía evitarlo. Era un lado más suave en él, uno que no salía a relucir con frecuencia. — Ezra no sabe lo que dice. — Es un idiota, completó en su mente. El príncipe escocés no era de su agrado y esto sólo añadía razones para su molestia. — No sabe cuán equivocado está.
No podía evitar sentirse de la forma en que se sentía, tan cargada de un peso extra y adicional al normal de su propia ansiedad que ya debutaba normalmente frente a cualquier persona. Sus propios métodos para cuidarse y proteger su imagen se destruían por completo cuando el desborde era incontenible y no existía otra forma de reaccionar más que llorando como una pequeña niña que ha perdido su rumbo. Y si bien por más que existieran mil caminos para volver a casa, sabía que la única solución que conocía era llorar hasta que alguien la ayudase. Quizás era el turno de Anton guiarla hasta su camino, por fuera de su ángulo familiar, era un amigo para ella y lo apreciaba de tal manera. --- Tú...no entiendes, Anton, con Killian no hemos sido tan unidos hasta...---Apretó los ojos respirando hondo, mencionar el accidente siempre le traía toda la angustia de forma de catarata, como un balde de agua fría en los momentos que casi pierde a su hermano y casi el trono portaría su nombre. --- El accidente, y de pronto todo estaba bien cuando él estuvo bien --- Levanta la mirada para mirar al ruso mayor, traga saliva con fuerza --- Y nos olvidamos de ser sinceros, nos dijimos cosas horribles, lo lastimé mucho, soy el peor ser humano que existe --- Elevó los ojos evitando que las lágrimas nublaran su vista por completo, la situación no aminoraba o mejoraba frente a lo ocurrido con su hermano. Potenciaba su forma de haber actuado frente a él y minimizaba por completo que él también había estado mal, más principalmente afirmaba y apoyaba que Ezra tenía razón sobre el tema. Quizás ella debía de aprender de él para mejorar a su hermano, ayudarlo a recuperarse pero ¿Existía en algún lugar la cura a un corazón que había sido arrebatado de su amor? No, ni los poetas más ancianos había podido conciliar sus propias penurias más allá de su felicidad, y no existiría segundo que pudiera corromper al azul de sus almas. --- Puede que tú no lo veas, pero tiene más razón de la que crees --- Y afirmaba eso sabiendo que la tenía, no servía de nada negarlo pero la posición que su hermano estaba tomando en esos momentos no podía ser y estaba equivocada, no podía embriagarse en cualquier fiesta, hacerle ojitos a una princesa mucho menor y desligarse de los asuntos internacionales que regían en su postura porque era ese su futuro trabajo,, y Océane era una terrible persona por no querer hacerse cargo del mismo puesto.
ezfors:
— Tranquila, eh —sin borrar esa sonrisa de los labios (la que nunca posee fuerza necesaria para mover dos comisuras, que se burla y al mismo tiempo contradice ante la ausencia de gracia, pequeña ventana a una pizca del vacío instalado quizá hace mucho tiempo atrás) se dejó caer rápidamente a un lado de la belga. Su intención al optar por acercarse había estado clara y le costaba dar rodeos cuando un pensamiento martillaba, en la decisión de la mirada podía notarse un particular interés brillando—. ¿Esperabas a alguien? —pero frenó cualquier tipo de contestación levantando su diestra, y como a punto de soltar un secreto se acercó:— No me digas, ¿ya se citan en el patio? El amor les hace perder hasta el último rastro de vergüenza, qué lindo. —y si quedaba alguna duda de dónde buscaba tocar, se ocupó de destruirla.
Sus facciones aflojaron la tensión, un tenue brillo asomó en sus ojos cuando reconocieron las orbes azuladas que poseía el príncipe de Escocia, su sonrisa apareció de nuevo --- Ezra -- Reconoció al contrario, no sabía de qué forma la tranquilizaba que fuera él quien la visitara en esos momentos, aún así no descubrió sus escritos por una suave inhibición a exponer que quizás, algunos de ellos, hablaban de él. Arrugó el entrecejo confundida, no había acordado encuentro con nadie en ese día, ni siquiera sus damas de compañía estaban invitadas. --- ¿Qué? --- Cuestionó casi ofendida por la pérdida o falta de información que estaba recibiendo --- No esperaba a nadie, Ezra, estoy contenta de que hayas sido tú y no cualquiera --- Confiesa sentándose un poco en diagonal para poder mirarlo un poco mejor --- ¿Me buscabas? --- Preguntó con más ilusión de la que debió haber utilizado, poco sabía medir su expresividad cuando se escapaba de su control.
