“uhm… no estoy demasiado segura de creer eso. pero, ¿quédate?” pidió, hombros elevándose en un gesto que rozaba lo inocente, lo aniñado. lo cierto era que no quería permanecer ahogándose en su soledad, y la compañía del rubio siempre le había resultado agradable. “quizás en unos minutos podamos ir a robar algo de comida.” sugirió, la copa rozando sus labios una vez más para darle un par de sorbos. relamió sus labios al apartar la copa, con la intención de contestar la pregunta contraria. “vino blanco, aunque no me gusta demasiado.” arrugó suavemente la nariz. “¿quieres?” ofreció.
Soltó una pequeña risa y asintió con su cabeza. “me quedo” concluyó buscando un banco cercano para poder sentarse cerca de la joven. “ese es el plan más perfecto del mundo” le regaló una pequeña sonrisa, sin mostrar siquiera su dentadura. Toda la semana se había visto huyendo de las personas, se decía que lo último que quería era compañía. Cierto era que una pequeña charla no le venía mal a nadie. “es bueno, pero no mi favorito” comentó con un fruncimiento de labios. “honestamente así estoy bien, no quiero que esto llegue a oídos de mi hermana y después no me baje de alcohólico”