En lo que ocupaba su tarde, su mano escribía y deleitaba su cuaderno con más y más poesías o historias de como parecía mejorar su vida después del ataque. Tenía una nueva distracción ahora, no sabía como pero de pronto Ezra se había vuelto una persona tan...poco compatible con las primeras impresiones del mismo. Pensar en él le hizo aparecer una tonta sonrisa en los labios y tuvo que morder su labio inferior para bajar los humos de lo que le estaba pasando. A penas un ruido la sobresaltó, cerró su cuaderno de golpe y se levantó de su asiento, no perdía la paranoia porque no podía seguir estando tan desatenta a su alrededor --- ¿Quién está allí? --- Preguntó imponiendo la voz para que sonara más alto.
faiirylights:
Esperaba con paciencia a que abriera la puerta, pero debía admitir que estaba algo nervioso: ¿Alguien más lo había visto? ¿Tenia que anunciar su llegada a alguno de los guardias? Meses ahí y aún no estaba completamente familiarizado con las reglas y políticas del lugar, normalmente no le importaría pero como se trataba de una visita oficial, había algo de peso en ello. Se separó de la pared en donde se había recostado, un suspiro dejando sus labios al verla. — Con permiso. — Los modales ante todo, ingresó a la habitación de la princesa. ¿Quién diría que sus escabullidas nocturnas sólo tendrían como propósito hablar? No parecía algo digno de su personalidad pero ahí estaba. Cerró la puerta detrás de sí mismo, aventurándose a tomar un par de pasos más dentro de la alcoba. — Entonces… — Comenzó, la precaución en sus palabras, —¿No puedes dormir? — No era la única. Últimamente conciliar el sueño le era más difícil a él también. Memorias incómodas volvían a la superficie, le tenían en un estado de alerta que no podía ignorar, incluso había llegado a soñar con el rapto no sólo de su hermana, sino que de su familia entera. A pesar de todo lo bueno de Dinamarca, desde ya estaba haciendo planes para devolverse a casa, simplemente no se sentía seguro ahí. Además, poco estaban haciendo ahí para cambiar la pésima impresión que tenían los civiles y rebeldes de los miembros de la realeza, en definitiva hacía más por su imagen y por su pueblo, que era el que al fin y al cabo importaba más, estando en su hogar. — ¿Quieres… Quieres hablar al respecto?
Se adelantó sobre su habitación, lo que podía identificarla como asignada para ella porque muy lejos estaba de poder sentirse acomodada en un lugar tan frívolo y tan cambiante, sabiendo que los que la habitaban era completamente efímeros a su afecto, a su calidez, y que nunca nadie se quedaba tanto tiempo. Diferente a su hogar, pero bien, por algo era su hogar, tenía su decoración, su estilo, su perfume de jazmines por la mañana, la comodidad de sus sábanas cuando las entibiaban previo a acostarse. Por más personal que tuviera a su disposición, que estuvieran constantemente cumpliendo con su deber para su persona, no existía nada como las personas que la conocían y sabían de sus propios gustos. Sus damas de compañía intentaban informar de cómo y qué cosas eran propias del personal bélgico pero no era lo mismo, Océane sabía que no eran las mismas personas. --- No --- Respondió cortante, bajando la mirada a sus rodillas y tratando de ocultar su rostro en su cabello suelto. Quizás podría usar un poco de distancia, más reconocía que en ese punto su hermano no podría ayudarla luego de su fuerte discusión, habían sido aún más unidos cuando el accidente los juntó, pero el punto de inflexión ocurrió cuando ambos dijeron cosas que pensaban pero no decían, por respeto, miedo, cobardía ¿Existía una definición para eso? Amor, quizás, por amar tanto a su hermano no podía decirle algo que lo lastimaría, pero lo hizo ¿Dolía más eso o verlo sufrir? No sabía. --- No puedo con esto, Anton --- No pudo evitar el derrame de pequeñas lágrimas en sus ojos, no podía no ser sensible todo el tiempo, era más fuerte que ella. --- Estoy...tan sola ---Arrugó el entrecejo mirando sus manos temblar --- Killian me odia, un guardia está muerto por mi culpa, no tengo amigos aquí, soy un desastre --- Elevó la mirada al mayor --- Y no hago nada al respecto, me la paso llorando porque soy una inútil, Ezra tiene razón, mi país no tiene un buen lider si mi hermano no se recompone --- Suspiró con pesadez. Sólo dos veces había llorado en público, una durante el entierro de su abuelo, y otra cuando informaron sobre el accidente de su hermano, no importaba nada más, pero nunca lo había vuelto a hacer, excepto en ese momento.
You can’t heal your pain by loving him even more,
it’s not going to fix any of it
it will kill you.
faiirylights:
¿Seguía siendo de noche, o era ya de madrugada? El cielo había oscurecido horas atrás y llevaba horas en su cama, la simple tarea de cerrar los ojos y dormir se le hacía imposible. Una simple vibración de su teléfono, luchó contra su pereza para ver de qué se trataba. Un mensaje, pocas palabras pero suficientemente convincentes como para ponerlo a buscar una camisa y calzarse el par de pantuflas. Segundos tardó en salir de la habitación, una vaga excusa dada a sus guardias mientras se dirigía, con rapidez, a la puerta indicada. Los nudillos contra la madera, dio un par de suaves golpecitos en consideración de la tardía hora. — Hey, ¿Estás bien? — La voz un susurro, esperaba ser suficientemente discreto.
El insomnio ya era una condicionante cada que se acostaba, una consecuencia de aquella escena que vivida en carne propia se reproducía en su mente ahogando su pecho en un mar de culpas que derivaban por dejarla completamente frágil frente a cualquier situación, débil en el día, una mente que en función automática aún persistía en mantenerse activa. Se había levantado esperando que apareciera ¿Estaba mal? Si ¿Era incorrecto? Por supuesto, ninguna princesa debía de escabullir a un hombre a su habitación mucho menos a ese horario de la madrugada, pero necesitaba hablar con alguien, y Anton había estado allí con ella cuando lo necesitó. El sonido de la puerta la sobresaltó, girando su rostro de forma pronta hacia la fuente sonora. Allí estaba. Se acercó a la puerta, apoyando su pala contra la misma, la distancia que los separaba era la misma que ella resguardaba en su interior contra el mundo. --- Algo --- Respondió en el mismo tono --- Deja que te abra --- Habló antes de girar la llave dos veces. Clack. Clack. Vibró en su habitación y supuso que la reverberación también ocurrió en el pasillo. Con sigilo despegó la puerta del marco, deseando que la misma no delatara las acciones de ese horario. Elevó sus ojos en busca de las orbes marrones, allí estaban para acogerla en su paz. --- Ven, pasa --- Invitó moviéndose del lado de la puerta, cruzando la tela de su bata nocturna para cubrirse de sus pijamas. --- Cierra la puerta al entrar --- Ordenó, paranoia pura de que alguien irrumpiera en su habitación sin la invitación previa.
Carrera de canoas.
Llevaba la competencia en la sangre así que no dudó en subirse en una de las canoas con la intensión de derrotar al equipo contrario, gracias a la equitación sus brazos podían soportar los pesados remos en movimiento constantes. Había estado un momento remando hasta que visualizó una canoa acercándose al de ella, inmediatamente lanzó agua con su remo hacía esa dirección buscando atrasar a quién fuera ahí. “Hasta la vista, perdedor(a).”
Había desembarcado pocos segundos atrás, sus pies bajaron a la orilla para cuando los gritos de la otra princesa se oyeron a su espalda. Giró su cuello alarmada, quizás por el tono o el movimiento del agua. Una sonrisa a medias se mostró en su rostro --- ¿Sueles hacer remo? --- Pregunta la princesa intentando ser amable con la contraria --- No creo que pueda alcanzarte --- Levanta un pulgar con claras intenciones de mostrarle su apoyo, claro que Océane sería mejor porrista que deportista, y ni siquiera se acercaba a la motivación exhaustiva y eufórica de una porrista real.
( ( tiro al arco ) )
La noche cayó sigilosa en los campos que acompañaban poco al clima con el que estaban. Océane no lograba conciliar el sueño, ni de un lado u el otro, la mente aún engranaba constantemente el mismo circuito sin cesar, hacía varias noches que las sombras bajo sus ojos se mostraban en contraste con su piel blanquecina. Era pésima en deportes y ahora cargaba con la espalda a la pérdida si se trataba de una competencia ¿Era acaso lógico tener una actividad de esa forma habiendo pasado lo que había pasado? ¿Ignorarían todo como si nada? Atónita y enfadada estaba por la incorrecta dirección del encuentro. Elevó el arco a la altura de su hombro, más la flecha de entrenamiento escapó de sus dedos, volando hacia qué o quién sabe dónde. Gruñó moderando su tono, enojada tiró lejos el arco y se dejó caer sobre el suelo --- ¿Por qué eres tan...?---Volvió a gruñir sin poder expresar en palabras su propio enojo.
Océane Clercq about Killian Clerqc @kilianb-th
Blanca Suárez as Sonsoles de Icaza in ‘Lo que escondian sus ojos’
sms - Anton
Anton: Sí, no puedo dormir.
Anton: Por lo visto no soy el único, ¿O asumo mal?
Anton: Creo que ya tenía tu número guardado.
Océane: Yo tampoco.
Océane: Lo olvidé, lo siento.
Océane: ¿Qué te mantiene despierto, Anton?
[Wpp] Océane <-->Killian
Kilian: ¿acaso es una orden?
Kilian: olvidaba que siempre que se trata de responsabilidades decides irte por la tangente y poner todo sobre mis hombros.
Kilian: ¿salir de juerga? me parece que estás exagerando
Kilian: como siempre
Kilian: ¡déja de ser tan dramática!
Kilian: ah espera es imposible, olvidé que estoy hablando con Dramática Clerq
Océane: Si la bota te queda...
Océane escribiendo...:
Océane: Quizás porque ya es hora que las empieces a hacer en vez de que las haga por ti
Océane escribiendo...:
Océane: Wow, te superaste con la espontaneidad de un apodo que hasta suena tan insulso que ni siquiera logra su cometido.
Océane escribiendo...:
Océane escribiendo...:
Océane: Habla con mis padres, ellos te dirán tus responsabilidades, yo ya no tendré que filtrarlas ni tratar de proteger tu imagen frente a nadie
Océane escribiendo...:
Océane: ¿Quién no querría tener a un Rey que lo mejor que hace es caerse porque no sabe controlarse con el alcohol? Gran política.